Archivos para Septiembre, 2009

El pequeño Walter

30 Septiembre 2009

Little Walter

Little Walter, uno de los grandes músicos de blues de Chicago, tenía una curiosa forma de proteger sus derechos de imagen. Según cuentan en la película Cadillac Records (Darnell Martin, 2008), durante una gira por el sur de los Estados Unidos acompañando al gran Muddy Waters, de la banda del cual formaba parte ocupando el puesto de armonicista, se encontró en una carretera rural con otro tipo que tocaba la armónica y que también se hacía llamar Little Walter. En concreto vio una furgoneta averiada, aparcada en la cuneta de la carretera, en la que podía leerse el nombre de un tal Little Walter y su banda. Ni corto ni perezoso, el Walter de Chicago ordenó que pararan el coche en el que viajaban, se apeó del mismo y acercándose a los que estaban reparando la furgoneta, preguntó quién de ellos era Little Walter. Al que contestó, sacando una pistola, le disparó en plena cara.

Walter dio por tanto mayor valor al derecho a la propia imagen que al derecho a la vida. Quizá porque conocía la historia del también armonicista Sonny Boy Williamson, quien se había apropiado a su vez del nombre de un tercer héroe de la armónica y verdadero pionero del instrumento. Acaso porque, en el medio en el que le tocó vivir, la vida era una quimera. Su propia muerte estuvo rodeada de violencia. Murió joven a causa de las lesiones producidas en una pelea callejera, el 15 de febrero de 1968, años después de que el rock and roll lo relegase al olvido, a él que fue el rey de la armónica blues, el primer armonicista en grabar éxitos discográficos. Tenía 37 años y no resultó una sorpresa. Podían haber sido las drogas de las que abusaba o la aparición de una amante celosa y homicida para velar su sueño.

Little Walter – My Babe (The Best, 1958)

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Todo es más sencillo

28 Septiembre 2009

Quizá porque mi niñez buscó refugio en la música carabanchelera hoy día no necesito tirar de manuales de autoayuda. Cierto es que durante un tiempo quise seguir las huellas de lo mundano, esconder cicatrices en una forma de vida que no soporté más y entre los dedos se me rompió en pedazos.

A veces oigo voces familiares que se alejan dejándome en los márgenes de un supuesto camino, donde otros dejaron huellas de sangre persiguiendo un ideal. En en el fondo no estoy solo, y los dos sabemos que todo es más sencillo. Que el sol siempre sale, aunque sea por Antequera; ya se pondrá por donde pueda.

comillas Soy un simple visitante
sin llegar al corazón
Soy el vendedor ambulante
Puede ser la solución

Puede salir el sol
Todo es más sencillo

Deja ya el escaparate
como simple condición
Lo que tienes es bastante
Puede ser la solución

Puede salir el sol

(Letra de Rosendo Mercado)

Leño – Todo es más sencillo (En directo, 1981)

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John Lennon and The Mothers of Invention

12 Septiembre 2009

En 1971 John Lennon y Yoko Ono asistieron a un concierto de Frank Zappa, en concreto al celebrado en el Fillmore East de Nueva York, el 5 de junio. Hasta aquí todo normal, unos músicos que van a escuchar a los colegas. El interés está en que la pareja subió al escenario a tocar varios temas. Lennon y Zappa se habían conocido el día antes de la actuación, cuando un periodista de Nueva York los presentó. Zappa explicó en una entrevista que la primera frase que Lennon le dedicó fue “no eres tan feo como pensaba”. Parece ser que a Zappa le gustó el sentido del humor inglés e invitó a Lennon al concierto, a participar en unos temas y a compartir la grabación de los mismos. Supongo que el ego desmedido de un Beatle fue suficiente para aceptar la propuesta. Me pregunto si sus seguidores serán capaces de ver este vídeo y observar compungidos cómo el ídolo deja de tocar la guitarra en mitad de un tema porque no puede seguir a la banda de Zappa.

Sobre los gemidos uterinos de la nipona supongo que la opinión en contra será unánime. Suele ser opinión mayoritaria entre los seguidores de The Beatles que fue ella y sólo ella la responsable de la ruptura entre Lennon y McCartney y la consiguiente separación del cuarteto. Por lo pronto Zappa tituló uno de los temas que interpretó junto a la pareja Una pequeña eternidad junto a Yoko Ono. Como decía, llegaron a un pretendido pacto entre caballeros según el cuál tanto Zappa como Lennon podía publicar la grabación del encuentro por su cuenta. De manera que circulan dos ediciones distintas de tan magno acontecimiento (además de este vídeo de procedencia dudosa), una incluida en el álbum de John & Yoko Some Time in New York City y otra en el Playground Psychotics de Frank Zappa.

El propio Zappa cuenta en las notas de su álbum cómo después del concierto llegaron a un acuerdo y ofreció una copia de la grabación del concierto a Lennon. Lo que en un principio parece una estupenda maniobra comercial de Zappa terminó en desencuentro. Siempre según Zappa, éste comprobó que una canción que había escrito titulada King Kong que tocaron esa noche, fue publicada en el disco de Ono & Lennon con el nombre de Jam Rag y con la pareja como compositora del mismo. Encima eso, la publicaron y no le dieron un duro por los derechos de autor.

El vídeo que ofrecemos es sólo un fragmento de una actuación de unos veinte minutos. Quien vea el vídeo completo observará a un John Lennon incómodo desde el momento que comprende que no pilla una. Al final decide refugiarse junto a una columna de sonido, de espaldas al público, intentando sacar algo interesante de la guitarra acoplando su sonido, pero ni por esas. Llega un momento en que Ono decide darse un respiro con sus grititos, y de paso al respetable, y acude junto a su marido. Lo que le dice a la oreja no lo sabemos, pero después Lennon decide que vuelva al micrófono y grite para él. Lennon parece en este momento sentirse creativo y saca ruidos de su guitarra mientras su mujer se desgañita gritando. Al final el aficionado que estaba grabando el vídeo decide ponerle fin acaso harto de tanto noise post-Beatle.

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