Archive for abril, 2009

Joan Manuel Serrat: Cançó per a en Joan Salvat-Papasseit (VOSE)

14 abril 2009

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No soy modesto.
Estoy enamorado
de estos ojitos míos
porque miran a lo lejos
y de mi frente tan ancha
que lo es de tanto que piensa.
No quiero agradecer nada, porque no he tenido maestro.

Yo no prometo nada.
Solamente camino
(mojando la pluma en el corazón,
que es donde se moja la herramienta…)
Tampoco sé lo que me propongo,
porque tener un propósito no es ponerse a trabajar.

Ya no quiero alistarme
bajo ninguna bandera.
De la divina Acracia
seré ahora el glosador,
de la Acracia imposible
en la vida de los hombres
que no sienten deseos de una era mejor.

Y lo que piensen de mí,
no me interesa nada,
no me interesa nada,
no me interesa nada…

Entró en el mundo
por la puerta de servicio.
Llevaba un gran baúl,
y un remiendo en el culo…
Era un baúl de papel
que llenaron el tiempo,
las mujeres y el puerto,
el amor y la muerte.
Era un baúl que se ordenaba poco a poco
y convertía en un verso cada recuerdo…

Para él la puta se vestía con la ropa de cuando fue virgen,
y volaban las gaviotas con las plumas de domingo… Sí…
Para él los navíos soplaban una, dos y tres veces,
y se amaba una pareja en cualquier esquina… Sí…
Para él maullaban los gatos a la luna, en los tejados… Sí…
Para él se abrían rojas las promesas y los claveles… Sí…
Para un hombre delgado
de rostro verdoso,
de labios húmedos
y de muy largos dedos
para catar mejor a las mujeres.

Y no era modesto.
Y estaba enamorado
de sus ojos pequeños,
que miraban a lo lejos
y de su frente tan ancha
de tanto como pensaba.
Y no le agradecía nada a quien nada le enseñaba.

Y lo que penséis de esto…
no me interesa nada,
no me interesa nada,
no me interesa nada…

Joan Manuel Serrat – Cançó per a en Joan Salvat-Papasseit (Res no és mesquí, 1977)

wagnerian

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Eddie Bo: Nacido en Nueva Orleans

7 abril 2009

Tiene la muerte algo de cotidiano que no deja de indignar cuando atañe a alguien apreciable. Lo leímos el otro día en el diario como si tal cosa: ha muerto Eddie Bo, veterano pianista de la escena R&B de Nueva Orleans. Ciudad de rica tradición musical, cuna del jazz, nunca había faltado la música en las calles de esa ciudad, tanto en sus funerales como en su famoso carnaval y, sobretodo, en sus honky tonks y barrelhouses, antros de mal aspecto y peor reputación donde el instrumento estrella siempre fue el piano. Hasta que el ciclón tropical que bautizaron como Katrina la inundó de agua y fango en 2005, forzando a la mayor parte de su población al exilio. Eddie Bo fue uno de los primeros en regresar y comenzar la dura tarea de la reconstrucción, con sus propias manos. Había aprendido de joven albañilería, y estudiado piano y composición en la Grunewald School of Music de Nueva Orleans. Continuaba siendo un completo desconocido para el gran público, sin embargo, desde su debut discográfico en 1955, pasaba por haber editado más discos sencillos que ningún otro músico de Nueva Orleans salvo Fats Domino. Albañil de día, pianista de noche, aun tocaba en un garito de Nueva Orleans cuando falleció el pasado 18 de marzo de un ataque al corazón.

Nacido Edwin Joseph Bocage el 20 de septiembre de 1930, sus primeros pasos se encaminaron hacia la ferviente escena jazz de su ciudad, pero pronto cambiaría su repertorio por el más accesible y popular del R&B. Y si hay algo en el R&B de Nueva Orleans que contagia de ambiente festivo hasta el más sombrío de los textos, Eddie Bo dio buena cuenta de ello tanto en sus producciones para otros músicos como en sus propias composiciones y grabaciones. Sencillos tan contagiosos como Check Mr. Popeye de 1961, su mayor éxito de ventas, aunque atenuadas por las versiones de Chubby Checker y Huey ‘Piano’ Smith, o I’m Wise de 1962, éxito local que de nuevo otro artista, en este caso Little Richard, se encargaría de transformar en éxito nacional bajo el título Slippin’ and slidin’, son ejemplos de la exuberancia de un género musical que cayó en declive durante los sesenta en favor de los ritmos más crudos de la música funk. Eddie Bo adaptó su estilo a la nueva corriente sin mayor dificultad, consiguiendo cierto éxito en 1969 con Hook and Sling, Pts. 1 & 2. Entrados los setenta, Bo seguría grabando y actuando de forma esporádica, siempre con Nueva Orleans como base.

Como puede leerse en su página web, el pasado 1 de abril sus familiares, amigos y seguidores organizaron un acto conmemorativo en su honor. No se celebró funeral ninguno, por deseo expreso del propio Eddie Bo, en su lugar lo que se celebró fue su paso por este mundo con comida, bebida y buena música en un acto público a modo de despedida. A buen seguro se interpretó el When the Saints Go Marchin’ In.

Eddie Bo – When the Saints Go Marchin’ In (Our New Orleans: A Benefit Album for the Gulf Coast, 2005)

Vineshoot

The Electric Prunes: I Had Too Much to Dream (Last Night)

5 abril 2009

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The Electric Prunes es una banda de sobra conocida entre los aficionados a la música psicodélica y al sonido sixties en general. Su mayor éxito comercial fue el artefacto sonoro llamado I Had Too Much to Dream (Last Night). Aparece en el primer larga duración de la banda, homónimo, facturado en 1967.

Curiosamente, ningún miembro de la banda intervino en su creación, que se llevó a cabo por dos mujeres, Annette Tucker y Nancy Mantz. Además, éstas compusieron en diferentes sitios e individualmente cada parte de la canción. La primera de ella, santa hembra, también empezó a conseguirles contactos en las discográficas. Pero el sonido y los arreglos ya fueron cosa de ellos. Si la afición ácida de los grupos hippies tuvo un descendiente musical cabal y masivo, fue ésta perla deforme, y por ende, éste sonido. Los Prunes marcarían el camino a seguir para todos aquellos a los que no había forma de quitarles el LSD de la mesita de noche. Guitarras fuzz y reverberaciones, flautas grabadas al revés, ambientes de ensoñación opiácea, letras desestabilizadoras. Escuchándola parece que todo se rompe y se vuelve a reconstruír.

No sólo es un hito para el grupo, también para la música de aquella época. Definir música psicodélica es pulsar el play y escuchar ésta canción. Ni Syd Barrett llegó a imaginar algo tan potente para el primer disco de Pink Floyd.

The Electric Prunes – I Had Too Much to Dream (Last Night) (1967)

wagnerian

Descubriendo a Dave Douglas

3 abril 2009

Tres escuchas y ya siento deseos de dar a conocer lo conseguido en el disco A Thousand Evenings de Dave Douglas, editado en el año 2000. Sólo tres escuchas para una breve reseña a vuela pluma; por supuesto aquí prima el valor cualitativo y no el cuantitativo, esto es música, expresión humana. El logro no era nuevo, baste comentar la existencia de un disco anterior, de título Charms of the Night Sky (1998), grabado por la misma formación, a saber: Dave Douglas a la trompeta, Guy Klucevsek al acordeón, Mark Feldman al violín y Greg Cohen al contrabajo. Grandes músicos, relacionados en algún momento de su carrera con John Zorn, con un dominio notable de la armonía y la técnica, capaces de convertir el eclecticismo en género.

Con las primeras notas de su trompeta, Dave Douglas me hace verter otro lagrimón por Booker Little, como Freddie Hubbard con su lamento grabado hace ya más de cuarenta años. Queda claro, el tiempo es una abstracción, y la distancia entre culturas se difumina con el talento de cuatro músicos que interpretan esta maravillosa música de cámara. Apunta a música jazz como género, pero lo que el disco contiene es en realidad una extraña mezcla entre jazz, música clásica, tango y música tradicional de la Europa del este. Cuatro dimensiones del espacio-tiempo para, como su título propone, mil atardeceres.

Dave Douglas – A Thousand Evenings (A Thousand Evenings, 2000)

Vineshoot

Eco-Rocker

2 abril 2009

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Leo la entrada sobre Bruce Springsteen y me sonrío. Pero es una sonrisa de media boca, agria. Hace bien poco, el pasado octubre, Neil Young canceló uno de sus conciertos en Los Angeles. Los trabajadores del recinto donde estaba prevista su actuación se hallaban en huelga y decidieron formar una cadena humana a las puertas de la sala. Neil Young no se atrevió a cruzar la línea. Por respeto, dijo.  Por cierto, el patrón de esos trabajadores y a la sazón propietaria del recinto es la potente Faithful Central Bible Church. A cada cual lo suyo.

Sirva lo anterior para dejar a cada uno en el sitio que le corresponde, que no es ni más ni menos que el que cada uno se ha ganado. Ganado con hechos, ahí está el factor diferencial.

Pero volvámonos amables, aunque sólo sea por deferencia a mi primera entrada.  El veterano Young, 63 años contemplan sus greñas, se ha embarcado en su penúltimo proyecto. Esta vez se trata de un proyecto ecológico y rockero a partes iguales y que verá la luz el próximo 7 de abril con el lanzamiento de un nuevo disco, Fork in The Road, compuesto de 10 temas inéditos.  La parte rockera del proyecto se completa con una gira que acercará al canadiense a dos ciudades españolas: San Sebastián (Velódromo de Anoeta, 31 de mayo) y Barcelona (Primavera Sound, 30 de mayo). Ya os contaré, no me lo pienso perder pese a los 60 €.

Quizá la parte rockera del proyecto sea la que menos me haya llamado la atención. No me espero otra cosa distinta al clásico sonido épico y “a medio cocinar” de Young. No me espero otra cosa ni la quiero, a decir verdad. Lo que sí me ha sorprendido es la inspiración de la que se sirve Young.  Que una leyenda del rock con la carrera más que hecha se involucre en propuestas como la abanderada por LincVolt me reconcilia por cinco minutos con el mundo. LincVolt es una organización estadounidense cuyo encomiable fin social consiste en el desarrollo de la tecnología necesaria para sustituir los clásicos motores de combustión por motores eléctricos. Pues bien, Neil Young ha puesto en manos de LincVolt su viejo Lincoln de 1959, de tal modo que donde antes hubo gasolina ahora hay electricidad.

Neil Young observa una extraña cirugía. El ingeniero-cirujano, Jonathan Goodwin se ha visto recompensado con la dedicatoria de uno de los temas del disco: 'Johnny Magic'.

Young se ha servido de su auto como medio de transporte para la promoción del nuevo disco lo que vuelve a confirmarle, a su edad, como un  pionero: nadie antes había cruzado los Estados Unidos a lomos de un coche ecológico. El documental sobre el viaje aún se encuentra en fase de edición. Habrá que estar atentos.

En realidad, lo que ha hecho Young no va más allá de un mero voluntarismo. Pero es todo lo que está a su alcance. Ya es bastante.  Otros, pudiendo hacer simples  voluntarismos,  prefieren avalar las prácticas antisindicales de grandes cadenas de distribución. A cada cual lo suyo, decíamos al principio.

ciruja