Archive for julio, 2009

Sólo un limoncello, Robert

31 julio 2009

Robert Wyatt y caballo

El alcoholismo y otros fantasmas acechaban a Robert Wyatt durante la concepción de su último disco, el soberbio Comicopera. El batería de los legendarios Soft Machine, piedra angular del sonido Canterbury -mezcla de pop, psicodelia, jazz y otras hierbas- habla en una entrevista  del disco, del accidente que en 1973 le dejó paralítico y de su incesante búsqueda de la belleza.

PREGUNTA. No veo mucho de cómico, ni de operístico en su último disco.

RESPUESTA. Pues a mí me da risa. Y algunos pueden pensar que hoy meter una canción sobre el Che [Hasta siempre comandante] podría ser un chiste.

P. ¿Niega la cualidad melancólica que se atribuye a su obra?

R. Lo que digo es que nunca hago nada conscientemente triste. Ni siquiera Rock Bottom, que se asume nacido del trauma de quedarme parapléjico [fue en parte concebido en su convalecencia]. Lo siento, no es cierto. Algo debe de haber, sin duda, cuando tanta gente lo ve así. Pero en aquellos días no me sentía especialmente triste.

P. ¿Y cómo se sentía?

R. Salir del hospital fue como abandonar la prisión. El estímulo físico del aire fresco y el tráfico en las calles después de meses de reclusión fue una experiencia casi psicodélica. ¡Vida! ¡Árboles! ¡Gente! ¡Música! Fue un día increíble. Por supuesto que había ansiedad, pero no sentí rabia. Todo era por mi culpa. Por borracho e idiota. Sólo teníamos 15 libras en este mundo, nos fuimos a un pub a celebrarlo. Pero hablábamos del disco, ¿no?

P. Claro. Lo ha dividido en tres actos, como ya es costumbre en usted.

R. Me gustan los episodios musicales de 20 minutos. Porque soy un tonto anacrónico. Adoro la vieja distribución de los elepés. No ordeno las canciones en términos musicales, sino de la secuencia de las letras. La primera parte va sobre el amor y la pérdida. La segunda, sobre sentirse incómodo como inglés. Y la tercera, sobre reconciliarse con las ideas políticas que siempre me conmovieron. Veo mis canciones como un jardín salvaje. Soy un jardinero que está enamorado de la belleza orgánica de lo que se trae entre manos. Por eso me siento fascinado a mis sesenta años con alguien como Nat King Cole. De joven no lo apreciaba porque no era lo suficiente crudo para mí. Ahora, en cambio, tras cuarenta años de tocar instrumentos y cantar, he acabado valorando lo difícil que es dar una nota correctamente. Sólo una bella nota. Escasean.

P. ¿De qué va Just As You Are, el dueto con Mônica Vasconcelos, es una de las flores más conmovedoras de su último jardín?

R. No lo sé, se lo tendrás que preguntar a Alfie. Ella la escribió. Alfie…

“Vamos Robert, sabes perfectamente la respuesta”, responde ella misteriosa. La aclaración llegará más tarde, cuando, en un aparte, diga: “¿Quiere conocer el verdadero significado de la canción? Hace unos meses Robert estaba empezando a tener un serio problema con el alcohol. Y comenzó a mentirme. Este tema es un mensaje de mí para él. Estás bebiendo demasiado, amigo. Ya basta. Decir: mi amor, tras todos estos años, sigue siendo condicional”. Después, Wyatt corroborará la confidencia. Lleva un par de meses asistiendo a reuniones de Alcohólicos Anónimos y maneja la clase de dialéctica del rehabilitado. Cuando, a la hora de la cena, la entrevista continúe en un restaurante, Wyatt rechazará el ofrecimiento (“sólo un limoncello, Robert”) de una camarera algo ajada. “El trago que marca la diferencia no es el último”, dirá solemne. “El que lo cambia todo es el primero”.

P. El alcohol es una constante en sus letras desde aquel “eres maravillosa cuando estás borracha” que abría Rock Bottom.

R. Ya entonces estaba camino de convertirse en un problema. Hay quien dice que si empiezas a saltar por las ventanas es un mensaje de que algo marcha mal. Como soy un poco retrasado, me cuesta llegar a las conclusiones. Hace 34 años de la ventana.

P. ¿Qué sucedió esa noche?

R. No lo voy a contar [largo silencio] aunque lo recuerdo perfectamente. Puedo revelar lo que pasó, pero no por qué.

P. Bien… ¿Qué pasó?

R. Me caí de una puta ventana porque estaba demasiado borracho [golpea su plato contra la mesa]. ¿Vale? Me pusieron sedantes durante seis meses. Luego estuve consciente en el hospital hasta cumplir un año.

P. Disculpe si le he irritado. ¿Escribe Alfie las letras porque usted prefiere no hacerlo?

R.
Me es difícil. Tengo mucha más música que palabras. Escribí letras durante años, pero solían ser sonidos guturales .

P. O letras como aquella en la que se limitaba a describir lo que sucedía musicalmente. Éste es el primer verso, éste es el puente, sigue el estribillo…

R. En un momento pensé, oh, no sé lo que pensé… ¿Sabe qué? Siento haberme enfadado de ese modo antes. Si no puedo decir algo totalmente fresco sobre algo me crispo. Porque las entrevistas me parecen interesantes. No hay dos iguales. Y aquel episodio no es que sea doloroso o dramático, es sólo que no hay nada nuevo que decir. Aunque suene chocante, yo no contemplo aquel accidente como algo malo. Fue un nuevo comienzo. Puesto que mi vida es mejor después que aquello, mucho mejor, de hecho, no lo veo como una tragedia. Es sólo un cambio. Y en mi caso, a pesar de las dificultades obvias, soy una persona más feliz. La gente que no se ha roto nunca la espalda piensa: qué terrible vivir así. Pero es algo que sucede. ¡Bang! y a otra cosa. Parecido a un animal salvaje cuando está en la jungla. Llega un helicóptero, le atrapa con una red, y al poco está en una reserva en Tanzania. Y piensa: cojones, dónde están mis amigos, mis árboles… y al final se da cuenta de que está en un lugar más seguro. Si fuese religioso, diría que fue un don. Esto me recuerda la mejor mala crítica sobre mi trabajo que nunca leí. “Como mucho nos temíamos, Wyatt se cayó aquel día sobre su cabeza” risas].

P. ¿Cómo era antes de aquello?

R.
Un batería borracho que aprendía trucos tan útiles como el método más rápido posible para acabar pedo: tequila y whisky a intervalos. Me lo enseñó Keith Moon [batería de The Who]. No sé… Debía de ser un cabrón porque me echaron de Soft Machine.

P. Fue por razones personales.

R. No lo sé, no dijeron nada. Somos ingleses. No expresamos sentimientos. Seguramente toda la conversación se redujo a: “Que te follen, tío”.

P. Aquella primera formación hacia 1967, con Mike Ratledge (teclados) y Kevin Ayers (bajo), siempre pareció más una reunión de individualidades…

R. Nunca fuimos un grupo normal. Pero en cierto sentido fue culpa mía. Yo conseguí que esos músicos que nunca habrían tocado juntos se pusiesen a ello. Mike dejó la universidad por mi insistencia. Incluso cuando Kevin abandonó el grupo y se fue con sus maravillosas canciones, metí a Hugh [Hopper, bajista]. No habría funcionado sin mis indicaciones. No era un líder. La batería no lidera, como tampoco el motor conduce el coche.

P. ¿Ha mantenido la amistad con ellos?

R. No siempre. Hace poco vi a Kevin Ayers. Estuvo muy bien. Aún siento nostalgia de aquellos días en Deià [Mallorca]. Los dos solos. Éramos jóvenes, entusiastas, estábamos borrachos y era maravilloso.

[www.elpais.com]

Robert Wyatt – Just As You Are (Comicopera, 2007)

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Impossible Wilco

24 julio 2009

wilco2004

Ahora y sólo ahora escribo esta entrada. Ahora que los he visto en directo para constatar que Jeff Tweedy, el líder de la banda, es un tímido confeso de agreste melena incapaz de atravesar el espacio que separa su música de su audiencia. Ahora que tienen un nuevo disco, bastante flojo, en el mercado. Ahora que los presentan como uno de los grupos favoritos de Barack Obama. ¿Imaginan que ahora suelto el tópico de envejecer como los buenos vinos acerca de su anterior disco? No lo hagan. No si soy yo el que escribe estas líneas, que no son sino para recomendarlo si es que todavía no lo conocen, o no lo conocen como para llevárselo a la cama. Quizá ya saben que su título fue Sky Blue Sky y ya practican el Kama Sutra con él. Por si acaso les cuento que es una delicia.

Aviso: es un disco de letras intimistas y melancólicas (+), algo que no debe amedrentar a corazones versados. Musicalmente contemporáneo y de raigambre americana, en él se se encuentra la habitual sensibilidad de las composiciones de Tweedy y, sobretodo, la guitarra de Nels Cline, más conocido en círculos vanguardistas y con quien Wilco prosigue su camino desde el country alternativo hacia el pop experimental que tan bien les luce. Escuchar a Nels Cline sí merece el precio de una entrada, e invita a centrarse en su trabajo como músico de jazz contemporáneo (dicho esto con permiso de Wynton Marsalis y de quien lo defina). Aquí su guitarra apuntala unos medios tiempos que de otra manera podían resultar tediosos y que en Sky Blue Sky consiguen elevarse en progresión geométrica. Es de aquellos discos de todas las canciones buenas, con perdón, algo que se aprecia en repetidas escuchas. Por eso sólo ahora me parece adecuado comentarlo y pasar a otra cosa con el cielo azul en la retina.

Wilco – Impossible Germany (Sky Blue Sky, 2007)

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Louis I, rey del jazz

21 julio 2009

Louis Armstrong

icon_comillas Cuando tomo esta trompeta, todo el mundo está detrás de mí. Sólo me concentro en ella. Hoy no pienso de modo distinto sobre la trompeta que entonces, cuando vivía en Nueva Orleans; no, ésta en mi forma de vivir y mi vida entera. Yo amo estos sonidos, por eso trato de que suenen bien…. Por eso estuve casado cuatro veces. Mis mujeres no vivían con el instrumento. Quiero decir, cuando tenía una bronca con mi esposa, eso no me impedía encontrarle gusto al show en que tocaba. No dudo de que podría tocar la trompeta después de que ella se hubiera largado. Estoy enamorado de mi trompeta y ella de mí. Tocamos la vida y las cosas naturales. Si sólo es por placer o para un show, es lo mismo que en un vecindario o en cualquiera parte o para ensayar. Todo lo que ocurre es real… Sí, soy feliz, hago lo justo y toco para la gente más alta y para la más baja. Lo único que espero es aprobación. Es lo único que hace falta, pues tengo mi vida y ellos tienen sus categorías… En Alemania vienen con esos anticuados impertinentes y te miran a ti y en todas direcciones; pero cuando empieza la música, ¡caray!, los impertinentes enmudecen y todo tiene swing… Cuando tocamos en Milán… al terminar el concierto tuve que ir rápidamente a la Scala para estar junto a aquellos tipos famosos, como Verdi y Wagner, y hacer fotos, pues la gente dice que nuestra música es la misma: los tres la tocamos de corazón.

(Louis Armstrong)

Louis Armstrong – Ain’t Misbehavin’ [Intégrale Louis Armstrong, Vol. 5 (1928-1931), 2008]

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Mina Agossi, Voodoo Child

5 julio 2009

Cuentan malas leguas, pero autorizadas, que Mina Agossi sobre un escenario es puro sexo, al menos es lo que cuenta Chema García Martínez en su estupendo blog Jazz y otras hierbas. Y sin embargo fueron pocos los que acudieron a verla en directo el pasado mes de marzo en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid (el famoso Johnny, que finalmente no se cierra).

Este humilde escribiente no estuvo en la lista de asistentes, por razones de distancia, y mientras le llega la vez se contenta con vídeos como éste en el que se reconoce como Agossi se contonea mejor que Mick Jagger, algo fácil de apreciar si se distingue entre una persona entregada al ritmo de la música y un mono epiléptico.

Además sabe cantar jazz y lo que le pongan, Hendrix por ejemplo.

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Frank Zappa golpea dos veces

5 julio 2009

Poco antes de su muerte, Frank Zappa ofreció una entrevista a la cadena televisiva estadounidense NBC en la que afirmaba que no le importaba no pasar a la historia. Estaría de broma, a pesar de la circunstancias: le habían diagnosticado un cáncer de próstata cuando ya era demasiado tarde para intervenir, tenía 52 años de edad. Pasará a la historia como compositor autodidacta, uno de los mejores guitarristas de su generación, como patético cineasta underground y también por espabilado.

Comprobó, como tantos, acaso compungidos, que existía un mercado ilegal que comercializaba su música sin su consentimiento y, mire usted por dónde, sin repartir con el autor parte alguna de los beneficios. Los músicos damnificados por la industria del disco pirata, en su mayoría músicos de rock, claman también por la calidad del material que se presenta en este tipo de ediciones. Los fanáticos siempre quieren más, ávidos de la música de sus ídolos aparte de la contenida en todas la ediciones oficiales, y no hacen ascos a colecciones de tomas desechadas en las sesiones de grabación de los discos, que en muchos casos contienen canciones inéditas, o a grabaciones en directo, en su mayoría de sonido infame, registrado grabadora en mano.

La reacción de Zappa contra este mercado fuera de la ley fue bien distinta a la que han ofrecido divos de la canción tan dispares como Metallica o Alejandro Sanz. Lejos de intentar llevar a la cárcel a los responsables, lo que hizo fue adquirir copias de los discos piratas más vendidos y publicarlas bajo su propio sello. Además sin editar el sonido, por malo que fuese, de manera que los gastos de producción eran mínimos.

El producto que ofrecía Zappa no tenía competencia en relación a los piratas. Aunque existen en el mercado ilegal autenticas joyas, fruto sin duda de una desmedida devoción por el artista (Una labor de amor, llegaban a rezar las fundas de algunos), los discos que Zappa editaba contaban con mejor calidad de los materiales, tanto de la funda como del propio disco de vinilo, y disfrutaban de una mejor distribución, podían comprarse en cualquier tienda de discos y no sólo en las especializadas. Estas ediciones formaron una colección que Zappa tituló Beat the Boots (Golpea los piratas).

Recuerda que la información no es conocimiento. El conocimiento no es sabiduría. La sabiduría no es verdad. La verdad no es la belleza. La belleza no es el amor. El amor no es la música. La música… la música es lo mejor.
(Frank Zappa)

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