Louis I, rey del jazz

21 julio 2009

Louis Armstrong

icon_comillas Cuando tomo esta trompeta, todo el mundo está detrás de mí. Sólo me concentro en ella. Hoy no pienso de modo distinto sobre la trompeta que entonces, cuando vivía en Nueva Orleans; no, ésta en mi forma de vivir y mi vida entera. Yo amo estos sonidos, por eso trato de que suenen bien…. Por eso estuve casado cuatro veces. Mis mujeres no vivían con el instrumento. Quiero decir, cuando tenía una bronca con mi esposa, eso no me impedía encontrarle gusto al show en que tocaba. No dudo de que podría tocar la trompeta después de que ella se hubiera largado. Estoy enamorado de mi trompeta y ella de mí. Tocamos la vida y las cosas naturales. Si sólo es por placer o para un show, es lo mismo que en un vecindario o en cualquiera parte o para ensayar. Todo lo que ocurre es real… Sí, soy feliz, hago lo justo y toco para la gente más alta y para la más baja. Lo único que espero es aprobación. Es lo único que hace falta, pues tengo mi vida y ellos tienen sus categorías… En Alemania vienen con esos anticuados impertinentes y te miran a ti y en todas direcciones; pero cuando empieza la música, ¡caray!, los impertinentes enmudecen y todo tiene swing… Cuando tocamos en Milán… al terminar el concierto tuve que ir rápidamente a la Scala para estar junto a aquellos tipos famosos, como Verdi y Wagner, y hacer fotos, pues la gente dice que nuestra música es la misma: los tres la tocamos de corazón.

(Louis Armstrong)

Louis Armstrong – Ain’t Misbehavin’ [Intégrale Louis Armstrong, Vol. 5 (1928-1931), 2008]

Vineshoot

3 comentarios to “Louis I, rey del jazz”

  1. mogambo Says:

    Uno no sabe si envidiar a gente como Armstrong, por la fuerza con que vivía la música, o sentir cierta lástima por ellos, sobre todo cuando comentan que sus relaciones de pareja estaban tan en segundo término.

    Lo que está claro es que uno se siente agradecido por ello.

    • elsalmonete Says:

      Hice en su día pinitos colgándome una guitarra, ya hace años de aquello. Nada serio, un grupo de aficionados haciendo versiones de Neil Young y cosas por el estilo. El caso es que había ocasiones en las que tocando con el grupo llegué a experimentar una maravillosa ausencia de consciencia sobre mí mismo, sólo existía la música.

      Me hago a la idea de lo que debía experimentar un gigante como Armstrong con su dominio del instrumento y de la música. Paco de Lucía llegó a decir que improvisando se sentía como un dios. A eso me refiero, ¿cómo narices vas a sentirte como un dios, de tan dudosa existencia? Pero lo sientes. Como la capacidad de emocionar a los que te escuchan, cada noche. Pocas relaciones emocionales pueden hacer sentir cosa semejante.

      • mogambo Says:

        También yo hice en su día mis pinitos con la guitarra, pero temo que lo único que hacíamos los Calambres sentir a los demás era espanto… hubiera molado una respuesta diferente, me hago una idea aunque no lo he vivido.


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