Archive for agosto, 2009

El yin y el yang de Sam Cooke

26 agosto 2009

sam cooke

Según la filosofía oriental, el ‘yin y yang’ es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. Son múltiples sus manifestaciones: luz/oscuridad, sonido/silencio o calor/frío.

Oigan, entonces también los dos discos en directo de de Sam Cooke Live at the Harlem Square Club, 1963/Sam Cooke at the Copa son una manifestación de dicha dualidad. Mientras que el grabado en el Harlem Square Club de Miami recoge momentos de comunión entre un público negro enfervorecido (las mujeres aúllan) y un cantante que más que cantar comulga con una música interpretada sin concesiones junto a la banda del saxofonista King Curtis, el grabado en el selecto club Copa de Nueva York muestra a un profesional de la canción ligera ante un público blanco proclive al Martini.

Sam Cooke era capaz de cautivar a dos audiencias opuestas, acaso complementarias. Quizá sea cierto que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, todo depende de a qué se le da mayor importancia.

Sam Cooke – Bring It on Home to Me (Live at the Harlem Square Club, 1963)

Sam Cooke – Try a Little Tenderness/(I Love You) For Sentimental Reasons/You Send Me (Sam Cooke at the Copa, 1964)

Vineshoot

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Echo & The Bunnymen: Ahora.

16 agosto 2009

echothebunnymenechobunn

Hay grupos que merecen un desagravio, porque no es culpa suya que los pijos de determinada generación decidieran que fueran sus ositos de adolescencia. Conocemos a muchos de esos grupos, que se han hundido bajo el manto obsceno de otros grupos con su misma edad como U2, o bajo las bisagras chirriantes de los grandes popes del rock convertidos en héroes del equilibrismo escenográfico ergo Rolling Stones.
Al contrario que otros, siguen trayendo discos maduros, menos emocionantes que antes, pero no desechables. Nacieron con una marcada personalidad, y con las modas, caducaron sus posters, mientras ellos seguían como si nada hubiera pasado, con su música. Dos de mis preferidos son The Church, que ya tuvieron mis palabras de agradecimiento por su profunda carrera y su búsqueda de la entrada a cualquier laberinto de interés musical, y Echo & The Bunnymen.

La carrera de Echo & The Bunnymen fue como la seda: un primer disco, ‘Crocodiles‘, lanzado a toda velocidad desde un sello (Korova) desestructurado pero sensible. Tras éste, empieza la gran tríada: ‘Heaven Up Here‘, ‘Porcupine‘ y ‘Ocean Rain‘. Tres discos con las constantes personales en efervescencia: el terciopelo vocal de Ian McCulloch ya maduro, la guitarra imaginativa y arriesgada de Will Sergeant recreándose en cada hueco, y sin poder quitar protagonismo a la sección rítmica, comandada por la batería de Pete De Freitas, siempre dispuesto a aportar ideas originales y a evitar, generalmente con éxito, el aburrimiento del oyente.

Tras éstos discos, la banda sigue su carrera con buena estrella, ya convertidos en un grupo conocido, y se aúpan a las listas con un recopilatorio llamado ‘Songs To Learn and Sing‘, y un nuevo álbum homónimo, que incluye ‘Lips Like Sugar‘, su gran bombazo a nivel comercial. Todo bien.

Pero… llegan los malos tiempos. En 1989, Pete de Freitas muere en un accidente de tráfico (venía del rodaje del video ‘China Doll‘ de Julian Cope). El grupo decide no buscar un nuevo batería, ya que lo consideran irreemplazable. Se separan, y siguen carreras individuales con mayor o menor éxito. Se crean unos artificiosos Neobunnymen para un disco que será un fracaso en todos los sentidos, en el que no participa McCulloch. Pero finalmente, se acaba el duelo, y vuelven a unirse Sergeant y McCulloch, que siguen actualmente en la brecha, con aciertos y desaciertos dentro de discos dignos.

El tiempo y su trabajo, ahora silenciado, los va poniendo de nuevo en su lugar. A la larga, todos aquellos que aun conservan sus discos, verán o estarán viendo como sus hijos y sobrinos acuden a la estantería, en busca de ‘Ocean Rain‘.

Que viva Liverpool.

Echo & The Bunnymen – Stars Are Stars (Crocodiles, 1980)

Echo & The Bunnymen – The Back of Love (Porcupine, 1983)

Echo & The Bunnymen – Silver (Ocean Rain, 1984)

wagnerian

Desclasificados los archivos de Neil Young

14 agosto 2009

neil young archives vol 1

Avisados estábamos desde hacía tiempo. Rara era la entrevista en la que Neil Young no hacía mención a los cientos de grabaciones que atesora de sus conciertos y de las tomas falsas de las sesiones de grabación en estudio, y sin embargo pocos estábamos preparados para tan mastodóntico lanzamiento.

Es pronto para digerir la obra Neil Young Archives, Vol. 1 (1963-1972): ocho CD’s y dos DVD’s publicados este mismo año por el sello Reprise, y tan sólo la primera parte del proyecto. En estos momentos se me antoja algo así como leer las obras completas de Dumas. Baste decir que es una coqueta caja por valor de 125 canciones que abarcan la música del viejo Neil desde julio de 1963, las primeras grabaciones caseras con su grupo The Squires, a mayo de 1972. Se incluye también en la caja un libreto deluxe con textos y fotografías.

No fue sino hasta el año 2006 cuando por fin estas grabaciones empezaron a ver la luz con la edición de una formidable grabación en directo, Live at the Fillmore East, grabada en 1970 junto a una versión embrionaria de Crazy Horse (con el malogrado Danny Whitten a la guitarra y Jack Nitzsche en los teclados). A la que siguieron dos grabaciones en directo igual de estupendas, esta vez acústicas y en solitario: Live at Massey Hall 1971 y Sugar Mountain: Live at Canterbury House 1968. Los tres discos están incluidos en la caja.

Los buenos seguidores del canadiense quizá conocieran ya gran parte del contenido de estas grabaciones gracias a la magia de los discos piratas, pero como afirman en las notas de la contraportada de la primera entrega: ‘el sonido importa’. A tenor del contenido de los tres primeros discos publicados, también podían haber añadido que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Neil Young – On the Way Home (Live at Massey Hall 1971, 2007)

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Amnesia en el paladar

13 agosto 2009

memory

No sé si a ustedes también les sucede, no es el tipo de temas que sacábamos a debate entre los jóvenes y los mayores sólo hablamos de lugares comunes, de manera que no sé si es inherente a la especie. El caso es que yo no consigo acordarme de los sabores de los alimentos ingeridos que fueron dignos de recuerdo, para qué hablar de las texturas.

El contacto con aquella porción de la tarta de manzana recién horneada de un restaurante italiano de Calafell, los calamares rellenos de mi madre o unas lonchas del “mejor jamón que comerás nunca; podrás comer jamón parecido, pero no mejor” son sabores que he perdido definitivamente. Ahora no son más que escenas planificadas en la sala de espera que es la memoria con las que intento recuperar esos momentos culinarios mágicos, nunca lo consigo.

Sería fantástico poder, en cualquier momento, en cualquier situación, recrear en perfecta armonía textura y sabor de aquellos platos degustados que tanto nos agradaron. Acaso semejante prerrogativa nos condujera a la abstinencia del disfrute de tales manjares para reducir cintura: por qué comer lo que engorda si quitando el polvo a la memoria me llevo de nuevo a la boca los lenguados a la plancha y las cervezas de una playa gaditana.

Joaquín Sabina y Vainica Doble – Con las manos en la masa

Vineshoot

The Church: Old Flame (VOSE)

11 agosto 2009

No siempre se puede sentir una canción de la misma manera en que lo hizo aquel que la compuso. Pero hay días en los que a uno le llega repentinamente ese sentimiento ajeno que inició el proceso creativo. A partir de entonces, comprendemos con cierta facilidad los motivos que llevaron a determinado compositor a generar una música, a un pintor a crear un cuadro, a un escritor a escribir.
Y a dejar de hacerlo.
Los otros días, uno simplemente no se detiene, le importa muy poco lo que sueñen los demás, y pasa la mopa mientras suena el nuevo disco de uno de sus grupos preferidos. No le parece muy bueno y lo arrincona como si aquello nunca le fuera a cambiar un mal día por uno bueno.
Siempre es indoloro volver a ciertos sitios, especialmente a aquellos que a uno no le han marcado demasiado y de los que esperaba volver con una profunda huella. Es indoloro y productivo, porque el no esperar ya nada felizmente es uno de los mejores de regalos que se puede hacer a sí mismo un ser pensante.
Sí, porque, entonces suena el tintineo de dos rickenbackers entrelazándose como un tejido de cristal, y alguien susurra una melodía que nos precedió, y después ese susurro se divide en dos partes, y nos cuenta algo tan sencillo que nunca lo hubiéramos imaginado.
Un minuto y medio en el que nadie es capaz de encender un mechero.

Naomi will not be consoled by your blues
A Naomi no le consolará tu tristeza

She calls down the crows then she pulls on her shoes
Llama a los cuervos y se pone los zapatos

Out into the empty street she walks
Sale a pasear por las calles vacías

Past the little piles of smouldering leaves
Pasa junto a los pequeños montones de hojas quemadas

Beware, an old flame is still burning there
Cuidado, aun arde allí una vieja llama

Don’t stare,
No mires,

Shadows in the smoke whisper everywhere
Las sombras del humo murmuran por todas partes

Everywhere, anywhere is nowhere when you don’t care
En todas partes, cualquier lugar es ningún lugar cuando nada te importa

So beware, an old flame is still burning there
Así que cuidado, aun arde allí una vieja llama

The Church – Old Flame (Priest = Aura, 1992)

wagnerian