Willie Williams: Uniendo Paralelas

8 noviembre 2009

Image Hosted by ImageShack.us

Willie Williams es saxofonista de jazz. Nació el 1 de noviembre de 1958 en Wilmington (Carolina del Norte), y desde los seis meses reside en Filadelfia. Ha editado cuatro discos como frontman, de localización complicada.

Orgulloso de ser y haber sido un peón del jazz, como lo fue Coltrane, su presunta humildad jamás le hubiera permitido formar un grupo y convertirse en su líder, aunque en éstos casos el liderazgo siempre sea relativo, y persiga más que nada atraer al público con el nombre más conocido en busca de unos cimientos que nada tienen que ver con la fama, pero sí con el dinero (con el dinero que uno se merece y que le permite sobrevivir, nada que ver con el otro dinero) y la necesidad de crear música a toda costa.

Aunque fue un niño predispuesto, y aunque Art Blakey o Jackie Byard no dejaran de alabarle los dones y lo añadieran a algunas de sus sumas jazzísticas, ante su, repito, presumida humildad, tuvo que existir una muy limitada pero fervorosa presión popular y crítica, que obligó a Willie a subir el escalón, probablemente más por ilusión privada que por ambiciones personales.

Personaje silencioso, acostumbrado a explicarse como los músicos de raza, a través de sístoles-diástoles musicales, su figura nos sirve para disfrutar y para que nos eche una mano a la hora de comprender mejor los manejos de su maestro Coltrane. A comprender en particular esa espiritualidad que pretendía reflejar en su música Coltrane, no como hecho religioso transcendente sino como expresión única del alma humana.

El que comprende también puede explicar, por eso cuando Willie Williams da vida a su música suena algo más que ese toque a lo Coltrane, suena la explicación de los puntos fuertes del maestro a cargo del alumno, y suenan las carencias de éste último, ya que remarca con su imprudencia eso que iba más allá de las ‘normas’ de Coltrane, y que forma su genialidad: lo inexplicable, y por tanto, intransferible.

Williams nació en una pobreza delicada. De familia de músicos, el saxo se lo encontraba por los rincones de su casa. Como a muchos otros, la música le salvó de su entorno y de sí mismo. Poco a poco, Williams le fue devolviendo el favor a la música. En sus cuatro discos ha ido en difícil crescendo, apostando como Coltrane por formas cada vez más experimentales, o al menos más complejas, pero siempre buscando apartarlas de la frialdad.

Tras toda una vida soñando con una música como camino, da la impresión de que Coltrane continúa una parte de su vida en él. No tenemos que poner a Williams en ese brete, no es justo pedirle que iguale a Coltrane, ni técnica ni estilísticamente. Pero cuando lo escuchamos, Coltrane está ahí, como si alguna de las ruedas que lo animaban nunca hubiera dejado de girar.

En tiempos en que el alma terrena se devalúa, si un día brilla en los oropeles del circuito su impertinente esplendor puede que algunos críticos arrojen su saxo a los leones por ser menos que un émulo, y pretenda crear a través de las virtudes de algo ya reconocido. Pero Williams tiene ese sentimiento que es capaz de mover montañas a golpes de corazón, y eso ni se compra ni se vende. Está, pues, en el buen camino, y ya ha recorrido trechos en los que ha dejado huella en paisajes magníficos.

Que siga naciendo siempre que quiera.

Suerte, buen Willie.

Willie Williams – Spirit Willie (Spirit Willie, 1992)

wagnerian

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: