Archive for marzo, 2010

Miles

29 marzo 2010

Cicely estaba celosa de que otra mujer ocupara su lugar en mi vida, pero al cabo de un tiempo en mi vida ya no hubo lugar para ella. Tenía algunos amigos a quienes yo no soportaba. En cierta ocasión discutimos acerca de un amigo en particular y tuve que zurrarla. Ella llamó a la policía y se ocultó en el sótano. Cuando los agentes de policía llegaron, me preguntaron dónde estaba. Yo les dije que me miraran en el sótano. Un poli bajó a mirar y de regreso me dijo que no había querido hablar con él, que no quería decir nada. También me dijo que no tenía aspecto de haber sufrido ningún daño. “Bien, el daño no ha sido mucho; sólo le he dado una zurra. Cuando ella me dé una paliza a mí, ¿vendréis también pistola en mano?”, le pregunté. Los policías echaron a reír y se marcharon. Entonces bajé al sótano y le advertí que su amigo no volviera a llamar, que si no se lo decía ella se lo iba a decir yo. Ella corrió a llamar al tipo y le dijo: “Miles no quiere que vuelva a hablar contigo”. Antes de que me diera cuenta, le había zurrado otra vez, de modo que nunca volvió a hacerme esa clase de putadas.

La música no puede cambiar un orden social, está claro. A los aficionados nos queda contar cómo estilos como el bebop fueron revolucionarios. Banda de fondo de la calle 52 recién finalizada la Segunda Guerra Mundial y constante inspiración desde entonces, obra de jóvenes músicos que se reunían todas las noches en garitos donde dieron forma a este nuevo lenguaje musical que acabaría con las limitaciones de la canción convencional, hasta entonces basada en una sucesión de acordes sobre los que el solista interpretaba la melodía. El bebop era individualista, su esencia la constituía la inspiración del solista que interpretaba dinámicas sucesiones de avanzados acordes sobre intrincadas variaciones rítmicas.

Como todo movimiento que dinamita los fundamentos de su antecesor, estaba condenado a desaparecer, a mutar para poder ser asimilado por el público medio aficionado al jazz, que nunca volvería a ser numeroso. Después de ser descubierto por Charlie Parker y formar parte del quinteto de éste, Miles Davis se alejó del frenético y exigente bebop. Charlie Parker pudo haber sido la figura que le impulsara a dejar a su acomodada familia en Sant Louis (su padre era dentista) y viajar a Nueva York, pero sería el arreglista y compositor Gil Evans quien le daría cobijo mientras desarrollaba un estilo propio, intimista y melodioso, que se reconciliaría con la audiencia sin olvidar las innovaciones del bebop. En 1949 quedaron establecidas las bases del estilo cool (sereno,-a, tranquilo,-a) en sus grabaciones para el sello Capitol.

Miles Davis – Venus de Milo (Birth of the Cool, 1949)

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La búsqueda del liderazgo colectivo

24 marzo 2010

10 de marzo de 2010. Teatro Central de Sevilla. Quest. Una combinación lo bastante estrambótica como para no perdérsela (un día después estuvieron en Terrassa). La banda de David Liebman y Richie Beirach, con Ron McClure (Charles Lloyd, Blood, Sweat & Tears) al contrabajo y Billy Hart (Jimmy Smith, Pharoah Sanders, Herbie Hancock y tantos otros) a la batería. Su historia se remonta todo lo lejos que merece una gira de reunión. Liebman tocó el saxo (soprano y tenor) junto a Miles Davis en las avanzadas sesiones de este último de mediados de los setenta (On the Corner, Dark Magus y Get Up with It), Beirach había tocado el piano con Stan Getz y Chet Baker. Dos perspectivas distintas de la música que se encuentran en formaciones que pretenden funcionar como colectivos sin liderazgo, primero Lookout Farm a mediados de los setenta, y de 1981 a 1991 Quest. La primera reunión data de 2005 con el disco grabado en directo Redemption, la segunda los tiene ahora de gira.

Quest ofreció en Sevilla el tipo de jazz que molesta a parte de los aficionados con mayor apego a lo tradicional, algo que no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta el largo recorrido histórico de este tipo propuestas. Disonancias y armonías y la batería de Billy Hart martilleando los tímpanos de las primeras filas, una paleta de contrastes que imagino apunta a la disidencia. Pasajes sonoros de gran belleza, aprovechando que se encontraban en Andalucía, un tema dedicado a la memoria de Pablo Picasso (Pablo’s History), que si bien no hicieron arder demasiados fuegos internos en mi interior, se han instalado en la zona noble de mi memoria. Esto último debió ser generalizado, a juzgar por la entusiasta respuesta del público que se puso buena parte de pie para despedir a una banda que tanto jazz abarca en sus improvisaciones.

Después del concierto, en el ambiente relajado de la jam session a cargo de músicos locales programada a continuación en el bar del teatro, Dave Liebman se sentó a la batería. Recuerdo que en Goli Dance, la dedicatoria que abre su disco de 1975 Drum Ode, Liebman manifiesta: “los tambores y los percusionistas son para mí un impulso y una inspiración, una razón por la que vivir y celebrar la vida tocando música”. El periodista Chema García Martínez demostró oficio y, blog mediante, facilita el visionado de este documento único.

Quest – ‘Round Midnight (Redemption, 2005)

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Un bostezo o un par de ellos

18 marzo 2010

Como representó Woody Allen en Zelig, la ropa que elegimos, los sitios y personas que frecuentamos, los discos que escuchamos, en fin, las mentiras que contamos proyectan la imagen que nos conviene; una máscara, tirana por biológica, detrás de la que se esconde la persona, a la que acaso se conozca por sus actos o por su apatía. Cuando nos referimos al “niño que todos llevamos dentro” nos referimos a nosotros mismos, al caprichoso, al que recela del otro porque parece limitar sus posibilidades; también al soñador, al utópico, al que le gustaría ser de una manera y es de otra, al que vive escondido tras la máscara de lo superficial.

Un amigo escribió que el cuerpo es la máscara que nos contiene. Y no dejará de sorprenderme la obra musical de tipos duros como el músico de jazz Ben Webster, capaz de soltar un puñetazo a la cara de cualquiera antes o después de acariciar los corazones con ese sonido rotundo pero suave de su saxo tenor. Cuentan que no había cosa peor que hacer despertar a Ben Webster. Cuando los músicos de la banda acudían a casa de su madre para recogerle camino de una actuación, sólo ella podía subir a llamar a su habitación. Y todo ello con sumo cuidado, porque lo que éste hacía nada más ser sacado de su sueño era intentar golpear a quien lo hacía. Luego, sobre el escenario, el equilibrio entre la vigilia y el sueño se hacía música.

Ben Webster – Time on My Hands (Soulville, 1957)

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Loop: Trance

17 marzo 2010

Algunas músicas son como son porque a casi nadie le gusta imaginárselas de otra manera. A lo largo de nuestro propio camino encontramos las músicas de los demás y las describimos con detalle, olvidándonos de la que es nuestra o dejando sólo alguna nota al margen para retomarla cuando sea demasiado tarde. Olvidamos también entonces que aun no nos conocemos y que esperar un amanecer antes de que termine la noche no invita a hacer teorías sensatas.

Experimentar con lo conocido es tan necesario como experimentar con los fantasmas de los demás. Lo es, porque lo sigue siendo, para Robert Hampson, líder y creador de Loop, grupo cuyo nombre incluye su declaración estética. La dificultad del proyecto estribaba en crear en 1986 una vanguardia del garage-rock clásico y del pesado rock de los ’70 sin que el resultado fuera una criatura demasiado incapacitada que acabara agotando a los parroquianos. Consiguieron lo primero, y lo segundo lo zanjaron dando por terminada la trayectoria del grupo tras tras la edición de su tercer larga duración.

Loop es un grupo sin complicaciones, si a ese toro pasado lo damos por parto natural. Casi toda su música se asienta sobre una base rítmica repetitiva, una voz casi inaudible, y una guitarra improvisando rock al fondo. Lo demás es personalidad. Y tan marcada que su desaparición como grupo fue causada por la imposibilidad de evolucionar sin dejar de estar vivos. Por eso llegó lo que Hampson menos temía: el grupo madre se escindía en otros dos. Por una parte se formaron The Hair & Skin Trading Company, y de la mano de Hampson surgieron los aun más experimentales Main.

No hubo famas relativas ni posiciones encontradas que marcaran el final. Entendieron lo más sencillo y dejaron que sucediera mientras seguían haciendo sus cosas. Ésto ocurrió en 1990, y nadie acertó a añadir nuevos significados. El hard-rock del siglo XXI había muerto y no había nada de malo en ello. Para la música morir es casi mejor y casi lo mismo que estar viva.

Loop – From Centre To Wave (A Gilded Eternity, 1990)

wagnerian

Nociones de fonometrografía

15 marzo 2010

Paso noble y militar. Se baila en dos filas. La primera no se mueve. La segunda fila se queda quieta. Los bailarines reciben un sablazo que les parte en dos la cabeza.

(Erik Satie, anotación en la partitura de Danza del acorazado)

Roland Pöntinen – Danse Cuirassé (Satie – Encore!, 1998)

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