La búsqueda del liderazgo colectivo

24 marzo 2010

10 de marzo de 2010. Teatro Central de Sevilla. Quest. Una combinación lo bastante estrambótica como para no perdérsela (un día después estuvieron en Terrassa). La banda de David Liebman y Richie Beirach, con Ron McClure (Charles Lloyd, Blood, Sweat & Tears) al contrabajo y Billy Hart (Jimmy Smith, Pharoah Sanders, Herbie Hancock y tantos otros) a la batería. Su historia se remonta todo lo lejos que merece una gira de reunión. Liebman tocó el saxo (soprano y tenor) junto a Miles Davis en las avanzadas sesiones de este último de mediados de los setenta (On the Corner, Dark Magus y Get Up with It), Beirach había tocado el piano con Stan Getz y Chet Baker. Dos perspectivas distintas de la música que se encuentran en formaciones que pretenden funcionar como colectivos sin liderazgo, primero Lookout Farm a mediados de los setenta, y de 1981 a 1991 Quest. La primera reunión data de 2005 con el disco grabado en directo Redemption, la segunda los tiene ahora de gira.

Quest ofreció en Sevilla el tipo de jazz que molesta a parte de los aficionados con mayor apego a lo tradicional, algo que no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta el largo recorrido histórico de este tipo propuestas. Disonancias y armonías y la batería de Billy Hart martilleando los tímpanos de las primeras filas, una paleta de contrastes que imagino apunta a la disidencia. Pasajes sonoros de gran belleza, aprovechando que se encontraban en Andalucía, un tema dedicado a la memoria de Pablo Picasso (Pablo’s History), que si bien no hicieron arder demasiados fuegos internos en mi interior, se han instalado en la zona noble de mi memoria. Esto último debió ser generalizado, a juzgar por la entusiasta respuesta del público que se puso buena parte de pie para despedir a una banda que tanto jazz abarca en sus improvisaciones.

Después del concierto, en el ambiente relajado de la jam session a cargo de músicos locales programada a continuación en el bar del teatro, Dave Liebman se sentó a la batería. Recuerdo que en Goli Dance, la dedicatoria que abre su disco de 1975 Drum Ode, Liebman manifiesta: “los tambores y los percusionistas son para mí un impulso y una inspiración, una razón por la que vivir y celebrar la vida tocando música”. El periodista Chema García Martínez demostró oficio y, blog mediante, facilita el visionado de este documento único.

Quest – ‘Round Midnight (Redemption, 2005)

Vineshoot

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