Paul Thomas Anderson: Va a haber sangre

1 abril 2010

there-will-be-blood-review

Encuentro en mi camino hasta la escritura de este texto discrepancias acerca de la valía de la película There Will Be Blood (2007); que en un ejercicio de maniqueísmo fue traducida al castellano como Pozos de ambición en vez de lo que hubiera sido correcto: Va a haber sangre. Su director, Paul Thomas Anderson (Studio City, California, 26 de junio de 1970), tiene a su corta edad una importante carrera profesional: Sidney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999) y Punch-Drunk Love (2002).

There Will Be Blood cuenta la historia de un indómito pionero de la industria del petróleo. A pesar de que el material, adaptado de una novela escrita en 1927 por Upton Sinclair, daba para una epopeya al más puro estilo Gigante (George Stevens, 1965), el director ofrece una visión salvaje del sueño americano, que no resulta inesperada una vez visto su trabajo anterior, sólo que esta vez toca hueso.

El en papel protagonista está por Daniel Day-Lewis, quien ganó un Oscar de la Academia por su actuación y no es para menos. Day-Lewis interpreta a un hombre tenaz que huye de una infancia difícil y nada va a pararlo. Finalmente se convierte en un “magnate del petróleo”, como a él mismo le gusta decir a lo largo de la película. Su historia no es una historia feliz, presenciamos como el personaje se convierte en un monstruo sin sentimientos humanos, mientras va pisando sangre a lo largo de su trayectoria vital. La cinta de Anderson deja esa sensación de descenso a los más oscuros recovecos del alma humana..

La estupenda banda sonora compuesta por Jonny Greenwood de Radiohead ayuda a producir sensaciones oníricas con la vanguardista aplicación de la partitura. La música que vamos escuchando no se corresponde con lo que vemos según lo que nosotros estamos acostumbrados a ver y oír a la vez: sonido de fanfarrias cuando James Dean encuentra el petróleo. Aquí en lugar de colaborar con la impostura, la hace más patente. Lo que al final recibimos es el retrato de un sujeto que se ha convertido en un individualista feroz y solitario, un ser que quizá guarde un inquietante parentesco con el hombre de negocios de rancio abolengo norteamericano.

Jonny Greenwood – Future Markets (There Will Be Blood original soundtrack, 2007)

Vineshoot

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