Mis problemas con el Génesis

19 abril 2010

– Señor Rumson, ¿es que cree usted que todo lo que produce la tierra debe usarse para hacer licor?
– Sí, siempre que sea posible.
– Debería leer la
Biblia, señor Rumson.
– Ya he leído la
Biblia, señora Fenty.
– ¿Y no le animó a dejar la bebida?
– No, pero frenó mi interés por la lectura.

La leyenda de la ciudad sin nombre (Paint your Wagon)
(Joshua Logan, 1969)

El Génesis de Robert Crumb lleva meses en las librerías. “Va a provocar a la derecha religiosa” vaticinó la editorial británica de Crumb en The Guardian. No tiene por qué. Como señala el autor en su introducción, el tratamiento ha sido riguroso, reproduciendo el texto original en la medida de lo posible casi palabra por palabra. Si acaso, molestará a los que controlan la interpretación de esta colección de historias y a sus acólitos que, como la curiosidad está reñida con la costumbre, nada quieran saber más allá de la “palabra de Dios”.  No en vano, hasta hace doscientos años la Iglesia católica tuvo prohibida la traducción de la Biblia a cualquier lengua vulgar, garantizando así su monopolio sobre la reproducción e interpretación de la obra.

Esta adaptación al cómic puede ser tan delirante como reveladora, todo depende de las manos que la abran. “Si lees bien el Antiguo Testamento, [dios] no es más que un patriarca judío viejo y cabreado”, señaló Crumb cuando aún trabajaba en el proyecto. Quien también señala en la introducción que aunque la Biblia no es la palabra de ningún dios sino la de los seres humanos, no por ello deja de ser un texto menos poderoso, “con muchas capas de significado que profundizan en nuestro inconsciente colectivo, nuestro inconsciente histórico sí así lo preferís”. Por ejemplo, en un episodio como el de Abraham y su esposa Sara, a quien se intenta pasar como hermana de aquél en su llegada a Egipto, cediéndola su marido al faraón, que se repite en los relatos de Rebeca (esposa de Isaac) y de Raquel y Lía (esposas de Jacob), y que a día de hoy podemos encontrar extraño e incluso moralmente censurable, se esconde, oculto tras capas y capas de reinvenciones, la existencia de un poderoso orden matriarcal desaparecido hace siglos, que a día de hoy nos resultaría extraño y a más de uno bastante censurable.

En definitiva, una buena manera de acercarse al texto sin exégesis y con dibujitos.

Vineshoot

3 comentarios to “Mis problemas con el Génesis”

  1. Neil Strummer Says:

    A parte de que te he leído cosas mucho mejores, más desarrolladas, mejor argumentadas… te dejo sólo un apéndice, de que aquí deberías haberte instruido más, insisto en la mayoría de las cosas que he leído de ti, sin comentarios: Biblia Políglota Complutense o de Alcalá, auspiciada por el Cardenal Jiménez de Cisneros, Arzobispo de Toledo.

  2. vryan Says:

    tmre es una wevada esto


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