El otro jornal

3 mayo 2010

Carlos Giménez (Madrid, 16 de marzo de 1941) es uno de los grandes autores que ha dado el tebeo en España, sin embargo es poco conocido en su país; no sabemos si atribuir esto último a la casualidad. A buen seguro somos dos o muchos más los que recordamos cómo y cuándo leímos por primera vez una de sus obras, Paracuellos por ejemplo. Mi caso fue el de un chaval que los domingos por la mañana esperaba con emoción el periódico con las entregas del libro Historia de los Cómics del diario El País. Una de aquellas mañanas de finales de los ochenta descubrí Paracuellos, Barrio y Los Profesionales, la obra autobiográfica de Giménez; que se había empezado a publicar veinte años antes, en 1976.

Carlos Giménez pasó su infancia en uno de los centros de Auxilio Social, en la localidad madrileña de Paracuellos, tristemente recordada por los fusilamientos de prisioneros adictos a los militares sublevados, a cargo de partidarios de la República, durante la Guerra Civil española. Auxilio Social era una organización fascista englobada dentro de la Sección Femenina de la Falange Española que, según contó en sus memorias el marido de la fundadora (Mercedes Sanz Bachiller), siguió el modelo de una organización similar, la Winterhilfe de la Alemania Nazi (en su origen, Auxilio Social se llamó ‘Auxilio de Invierno’). De sus experiencias, narradas con un estilo que recuerda el neorrealismo cinematográfico italiano, el autor ha creado una obra que a día de hoy es utilizada en algunos institutos, no sólo en España sino también en Francia, para estudiar la Guerra Civil, un tema bastante espinoso para los docentes.

Paracuellos combina la tragedia con la comedia como sólo los maestros saben hacerlo; la cruda realidad de posguerra con la vida de unos huérfanos que no por ello han dejado de ser niños; y como recuerda el autor en la excelente entrevista realizada por Olga Ayuso en Canal Extremadura Radio, los niños juegan y ríen siempre que pueden. Carlos Giménez sería también el adolescente que en Barrio (1977) vuelve a la ciudad en busca de lo que queda de su familia. De nuevo queda retratada con crudeza la vida de los derrotados durante los primeros años del Franquismo, en una España donde el agravio metía mano a la resignación. En Los Profesionales cuenta sus inicios en el delirante mundo de la historieta en España. Tiene talento y pronto empieza a ganarse la vida dibujando unos tebeos que en su imaginación habrían de llevarle al éxito, representado por el ideal yé-yé: coches caros y chicas fáciles. Lejos quedaba todavía el concepto de ‘el otro jornal’ en su pensamiento.

El cómic es un género hoy denostado, pero muchos aprendimos gracias a los tebeos cómo eran los galeones y los piratas, dónde está Madagascar y qué fueron los tigres dientes de sable. Giménez ha adaptado al tebeo, entre otros, a Gustavo Adolfo Bécquer, a Jack London, a Robert Louis Stevenson y a Edgar Allan Poe; la ciencia ficción en Hom, a partir de una novela de Brian Aldiss, o la vida cotidiana en España una, grande y libre. Ahora vive de una profesión que poco tiene que ver con ganar dinero en exceso, pero se da por bien pagado cuando es invitado a dar conferencias en esos mismos institutos donde se enseña la historia de España leyendo su obra; con otro jornal que no sabe a resignación sino a provecho.

Vineshoot

Una respuesta to “El otro jornal”

  1. Olga Ayuso Says:

    Bueno, como pasa siempre, a veces no responden a las preguntas que una hace. Pero me lo pasé muy bien hablando con Carlos Giménez, la verdad. Muchas gracias, Vineshoot.🙂


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