Hubert Laws: Hamelin

24 mayo 2010

Todos conocemos a gente a la que no hemos escuchado nunca hablar bien de nadie, de igual modo que otros acostumbran a hablar bien hasta de su mayor enemigo. Cualquier cosa nos sirve. Son las herramientas de los que aun están aprendiendo a sobrevivir, de los que ante la inseguridad de lo llamado ‘inmoral’ se acogen a la peligrosa seguridad de lo institucionalizado. Algunas mujeres se ponen vestidos porque saben que darán que hablar, y es la única gracia que pueden tener esos vestidos para ellas. Por eso las bocas más oscuras siempre nos parecen las que no se abren para ciertos asuntos. Al fin y al cabo, no se puede acusar a nadie de mimetizarse con el paisaje si así se mejora el paisaje, o de molestar al egoísta si para un claro bien común es necesario molestar. Pero es sospechoso, sin duda. El que no esconde nada está lleno de secretos para los demás.

Al final esa resistencia tampoco tiene mucho misterio: se tienen otras cosas, mejores o peores, que hacer. Por eso a muchos les aguantan las piernas un bosque entero, o se ponen a ahuyentar a los fantasmas con un guiño, o se encuentran a alguien con una flauta que explica una música aun mejor que la de ayer, y se ponen a escuchar.

Así funciona esto de los privilegios.

Hubert Laws – All Soul (Laws Of Jazz, 1966)

wagnerian

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