Martha Reeves & The Vandellas: (Love Is Like A) Heat Wave

28 julio 2010

Se hablaba en aquellos días de la nueva era anti-segregacionista que empezaba para Detroit con la música del sello Motown, aunque sólo fuera como símbolo, ya que el motivo real de la permisividad racial tenía más que ver con su auge industrial que con cambios sociales reales. Y que todo ésto revertiría en el bienestar social de los E.E.U.U., al completo y con paciencia.

En los buenos tiempos todo se permite, pero se guarda para los malos. También por eso fue un cebo, un mensaje publicitario en buena medida. En todo caso, tirando de ese hilo se podría decir que la nueva era comenzó, de algún modo, hacía ya varias generaciones, con tramas paralelas y encierros. La mentira era el leitmotiv de moda. Los negros aprendían los trucos sucios de los blancos para convertirse en lo mismo, y los negros que no aprendían acababan como los blancos que no aprendían. No estuvo mal, la música creó lazos, pero no cambió la sociedad, porque la sociedad la cambian sobre todo los que pueden, no sólo los que quieren. Lo que se buscaba era dinero, si nos empeñamos en no decir nada nuevo.

Hoy, que la música ya es menos dinero y más placer para el común de los mortales, y por eso parece devaluarse, podemos obviar temas monetarios y ponernos a cantar. Podemos igualmente decir que la música se ha hecho mayor otra vez, después de hacerse pequeña con la creación de los negocios discográficos controlados, y que el objetivo de los buscados hits de la Motown encajarían ya poco con el lema de Berry Gordy, tramposo capitoste de la Motown: crear, fabricar y vender.

Albricias. Se acabó, aunque sea con la boca pequeña. Ahora es cuando de verdad empieza la Motown. Damos las gracias con optimismo a todos aquellos músicos que tocaban por cuatro perras, y que siendo los mejores tenían que irse después a su trabajo de verdad para poder seguir alimentándose a sí mismos, y claro, a sus familias. Muchos llegaron a dormir en establos durante las giras, cobraban sueldos por debajo del salario mínimo, y aguantaban otra melodía menos inspirada, la del al menos pagamos.

Y llevamos a los negros al lugar que se merecen – decía también Gordy. Pero sólo a algunos, y demasiado.

Crearon las mejores músicas en malas condiciones, pero ya dije que no eran más que un símbolo. La vitalidad de las canciones, el genio, en cambio, no pudo ser más real. Así que consideremos estas cuatro torpes palabras como un pequeño tributo, y un gracias, para todos los inolvidables héroes de la puerta de al lado.

Martha Reeves & The Vandellas – Love Is Like A (Heat Wave) (Heat Wave, 1963)

wagnerian

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: