Archive for febrero, 2011

The Replacements: I Will Dare

22 febrero 2011

No deja de ser curioso que entre los aparatajes de nuestras levantadas de telón diarias nos veamos a menudo sometidos a las exigencias de la felicidad a través de las amenazas de todos sus contrarios, mientras con esa estrategia se consigue ignorar a dos bandas las potencias fundamentales de la alegría.

Lo que se nos ofrece para alcanzar la plenitud constante no pasa de ser una mayor tristeza acumulada en cuerpos y cajones: hoy un implante mamario para ella, o un corrector dental para él, mañana la revolución de un electrodoméstico o la seda de una sinrazón en forma de velocípedo. Así vamos asegurando nuestro sufrimiento y alguna otra causa que tiene que ver con que la humillación ajena acabe forjándonos la nuestra, además de someternos al dolor de terminar cambiando lo propio por el aspecto indisoluble de lo extraño. Lo cual hará, adecuada la duda a cualquier mentira, que lo conseguido con entereza resulte casi imposible de reconocer como una necesidad y que por tanto resulte un merecido premio a nuestro valor. Es fácil adivinar que lo que nos exigen raramente puede considerarse como un triunfo personal. ¿Cuánto de lo que no somos, de la realidad que aun somos, se puede ver compensado por el dudoso mérito de haber renunciado a la íntima alegría a cambio del imposible, totalmente imposible, reconocimiento de otros?

Lo siniestro tiene la mejor de las famas. El optimismo sensato de los que creen que los demás les entienden y su contarlo cada día con una sonrisa reside en la voluntad de renunciar una y otra vez a lo esencial, depositando todas las esperanzas en la alegría, esa que guarda todo lo que nuestra opaca realidad ignora. No es necesario que para la triste celebración de lo alegre nos vistamos de perros y gatos. La podemos ir acotando con un par de lápices de colores, con cuatro notas, o con el derecho a seguir escuchando.

Y siempre es mejor en cualquier compañía que inútilmente victoriosos.

The Replacements – I Will Dare (Let It Be, 1984)

wagnerian

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La casa feliz de Bobby Robinson

15 febrero 2011

Nada o casi nada. The Gay Poppers aparecen en los listados de discos publicados en distintas bases de datos y podemos escucharlos, luego sabemos que existieron. Al menos grabaron dos discos redondos, pero de los pequeños: I’ve Got It/I Want to Know en 1960 y You Got Me Uptight/Please, Mr. Cupid un año después, ambos para el sello Fire Records. Y basta. Toda la información disponible en internet sobre ellos se limita a dos referencias, las 1026 y 1039, en el catálogo de una casa discográfica de las muchas fundadas por Bobby Robinson (1917 – 2011).

Según la leyenda, este señor nació en Carolina del Sur y pagó su contribución sirviendo en el ejército estadounidense durante la segunda guerra mundial;  no sabemos pues en qué condiciones, ni lo uno ni lo otro, sí en qué circunstancias. Tras la experiencia, abrió una tienda de discos en Nueva York, primero con el nombre, acaso algo serio, de ‘Bobby’s Record Shop’ (‘La tienda de discos de Bobby’) y después con el divertido ‘Bobby’s Happy House’ (‘La casa feliz de Bobby’), todo ello en 1946. Este último dato no es baladí puesto que confiere a Robinson la particularidad de haber sido el primer propietario afroamericano de la calle 125 de Harlem; cuyo local estaba situado a mitad de camino entre el legendario teatro Apollo y el restaurante favorito de muchos de los músicos que en él actuaban. El negocio se mantuvo abierto hasta el 21 de junio de 2008, cuando tuvo que cerrar por encontrarse ocupando el local de un edificio cuyo propietario había pensado que, tirando este último abajo y construyendo uno nuevo, podría despistar la atención de su señora.

Lo cierto es que Mr. Robinson fue todo un emprendedor, fundador en solitario o con su hermano Danny de distintos sellos en cuestión de seis años: Whirlin’ Disc Records, Fury Records, Everlast Records, Fire Records, Enjoy Records… Esto hace que todo el asunto que empezamos con los Gay Poppers sea lo bastante extraordinario como para tomarnos a Bobby Robinson en serio (incluso antes del hip-hop). ¿Pero cómo? Diana Reid Haig, productora de la antología The Fire/Fury Records Story: “Sus distintos sellos discográficos tenían en común la rara habilidad de Robinson de sacar lo mejor de sus artistas. Mientras que la mayoría de productores de la época intentaban suavizar las aristas de los cantantes de rhythm & blues con la esperanza de que resultaran atractivos en el mercado de música pop, Robinson se deleitaba capturando el lado salvaje de artistas como Elmore James y Buster Brown tal cual era”.

Buster Brown – Fannie Mae (New King of the Blues, 1960)

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Poema en línea recta

13 febrero 2011

Nunca conocí a nadie a que haya recibido una bofetada.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.

Y yo, tantas veces ordinario, inmundo, vil,
Yo tantas veces un irrefutablemente parásito,
Imperdonablemente sucio,
Yo, que tantas veces no he tenido paciencia para bañarme,
Yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,
Que he enredado los pies públicamente en alfombras de etiqueta,
Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
Que he sufrido afrentas y callado,
Que cuando no he callado, he sido más ridículo todavía;
Yo, que he dado risa a las criadas de los hoteles,
Yo, que he notado el guiñar de ojos de mozos recaderos,
Yo, que he cometido deshonras financieras, pedido prestado sin pagar,
Yo, que, a la hora del puñetazo, me he agachado
Esquivando la posibilidad del puñetazo;
Yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
Yo doy cuenta de que no tengo igual en este mundo.

Toda la gente que conozco y habla conmigo
Nunca realizó un acto ridículo, nunca sufrió una afrenta,
Nunca fue sino príncipe —todos ellos príncipes— en la vida…

¡Quién me diera oír de alguien la voz humana
Que confesase no un pecado, sino una infamia;
Que contase, no una violencia, sino una cobardía!
No, son todos el ideal, si los oigo y me hablan.
¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que una vez fue vil?
Oh príncipes, hermanos míos,

¡Venga ya, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en el mundo?

¿Es que soy yo el único vil y equivocado en esta tierra?

Podrán las mujeres no haberlos amado,
Pueden haber sido traicionados —¡pero ridículos nunca!
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
¿Cómo puedo hablar con mis superiores sin titubear?
Yo, que he sido vil, literalmente vil,
Vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

Álvaro de Campos (Heterónimo)

¿Quién es el policía de la mente?

11 febrero 2011

El ser humano en contacto con la naturaleza tiene una relación distinta con la vida y la muerte que cuando habita donde los niños no saben que los pollos tienen plumas. Mi abuelo creció en el campo y, a veces, le oía contar historias de accidentes que acabaron en tragedia, de sangre contra las tapias de un cementerio; escenas que un niño de ciudad nunca había presenciado si no era a través de la cultura audiovisual. Ante sucesos de esa índole, mis sensaciones estaban condicionadas por series de televisión y películas en las que, por más tiros que se pegaran, no moría nadie y si alguien lo hacía era porque lo tenía merecido, aunque fuera por lo extraño del color de su piel. Qué curioso. Y determinados productos comerciales, aunque artificiales, siempre han estado asociados a mi vida y, claro, a la que me despisto, me resultan entrañables. ¿Quién es el policía de la mente?

Things Go Better with Coke (Las cosas van mejor con Coca-Cola) es un disco que recopila 61 temas (73 minutos) grabados por distintos artistas pop, entre 1965 y 1969, para promocionar dicho brebaje. Entonces era habitual que músicos de éxito vendieran su presencia haciendo publicidad para la radio, un medio todavía tan popular como la televisión, así como que jóvenes promesas aprovecharan la fórmula para darse también a conocer junto a una botella de Coca-Cola. La lista es tan divertida y variopinta que no resulta tediosa: los Bee Gees, los Moody Blues, The Who, Los Bravos, los Troggs, Tom Jones, Lulu, los Easybeats, los Box Tops, Leslie Gore, Roy Orbison, Vanilla Fudge, Neil Diamond, Ray Charles, The Drifters, Otis Redding, las Supremes o Marvin Gaye pueden escucharse fomentando el consumo de una bebida con la que, por otro lado, tantos acompañan su elixir.

The Drifters – Things Go Better with Coke (1966)

The Who – Things Go Better with Coke (1967)

Tom Jones – Things Go Better with Coke (1966)

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Javier López de Guereña: Nada del quinto Beatle

9 febrero 2011

274552726_200Javier López de Guereña tiene un currículum que da gusto repasar: Nació en Bilbao, el 17 de agosto de 1957, y se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra  en 1979; en su día fue crítico de jazz para El País, de lo que hoy no se enorgullece, “aquellos eran otros tiempos”, me dice y se acuerda de sus amigos -por ejemplo de Chema García Martínez-, “que lo hacen mucho mejor que yo”. Hoy vive en Madrid y ejerce como compositor, productor discográfico y guitarrista; esto último acompañando en exclusiva al cantautor Javier Krahe desde 1984. “Como guitarrista no me considero pertinente para nadie más. Incluso en los discos que grabo con Krahe, traigo a alguien que toque bien la guitarra. Como productor, prescindo de mí mismo siempre que puedo”.

Con Javier Krahe le une una relación de amistad más allá de la profesional, cosa rara en el negocio, habiendo producido todos sus discos desde Elígeme (1988). Él fue el responsable de la antología homenaje a Krahe …Y todo es vanidad (18 Chulos, 2004), en la que participaron cantantes de los estilos más diversos, desde Alejandro Sanz a Joaquín Sabina, también pintores y literatos (Forges, Máximo, Peridis, Manuel Vicent…). Le enorgullece haber trabajado en su grabación con Javier Ruibal (para quien además ha producido Lo que me dice tu boca, 2008), Enrique Morente, Pasión Vega o Rosendo.“Para Rosendo preparé unos arreglos del tema Y todo es vanidad que él se negaba a cantar. Yo quería que fuera él quien lo cantara porque ése era el tema principal del disco, a otros les dejé elegir pero a Rosendo le pedí que fuera ése; como Krahe está siempre con que si la vanidad esto y aquello, pues toma. Pero Rosendo no quería grabar los arreglos que yo le había escrito, quería hacer una versión con su banda; al final tuve que recurrir a un amigo común para conseguirlo. Cuando escuchó el resultado final no se lo creía, había descubierto que sabía cantar”.

Guereña trabaja ahora en la producción de un nuevo disco de Javier Ruibal, con la orquesta de Córdoba, “pero de la producción musical no se come, se hace por pura amistad. Realizar una buena producción requiere mucho tiempo y ya no se venden discos, ahora se descargan”. ¿Y de la composición? “Depende de las temporadas, se vive pero como titiriteros. Por ejemplo ahora tengo trabajo, pero el año pasado me estuve chupando el dedo, y no es una queja. Desde luego de prestigio no se come”. Entre sus muchos trabajos “para la imagen”, ha compuesto la música para películas de Fernando Colomo (Miss Caribe, 1987) -que confieso no haber visto (“ni lo hagas”)-, documentales dirigidos por Pedro Arjona, “con el que colaboro a menudo”, (Luchadores: 50 años de CC.OO., Corazones de hielo, 2007), Marco Besas (Barreiros, motor humano, 2007), o para la televisión (por ejemplo, desde septiembre de 1996 hasta septiembre 2004 compuso la música para los informativos de la primera cadena de TVE o en el 1994 la de los Goya); también varios conciertos y danzas… “Yo escucho mucha música occidental, a Varèse, a Ravel… Pero no soy un erudito; oigo muchas cosas y luego se me olvida quién lo ha hecho”. ¿Qué compositores de cine contemporáneos te interesan? “Contemporáneos me gustan Patrick Doyle, James Newton Howard o ese otro… el de Superman. John Williams. “Ése”.

Le pregunto si se considera una especie de George Martin, el productor de los Beatles, por aquello de producir los discos de Krahe y que luego le pidan la entrada en la puerta de los garitos en los que toca con él (“Yo he hecho cola en una entrada tratando de explicar al de turno que estaba involucrado en el evento y citado por el organizador, con toda la credibilidad que confiere la verdad, y me la pasé en la calle, paciente, hasta que apareció, tranquilo, el susodicho”); los dos habíamos leído la charla digital concedida al diario Público en la que Krahe, interrogado sobre el disco del que se sentía más orgulloso, contestaba con un lacónico: “El disco blanco de los Beatles”. Guereña tiene claro que nada de George Martin, “además mató a su mujer, así que mucho menos” (fue Phil Spector, el lapsus que tiene cualquiera). Otra cosa es que señale que los Beatles lograron cosas que cincuenta años después todavía se copian. “Es curioso, porque la respuesta de Krahe parece una broma, pero lo cierto es que el disco blanco de los Beatles fue importante para nosotros. A mí me pilló más pequeño, pero te puedo decir que empecé a tocar la guitarra por ese disco”. Por ejemplo, en el nuevo disco de Krahe, Toser y cantar (18 Chulos, 2010) sorprende el tratamiento que recibe La vil televisión, que tiene un formato pop inaudito en su repertorio. “Eso fue idea de Krahe, que tuviera esa forma; como una de Sabina”. Pues da el pego. “Si ya te digo que lo de los Beatles está muy bien, pero es que si a estas alturas no sabemos hacer pop…”. Apaga y vámonos.

Javier López de Guereña – El refugio del mal (tema principal) (El refugio del mal, 2002)

www.lopezdeguerena.com

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