Archive for the 'Cine' Category

Aquellos días de cine

21 mayo 2010

“Aprovechen la pausa para revisar su agenda de amigos, encontrarán que han malgastado su preciado tiempo y paciencia en conocer a un montón de ineptos. No se corten, cojan un boli y táchenlos”. (Antonio Gasset presentando Días de cine)

Hay películas que uno se niega a ver por los malditos prejuicios, y aun así se pueden calificar gracias a la crítica cinematográfica; sin paradojas que valgan, por el momento. Los prejuicios pasan a ser la toma en consideración del juicio de alguien que uno cree lo suficientemente dotado para la crítica, en este caso sobre una película. Digo esto porque a Tom Cruise, en el programa de televisión Días de Cine, a propósito de El Último Samurai, le llamaron ‘el hijo tonto de Toshiro Mifune‘. Claro, esto condiciona al presunto espectador, yo todavía no he visto dicha película, ni ganas. La crítica, emitida por La 2 de Televisión Española el 8 de enero de 2004 (y a la que seis años después he podido acceder gracias a la magia del p2p) lamentaba cuán indigna heredera es la película de una tradición que conoció tiempos mejores de la mano de directores como Akira Kurosawa, Hiroshi Inagaki o Masaki Kobayashi.

Después de tan arrebatadora manifestación de desprecio, se entiende que parte del público minoritario que veía la televisión casi de madrugada comparta la opinión del programa sobre la película, su director Edward Zwick y Tom Cruise. El que fuera magnífico presentador del mismo, el categórico Antonio Gasset, llegó a comentar que lo único interesante de Cruise era su ex-mujer, Nicole Kidman. Y es evidente que sin haber visto alguno de los trabajos anteriores de los responsables de El Último Samurai, es difícil seguir la opinión del crítico, por estima que uno le tenga, pero no es mi caso. De manera que digo aquello de ‘así no se puede ver una película’, pero sí correr la voz, acaso demasiado tarde, con el ánimo de señalar al inductor de tan refractario mensajero.

Vineshoot

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La mirada de Ozu

10 mayo 2010

Ozu-san.com es una página dedicada a Yasujiro Ozu (小津安二郎, Tokio, 1903-1963), “uno de los más grandes cineastas del mundo”, dicen en la web, y es cierto. Merece la pena dedicarle una visita porque luce un diseño estupendo, sin cobrar entrada ni solicitar invitación o reserva. Sólo por el banco de imágenes almacenadas se me hace antojo para los que gustan del buen cine, que en este caso es decir fotografía. Llaman la atención los fotogramas de las imágenes de Ozu con una fuerza a la que es difícil resistirse. Contienen la mirada de un autor capaz de filmar el paso del tiempo, el olor a la comida que humea en la cocina, o lo que la imaginación del espectador alcance dentro del escenario propuesto. Un plano fijo del pasillo de una casa humilde, recorrido por los personajes, no es explícito, hasta puede resultar tedioso; decía Hitchcock que la realidad aburre, que es algo con lo que uno se encuentra todos los días al abrir la puerta del portal y salir a la calle, que el espectador necesita algo diferente. Ozu fue capaz de desmentir una afirmación de lo más sensata. En todo caso, como dice un filósofo neoyorquino, el mundo es una mierda, pero es el mejor sitio donde comer un buen filete.

Vineshoot

Tacita Dean: El Volumen De Los Sentidos

29 abril 2010

‘Me gusta que la gente se sienta empapada de tiempo’

Quizá las películas, dibujos y demás trabajos de Tacita Dean no sean extremadamente originales, pero sí lo es su idea. Sus películas son retratos que expresan algo que ni la pintura ni la fotografía pueden capturar. Son películas puras, el retrato de algo que está delante de una cámara, que es además su objeto y su reflejo.

Como Dean es consciente del tamiz por el que pasa cualquier film al ser montado, evita cualquier tipo de aproximamiento académico a la historia del cine. Combina además diagramas, objetos extraños y sustitutos visuales de las sensaciones experimentadas por otros sentidos. El arte de Dean está cargado de sensaciones narrativas, de tiempo y de lugar. Tiene presente la calidad de la luz diurna según la hora y también la propia esencia de la película como material.

El objetivo de ese sutil pero ambicioso trabajo es llegar a la verdad de un momento, a ver la película como una forma que parte de la sensibilidad de cada individuo. Pretende, por tanto, encontrar un medio más completo, y por tanto más abstracto respecto a la visión estereotípica de la realidad, de referirse a la totalidad de la experiencia humana en el tiempo y el espacio.

wagnerian

Paul Thomas Anderson: Va a haber sangre

1 abril 2010

there-will-be-blood-review

Encuentro en mi camino hasta la escritura de este texto discrepancias acerca de la valía de la película There Will Be Blood (2007); que en un ejercicio de maniqueísmo fue traducida al castellano como Pozos de ambición en vez de lo que hubiera sido correcto: Va a haber sangre. Su director, Paul Thomas Anderson (Studio City, California, 26 de junio de 1970), tiene a su corta edad una importante carrera profesional: Sidney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999) y Punch-Drunk Love (2002).

There Will Be Blood cuenta la historia de un indómito pionero de la industria del petróleo. A pesar de que el material, adaptado de una novela escrita en 1927 por Upton Sinclair, daba para una epopeya al más puro estilo Gigante (George Stevens, 1965), el director ofrece una visión salvaje del sueño americano, que no resulta inesperada una vez visto su trabajo anterior, sólo que esta vez toca hueso.

El en papel protagonista está por Daniel Day-Lewis, quien ganó un Oscar de la Academia por su actuación y no es para menos. Day-Lewis interpreta a un hombre tenaz que huye de una infancia difícil y nada va a pararlo. Finalmente se convierte en un “magnate del petróleo”, como a él mismo le gusta decir a lo largo de la película. Su historia no es una historia feliz, presenciamos como el personaje se convierte en un monstruo sin sentimientos humanos, mientras va pisando sangre a lo largo de su trayectoria vital. La cinta de Anderson deja esa sensación de descenso a los más oscuros recovecos del alma humana..

La estupenda banda sonora compuesta por Jonny Greenwood de Radiohead ayuda a producir sensaciones oníricas con la vanguardista aplicación de la partitura. La música que vamos escuchando no se corresponde con lo que vemos según lo que nosotros estamos acostumbrados a ver y oír a la vez: sonido de fanfarrias cuando James Dean encuentra el petróleo. Aquí en lugar de colaborar con la impostura, la hace más patente. Lo que al final recibimos es el retrato de un sujeto que se ha convertido en un individualista feroz y solitario, un ser que quizá guarde un inquietante parentesco con el hombre de negocios de rancio abolengo norteamericano.

Jonny Greenwood – Future Markets (There Will Be Blood original soundtrack, 2007)

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Bernard Shakey, o alternar caminos

19 febrero 2010

La historia de la gestación del último disco de Neil Young, Fork in the Road, la tienen en estas mismas páginas (Eco-Rocker). Lo que nos falta es aportar una reseña sobre el artefacto sonoro en sí, cosa que dejo para otro momento o, casi mejor, otras manos. Lo que me propongo es hacerles contemplar cómo el viejo Neil promociona el disco con un vídeo en su página de Myspace (Neil Young – Fork in the Road), todo un alarde de dominio cinematográfico. Lo firma el álter ego de Young para estos avatares, Bernard Shakey (Bernardo el Tembloroso), protagonista del vídeo y poseedor del iPod más divertido que un servidor ha visto jamás.

Bajo este seudónimo, Neil Young ya ha dirigido varios largometrajes que capturan contados momentos de su rica trayectoria musical. Si unos gustan del café, copa y puro, en 1979 Young luchaba contra el óxido que atacaba a los viejos rockeros de los años sesenta editando disco, doble álbum en directo y película documental del concierto, Rust Never Sleeps (El óxido nunca duerme), en la que demostraba dotes de buen artesano filmando a su banda Crazy Horse sobre un escenario de enormes dimensiones, micrófono y amplificadores gigantescos incluidos, mientras unos hombrecillos encapuchados, que bien parecen haber sido sacados de La Guerra de las Galaxias, pululaban de aquí para allá.

No fue su primera ni última película. Ya en 1973, después del éxito en aumento de sus primeros discos en solitario y su culminación en 1972 con el disco Harvest, Young rodó el documental Journey Through the Past, retrato de sus años mozos como estrella de rock y miembro integrante de los descafeinados Buffalo Springfield hasta el entonces presente, que hoy día es pasado, año de 1972; incluyendo tomas con su otro grupo, los anacrónicos Crosby, Stills, Nash & Young. De ese mismo documental, publicó una banda sonora que, a diferencia de lo que acostumbra ser habitual, no incluye las tomas de estudio de las canciones, sino que éstas suenan tal cual lo hacen en la película, con ruido de fondo y diálogos, lo que supuso un suicidio discográfico que posteriormente Young explicaría en las notas del disco recopilatorio Decade, en concreto en las del sencillo de éxito Heart of Gold:

“Esta canción me puso en medio del camino. Viajar por allí pronto se hizo aburrido así que puse rumbo a la cuneta. El viaje por allí era más duro, pero conocí gente más interesante”.

1982 fue el año de Human Highway, disparatada película que no hizo perder dinero sino al propio Neil Young, que en 1991 revisaba aquello del óxido, para comprobar que en efecto nunca descansa, desentumeciendo los músculos, de nuevo junto a Crazy Horse, en Weld, disco y película sacados ambos de un par de conciertos de una misma gira. Notable el esfuerzo de Young en la película por hacer protagonista del concierto al público y no a la banda.

En 2003 apareció Greendale, adaptación del álbum del mismo nombre, que sigue las vidas de los miembros de una familia de pueblo, y en 2008 la que es hasta el momento su última obra, CSNY Déjà Vu. Déja Vu es el documental de la gira de reunión de Crosby, Stills, Nash & Young, formación liderada esta vez por Young, que utiliza el icono hippie para combatir la política del entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Young consigue retratar con maestría la ideología sectaria de buena parte de su propia audiencia, que no duda en renegar e insultar al músico mientras éste expresa su mensaje en directo, un mensaje que va más allá de los colores de tus ojos o de un mundo extraño de ilusión. En particular es destacable la secuencia de un concierto de la gira celebrado en Atlanta, ciudad sureña, que narra una de las interpretaciones de la polémica Let’s Impeach the President (Impugnemos al Presidente), tonada inspirada por la entonces reciente invasión de Iraq:

“Impugnemos al Presidente por mentiroso/Por meter a nuestro país en una guerra con mentiras/Abusando del poder que le dimos/Haciendo pasar todo nuestro dinero bajo cuerda“.

Parece como si siempre nos fuera a quedar el viejo Neil, y no sólo por sus discos.

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