Archive for the 'Electrónica' Category

Carga Exitosa

3 agosto 2010

Los abuelos perezosos siempre están abriendo una caja de pastillas. Esas son sus carantoñas tímidas de mamíferos invitados a una fiesta que siempre les sube por las escaleras. Desaparecen en un país que ya no existe. Lo ocultaron durante mucho tiempo, pero los viejos muebles acabaron haciendo sitio para lo evidente. Ya no recuerdan haber encontrado el trébol de cuatro hojas, ni haber visto al hipopótamo. Se dan prisa por salir de las casas, y eso es lo que ahora les resulta emocionante. Pero el mundo es el mismo, sólo que ellos nunca volvieron. Lo consideraron un sistemático ejercicio de armonía. Y lo mismo ocurría con los coleópteros, con el latín, con la colección de crujidos del salón-comedor.

Pero ahora levantan la mano y la tocan: su piel de hace miles de años. Sus brazos apoyados en sillones Luis XIV y toda clase de remedios contra la congelación se remueven abatidos. Reconocen, mirando las violetas, que están pensando en inventar el fuego.

Massive Attack – Be Thankful For What You’ve Got (Blue Lines, 1991)

LolloploploppoM

Anuncios

Dominios Ilustres

26 julio 2010

Durante un plazo estipulado no se oirá al mercader. Treinta minutos sin que su voz nos haga recordar ninguno de nuestros rostros. La percepción de sus arquitecturas sonoras crea un enlace a las habituales campanas de la Catedral Vieja. Algunos creeremos nadar indiferentes entre los lugares de tránsito, otros pensarán que atraviesan los parasitarios pasillos de cristal de la Nueva Catedral.

El mercader toma con una mano la interfaz y crea una esfera de voz digitalizada. Los enormes espacios sólo están trazados con un efecto de eco y un reloj, quizá añadidos desde dentro de una pequeña habitación, o desde el mismo diálogo entre sus puertas, ventanas y paredes.

Todos saben que juegan con balances de números que no significan nada. Sus intervenciones han sido reunidas y archivadas bajo el nombre de Ciudad por el Consejo Estatal. Cada uno de sus movimientos se predice mediante tres variables que forman los posteriores niveles de su personalidad. Sin sus gestos, el mundo quizá estuviera igual de sujeto.

Junto a los que observan hay cables estirados, electrónica de juguete para vaciar económicamente la piel virtual y ampliar los mercados hacia el horizonte parpadeante de lo digital. Intervenciones a pequeña y gran escala proyectadas sobre una pantalla turbia les alegran y les aterrorizan.

Éste año están de moda los ascensores silenciosos, la tos de una muñeca y las fotografías de sombras que se unen.

Las lunas de regalo en gran formato alteran las mareas desde hace 25 años. Los edificios utilizan la luz para establecer un diálogo generado por ordenador con los inquilinos. La gente habla con los edificios sobre extraños fenómenos paranormales que se están dando en las casas deshabitadas de los muelles del extrarradio.

DJ Spooky – Ftp > Bundle/Conduit 23 (An Anthology of Noise and Electronic Music Vol.1, 2006)

LolloploploppoM

Kraftwerk: El rock ha muerto

9 febrero 2010

El sintetizador es un instrumento psicoanalítico, es un instrumento freudiano. Es parecido a los electrodos que el neurólogo te pone en la cabeza para hacerte un encefalograma, y los resultados son muy parecidos. Nos sentimos muy satisfechos con las posibilidades que el sintetizador nos brinda en la actualidad, aunque esperamos que se avance todavía más en ese terreno. (Ralf Hütter, Kraftwerk)

Empeñados en sonar distintos, los profetas del tecno pop abandonaron instrumentos como las guitarras eléctricas y las baterías, que habían caracterizado la música popular de las dos décadas anteriores, en favor de los sintetizadores y las cajas de ritmos. Las consecuencias se dejaron notar en los gustos de los adolescentes de los años ochenta. Atrás quedaron las comunas al sol, para imponerse una estética sintética que, años después, con el advenimiento del SIDA, encontraría su perfecta metáfora en el preservativo.

Kraftwerk fueron paradigma de esta revolución. Pioneros en los setenta, emergieron de la misma corriente musical alemana que alumbró formaciones como Can o Tangerine Dream, con los que guardaron cierto parecido en sus primeras grabaciones. El grupo giraba en torno a la personalidad de Florian Schneider y Ralf Hütter, estudiantes ambos de música clásica en el conservatorio de Dusseldorf. Su primer disco se editó en 1971, con el nombre Kraftwerk 1, ya desde el título una declaración de intenciones, inaugurando una serie de diez discos hasta el momento. Discos en los que, a pesar de lo que pudiera pronosticarse, se descubre una fenomenal demostración de dominio de la máquina para interpretar pasajes sonoros minimalistas de notable expresividad, pero que en ocasiones pueden llegar a congelar el ánimo del oyente, atrapado en un trance inducido por la máquina cibernética. Su disco de 1974 Autobahn es un buen ejemplo.

Los miembros de Kraftwerk (“central eléctrica” en alemán) interpretaron el papel de robots que bailaban en búsqueda incesante de lo moderno; deshumanizando al músico, que afirmó estar dominado por la máquina, ser el hombre-máquina, consumidor de la última tecnología que le proporcionaba el mercado. En algunos de sus conciertos, se suplantaron a sí mismos por cuatro maniquíes, los músicos se limitaron a accionar los potenciómetros y saludar a un público deslumbrado por la osadía de lo nunca visto. Letras como la contenida en su tema Radio-activity parecen revelar la impostura: “Yo soy la antena, tú eres el transformador. Pásame la información”. No es el músico ni la canción la que posibilita el negocio de la música sino el oyente.

Kraftwerk – Kometenmelodie 1 (Autobahn, 1974)

Kraftwerk – Boing Boom Tschak (Electric Cafe, 1986)

Vineshoot

Lo que algunos quisieron llamar eterófono

17 diciembre 2009

El Theremin (Théremin o Théreminvox), que algunos quisieron llamar eterófono, o cómo insinuar que la electricidad viene de otros mundos y el ser humano puede controlarla. Inventado en 1919 por el físico y músico ruso, aunque afrancesado, León Thérémin (Lev Serguéievich Termen), es éste un artefacto curioso siendo como es uno de los instrumentos musicales electrónicos más antiguos que se inventaron, allá por los años veinte, llegándose a comercializar sin éxito en los Estados Unidos bajo la firma RCA. Pero también, y sobretodo, por la forma en que se toca sin ser tocado, con alterar la distancia de las manos respecto a las antenas del Theremin es suficiente, éstas se encargan de convocar la electricidad para que el músico la moldee en honor a Terpsícore. Si bien en origen el timbre del instrumento se asemejaba a la voz humana o a la del violonchelo, no en vano el Señor Thérémin era violonchelista, a día de hoy se fabrican incorporando en ellos la tecnología MIDI, permitiendo la utilizaciones de samplers para que el instrumento emita en la práctica casi cualquier sonido.

Ejemplos de su uso pueden encontrarse en la banda sonora de películas de serie B rodadas en Hollywood entre los años cuarenta y cincuenta. Ya saben, el sonido del Theremin invita a interrogarse sobre lo extraterrestre y resulta perfecto para ambientar películas de ciencia ficción y terror por cuatro duros. Los maestros saben adaptarse a cualquier estilo, de manera que fue Bernard Herrmann quien compuso uno de los mejores exponentes para la banda sonora de The Day the Earth Stood Still (Ultimátum a la Tierra), dirigida en 1951 para la Fox por Robert Wise.

En cine también se ha utilizado este primitivo sintetizador para potenciar ciertas expresiones de los actores. Por ejemplo el compositor Miklós Rózsa utilizó el Theremin en Spellbound (Recuerda, 1945) de Alfred Hitchcok, cuando Gregory Peck perdía el control de sí mismo víctima de pensamientos obsesivos relacionados con un misterioso pasado que no recordaba; suerte que tenía a Ingrid Bergman para asistirle. Del mismo modo y ese mismo año, Rózsa volvió a utilizar el instrumento para  realzar el dramatismo de las escenas de embriaguez de Ray Milland en Días sin huella (The Lost Weekend), de Billy Wilder.

Distinto fue el uso que del Theremin hizo la señora de la fotografía, en la que posa dando muestra de su dominio del mismo. Clara Rockmore utilizó el instrumento para interpretar música clásica del romanticismo, confiriendo al Theremin entidad como instrumento solista dentro de una orquesta. A destacar su disco de 1976 The Art of the Theremin, en el que esta lituana de aspecto misterioso interpretaba transcripciones de composiciones de Ravel, Stravinsky, Tchaikovsky y Saint-Saëns, por citar algunos, con un lirismo equiparable al de las mejores sopranos. En la línea de Rockmore y en la actualidad, Lydia Kavina ha recibido notable éxito como virtuosa del instrumento, que ha utilizado en numerosas bandas sonoras. Resulta que León Thérémin era el tío abuelo de Lydia y la instruyó en el uso del instrumento cuando era niña. Claro, así cualquiera.

Ya que el Theremin nunca ha estado de moda pasa de ella, y todo aquel que ha querido estar a la última lo sabe. Muchos se han puesto delante de este sin par instrumento en alguna ocasión. Uno de los primeros en apuntarse el tanto fueron los Beach Boys con el sencillo Good Vibrations, que en 1966 salió al mercado con la vitola de ser el primer disco de música pop en el que se podía escuchar un Theremin. En vídeo pueden ustedes contemplar a Jimmy Page en la película The Song Remains the Same de Led Zeppelin improvisando con un vetusto Theremin de una sola antena durante el tema Whole Lotta Love. Pero la lista, como revela la Wikipedia, es enorme. Por citar unos cuantos: Pink Floyd, Nine Inch Nails, Skunk Anansie, Los Planetas, Jean Michel Jarre, Captain Beefheart & His Magic Band, Jon Spencer Blues Explosion, Portishead, The Gathering, Spock’s Beard, Lendi Vexer, Estirpe, Green Carnation, Messer Chups, Sunkfool, Fangoria, La oreja de Van Gogh, Amaral, Los Delinqüentes e incluso Estopa.

Por último mencionar una película documental que fue en parte responsable de la recuperación del Theremin durante los años noventa, Theremin, an Electronic Oddysey (1995), dirigida por Steven M. Martin y protagonizada junto a Robert Moog, otro pionero de los instrumentos electrónicos, por el propio León Thérémin.

Bernard Herrmann –  Prelude/Outer Space (The Day the Earth Stood Still, 1951)

Clara Rockmore – Tchaikovsky: Valse sentimentale (The Art of the Theremin, 1976)

Lydia Kavina – Dance in the Moon (Music from the Ether, 1996)

Vineshoot

Broadcast: Música Para Mirar

11 noviembre 2009

Image Hosted by ImageShack.us

Broadcast es un grupo de música electrónica, tendente a moverse entre lo experimental y lo melódico. Nacidos en Birmigham (Inglaterra), cerca del 1995, de sus cinco componentes originales quedan dos: Trisha Keenan (cantante) y James Cargill (bajo).

El relativo éxito y la calidad de sus primeros sencillos, editados por el sello Wurlitzer Jukebox, llamó la atención de Warp, cuyo catálogo reune a muchas de las lumbreras de la experimentación electrónica aparecidas en los últimos años. Era el sello perfecto para el grupo, y rápidamente pasaron a engrosar sus filas.

Comparados habitualmente con Stereolab, probablemente el grupo más accesible de la Warp, el estilo más cercano al espíritu pop de éstos puede cuadrar con la querencia sixties de Broadcast, aunque la atmósfera de Stereolab sea mucho más abierta y clara que la intensidad ruidista de Broadcast.

Siempre es mejor que confiese el asesino: el conjunto se declara devoto de The United States of America, grupo de culto psicodélico de los ’60. Incluso admite copiar sus sonidos utilizando los mismos aparatos analógicos que ellos.

Es fácil encontrarles, además, ecos de los Pink Floyd de Barrett, o melodías cercanas a las construídas por los Beach Boys o los Beatles, siempre entrelazadas intrincadamente con efectos de la nueva era electrónica homemade de fin del siglo XX, y muy al uso de cualquiera de sus compañeros de sello.

Toda ésta amalgama puede generar desconfianza, pero bajo su tamiz el collage de sonido se convierte en coherencia. Son un sedativo para los nervios crispados cuando crean pasajes con más pop que chasquidos inconexos, y todo lo contrario cuando se dan cuenta de que se han puesto la chaqueta al revés.

Escucharlos, de un modo u otro, es entrar en un mundo claramente particular, y sin embargo, reconocible. En su nuevo futuro psicodélico se permite pasear por esas calles de Alphaville que no llegaron a tomar los personajes de la película de Godard, o atravesar los salones repetidamente vacíos de Marienbad, o dedicar un gesto incomprensible a la ‘heroína’ de Valerie y su Semana de las Maravillas, film de Jaromil Jires que han citado como puntera influencia inspiradora a la hora de crear músicas.

Perfeccionistas en estudio, no tienen miedo en emplearse varios años entre disco y disco. Además aplican el sentido común a sus ediciones: no exigen del oyente imposibles, por eso para lo más difícil editan EP’s, y en sus largos mezclan lo accesible con lo experimental, para no aturdir al fan en demasía.

Así que, pese a todo lo dicho, Broadcast no es necesariamente un grupo para unos pocos. Puede que en algún momento nos colemos a su mundo por la rendija equivocada, y haya que echarse atrás, pero a poco que nos sumerjamos a/con cierta profundidad en su mundo frío y futurista, se nos irán abriendo puertas a magníficas habitaciones electrónicas.

Hay pocos grupos tan especiales como ellos. Y tenemos la suerte de que acaban de sacar disco cuatro años después de Tender Buttons, un mini-album llamado Broadcast & The Focus Group Investigate Witch Cults of the Radio Age, como adelanto a su próximo larga duración, que llegará en 2010.

Merecen unos minutos de vida.

Broadcast – Come On Let’s Go (The Noise Made By People, 2000)

Broadcast – You Can Fall (The Noise Made By People, 2000)

Broadcast – Tears In The Typing Pool (Tender Buttons, 2005)

wagnerian