Archive for the 'Pop-Rock' Category

The Church: Old Flame (VOSE)

11 agosto 2009

No siempre se puede sentir una canción de la misma manera en que lo hizo aquel que la compuso. Pero hay días en los que a uno le llega repentinamente ese sentimiento ajeno que inició el proceso creativo. A partir de entonces, comprendemos con cierta facilidad los motivos que llevaron a determinado compositor a generar una música, a un pintor a crear un cuadro, a un escritor a escribir.
Y a dejar de hacerlo.
Los otros días, uno simplemente no se detiene, le importa muy poco lo que sueñen los demás, y pasa la mopa mientras suena el nuevo disco de uno de sus grupos preferidos. No le parece muy bueno y lo arrincona como si aquello nunca le fuera a cambiar un mal día por uno bueno.
Siempre es indoloro volver a ciertos sitios, especialmente a aquellos que a uno no le han marcado demasiado y de los que esperaba volver con una profunda huella. Es indoloro y productivo, porque el no esperar ya nada felizmente es uno de los mejores de regalos que se puede hacer a sí mismo un ser pensante.
Sí, porque, entonces suena el tintineo de dos rickenbackers entrelazándose como un tejido de cristal, y alguien susurra una melodía que nos precedió, y después ese susurro se divide en dos partes, y nos cuenta algo tan sencillo que nunca lo hubiéramos imaginado.
Un minuto y medio en el que nadie es capaz de encender un mechero.

Naomi will not be consoled by your blues
A Naomi no le consolará tu tristeza

She calls down the crows then she pulls on her shoes
Llama a los cuervos y se pone los zapatos

Out into the empty street she walks
Sale a pasear por las calles vacías

Past the little piles of smouldering leaves
Pasa junto a los pequeños montones de hojas quemadas

Beware, an old flame is still burning there
Cuidado, aun arde allí una vieja llama

Don’t stare,
No mires,

Shadows in the smoke whisper everywhere
Las sombras del humo murmuran por todas partes

Everywhere, anywhere is nowhere when you don’t care
En todas partes, cualquier lugar es ningún lugar cuando nada te importa

So beware, an old flame is still burning there
Así que cuidado, aun arde allí una vieja llama

The Church – Old Flame (Priest = Aura, 1992)

wagnerian

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Sólo un limoncello, Robert

31 julio 2009

Robert Wyatt y caballo

El alcoholismo y otros fantasmas acechaban a Robert Wyatt durante la concepción de su último disco, el soberbio Comicopera. El batería de los legendarios Soft Machine, piedra angular del sonido Canterbury -mezcla de pop, psicodelia, jazz y otras hierbas- habla en una entrevista  del disco, del accidente que en 1973 le dejó paralítico y de su incesante búsqueda de la belleza.

PREGUNTA. No veo mucho de cómico, ni de operístico en su último disco.

RESPUESTA. Pues a mí me da risa. Y algunos pueden pensar que hoy meter una canción sobre el Che [Hasta siempre comandante] podría ser un chiste.

P. ¿Niega la cualidad melancólica que se atribuye a su obra?

R. Lo que digo es que nunca hago nada conscientemente triste. Ni siquiera Rock Bottom, que se asume nacido del trauma de quedarme parapléjico [fue en parte concebido en su convalecencia]. Lo siento, no es cierto. Algo debe de haber, sin duda, cuando tanta gente lo ve así. Pero en aquellos días no me sentía especialmente triste.

P. ¿Y cómo se sentía?

R. Salir del hospital fue como abandonar la prisión. El estímulo físico del aire fresco y el tráfico en las calles después de meses de reclusión fue una experiencia casi psicodélica. ¡Vida! ¡Árboles! ¡Gente! ¡Música! Fue un día increíble. Por supuesto que había ansiedad, pero no sentí rabia. Todo era por mi culpa. Por borracho e idiota. Sólo teníamos 15 libras en este mundo, nos fuimos a un pub a celebrarlo. Pero hablábamos del disco, ¿no?

P. Claro. Lo ha dividido en tres actos, como ya es costumbre en usted.

R. Me gustan los episodios musicales de 20 minutos. Porque soy un tonto anacrónico. Adoro la vieja distribución de los elepés. No ordeno las canciones en términos musicales, sino de la secuencia de las letras. La primera parte va sobre el amor y la pérdida. La segunda, sobre sentirse incómodo como inglés. Y la tercera, sobre reconciliarse con las ideas políticas que siempre me conmovieron. Veo mis canciones como un jardín salvaje. Soy un jardinero que está enamorado de la belleza orgánica de lo que se trae entre manos. Por eso me siento fascinado a mis sesenta años con alguien como Nat King Cole. De joven no lo apreciaba porque no era lo suficiente crudo para mí. Ahora, en cambio, tras cuarenta años de tocar instrumentos y cantar, he acabado valorando lo difícil que es dar una nota correctamente. Sólo una bella nota. Escasean.

P. ¿De qué va Just As You Are, el dueto con Mônica Vasconcelos, es una de las flores más conmovedoras de su último jardín?

R. No lo sé, se lo tendrás que preguntar a Alfie. Ella la escribió. Alfie…

“Vamos Robert, sabes perfectamente la respuesta”, responde ella misteriosa. La aclaración llegará más tarde, cuando, en un aparte, diga: “¿Quiere conocer el verdadero significado de la canción? Hace unos meses Robert estaba empezando a tener un serio problema con el alcohol. Y comenzó a mentirme. Este tema es un mensaje de mí para él. Estás bebiendo demasiado, amigo. Ya basta. Decir: mi amor, tras todos estos años, sigue siendo condicional”. Después, Wyatt corroborará la confidencia. Lleva un par de meses asistiendo a reuniones de Alcohólicos Anónimos y maneja la clase de dialéctica del rehabilitado. Cuando, a la hora de la cena, la entrevista continúe en un restaurante, Wyatt rechazará el ofrecimiento (“sólo un limoncello, Robert”) de una camarera algo ajada. “El trago que marca la diferencia no es el último”, dirá solemne. “El que lo cambia todo es el primero”.

P. El alcohol es una constante en sus letras desde aquel “eres maravillosa cuando estás borracha” que abría Rock Bottom.

R. Ya entonces estaba camino de convertirse en un problema. Hay quien dice que si empiezas a saltar por las ventanas es un mensaje de que algo marcha mal. Como soy un poco retrasado, me cuesta llegar a las conclusiones. Hace 34 años de la ventana.

P. ¿Qué sucedió esa noche?

R. No lo voy a contar [largo silencio] aunque lo recuerdo perfectamente. Puedo revelar lo que pasó, pero no por qué.

P. Bien… ¿Qué pasó?

R. Me caí de una puta ventana porque estaba demasiado borracho [golpea su plato contra la mesa]. ¿Vale? Me pusieron sedantes durante seis meses. Luego estuve consciente en el hospital hasta cumplir un año.

P. Disculpe si le he irritado. ¿Escribe Alfie las letras porque usted prefiere no hacerlo?

R.
Me es difícil. Tengo mucha más música que palabras. Escribí letras durante años, pero solían ser sonidos guturales .

P. O letras como aquella en la que se limitaba a describir lo que sucedía musicalmente. Éste es el primer verso, éste es el puente, sigue el estribillo…

R. En un momento pensé, oh, no sé lo que pensé… ¿Sabe qué? Siento haberme enfadado de ese modo antes. Si no puedo decir algo totalmente fresco sobre algo me crispo. Porque las entrevistas me parecen interesantes. No hay dos iguales. Y aquel episodio no es que sea doloroso o dramático, es sólo que no hay nada nuevo que decir. Aunque suene chocante, yo no contemplo aquel accidente como algo malo. Fue un nuevo comienzo. Puesto que mi vida es mejor después que aquello, mucho mejor, de hecho, no lo veo como una tragedia. Es sólo un cambio. Y en mi caso, a pesar de las dificultades obvias, soy una persona más feliz. La gente que no se ha roto nunca la espalda piensa: qué terrible vivir así. Pero es algo que sucede. ¡Bang! y a otra cosa. Parecido a un animal salvaje cuando está en la jungla. Llega un helicóptero, le atrapa con una red, y al poco está en una reserva en Tanzania. Y piensa: cojones, dónde están mis amigos, mis árboles… y al final se da cuenta de que está en un lugar más seguro. Si fuese religioso, diría que fue un don. Esto me recuerda la mejor mala crítica sobre mi trabajo que nunca leí. “Como mucho nos temíamos, Wyatt se cayó aquel día sobre su cabeza” risas].

P. ¿Cómo era antes de aquello?

R.
Un batería borracho que aprendía trucos tan útiles como el método más rápido posible para acabar pedo: tequila y whisky a intervalos. Me lo enseñó Keith Moon [batería de The Who]. No sé… Debía de ser un cabrón porque me echaron de Soft Machine.

P. Fue por razones personales.

R. No lo sé, no dijeron nada. Somos ingleses. No expresamos sentimientos. Seguramente toda la conversación se redujo a: “Que te follen, tío”.

P. Aquella primera formación hacia 1967, con Mike Ratledge (teclados) y Kevin Ayers (bajo), siempre pareció más una reunión de individualidades…

R. Nunca fuimos un grupo normal. Pero en cierto sentido fue culpa mía. Yo conseguí que esos músicos que nunca habrían tocado juntos se pusiesen a ello. Mike dejó la universidad por mi insistencia. Incluso cuando Kevin abandonó el grupo y se fue con sus maravillosas canciones, metí a Hugh [Hopper, bajista]. No habría funcionado sin mis indicaciones. No era un líder. La batería no lidera, como tampoco el motor conduce el coche.

P. ¿Ha mantenido la amistad con ellos?

R. No siempre. Hace poco vi a Kevin Ayers. Estuvo muy bien. Aún siento nostalgia de aquellos días en Deià [Mallorca]. Los dos solos. Éramos jóvenes, entusiastas, estábamos borrachos y era maravilloso.

[www.elpais.com]

Robert Wyatt – Just As You Are (Comicopera, 2007)

Vineshoot

Impossible Wilco

24 julio 2009

wilco2004

Ahora y sólo ahora escribo esta entrada. Ahora que los he visto en directo para constatar que Jeff Tweedy, el líder de la banda, es un tímido confeso de agreste melena incapaz de atravesar el espacio que separa su música de su audiencia. Ahora que tienen un nuevo disco, bastante flojo, en el mercado. Ahora que los presentan como uno de los grupos favoritos de Barack Obama. ¿Imaginan que ahora suelto el tópico de envejecer como los buenos vinos acerca de su anterior disco? No lo hagan. No si soy yo el que escribe estas líneas, que no son sino para recomendarlo si es que todavía no lo conocen, o no lo conocen como para llevárselo a la cama. Quizá ya saben que su título fue Sky Blue Sky y ya practican el Kama Sutra con él. Por si acaso les cuento que es una delicia.

Aviso: es un disco de letras intimistas y melancólicas (+), algo que no debe amedrentar a corazones versados. Musicalmente contemporáneo y de raigambre americana, en él se se encuentra la habitual sensibilidad de las composiciones de Tweedy y, sobretodo, la guitarra de Nels Cline, más conocido en círculos vanguardistas y con quien Wilco prosigue su camino desde el country alternativo hacia el pop experimental que tan bien les luce. Escuchar a Nels Cline sí merece el precio de una entrada, e invita a centrarse en su trabajo como músico de jazz contemporáneo (dicho esto con permiso de Wynton Marsalis y de quien lo defina). Aquí su guitarra apuntala unos medios tiempos que de otra manera podían resultar tediosos y que en Sky Blue Sky consiguen elevarse en progresión geométrica. Es de aquellos discos de todas las canciones buenas, con perdón, algo que se aprecia en repetidas escuchas. Por eso sólo ahora me parece adecuado comentarlo y pasar a otra cosa con el cielo azul en la retina.

Wilco – Impossible Germany (Sky Blue Sky, 2007)

Vineshoot

Sisa: L’home dibuixat (VOSE)

27 junio 2009

sisa

Con un trozo de carbón y otro de cuero viejo
dibújame un señor sin un pelo de tonto
Ponle flores en la cabeza, un traje de nylon,
unos guantes de piel de gato y una etiqueta en la frente
que diga:

Yo soy el hombre dibujado, el que no tiene carne ni cuerpo
Hombres dibujados como yo, si os fijáis, veréis muchos

Para acabar de hacer tu obra de arte,
repásale muy bien la nariz gorda y larga
Cuélgale un lazo rojo, dibújale dientes de oro
y en la espalda un cartel que diga:
No estoy muerto.

Yo soy el hombre dibujado, el que está hecho de papel
Hombres dibujados como yo cada día nacen más

Después para celebrar el parto sin dolor,
enséñale a cantar una canción de amor
Y con agua mineral lávale la cabeza
ponle un nombre original y por bandera un trapo
que diga:

Yo soy el hombre dibujado, el que no tiene cuerpo ni carne
De los hombres dibujados como yo se aprovechan los poderosos

Sisa – L’home dibuixat (1968)

Vineshoot

The Embrooks: A Orillas Del Mersey

12 junio 2009

embrooks2

Garaje épico, si podemos imaginar algo así sin sonrojarnos. Ingleses, casi mods, casi psicodélicos, con un cetro aporreando las bases rítmicas. Buscar el poder, es decir, llegar a las vísceras, es lo suyo.

Criticados a la baja como una copia actualizada de los Who, cuesta apreciar esa semejanza, y cuesta más creer que recurrir a referencias para desvirtuar una música que presume de basarse en clichés sea lo más adecuado para banalizarlos.

Ni en su música ni en sus letras reconoceremos esas señales. The Embrooks carecen, sin más, del sentido de la diversión basado en la pura mala leche inherente a los Who.

Sí son un referente más claro los Small Faces, por su instantaneidad y por la voz de Alessandro Cozzi Lepri, no hija putativa pero sí familiar lejana de la de Steve Marriott, que a coro con la del bajista Mole pretende recrear el sonido potente, puro, de una época que nunca acaba.

No tienen miedo a dejar rastros de sangre en los riffs, ni a caer en la tentación del posible himno. Nadie diría que quien toca la batería es una mala mujer. No suenan acomplejados, porque saben que no dependen de la música para vivir. Para eso tienen sus carreras universitarias, dos brazos, y una espina dorsal en llamas.

Cuatro discos, uno recopilatorio, el primero de ellos grabado en el sello Voxx, muchas versiones de oscuros hitos sesenteros, y todos los miembros con ascendentes en Escorpio.

De 1996 hasta hoy en las tarimas, aceras y metros. Héroes urbanos y probablemente una pandilla de pijos malcriados en sus casas a la hora de comer. No, no siempre pueden ser amables, ni rectos.

Y además, como tantos músicos y bandas, se exceden en el minutaje de sus canciones. Algo bueno debe tener que el vinilo ya se vea poco: con un 5% de nuestros músculos alineándose para pulsar el botón ‘next’ lo arreglamos.

Tocando con su convicción se consigue una fuerza y un sentimiento que no sólo llega a los apasionados. También a los que se levantan poco del sofá para mover el flequillo. Nada mejor para que, unidos, obviemos los 40º a la sombra.

Destrozadla otra vez, Alessandro…

Qué suerte tenemos.

The EmbrooksBack in My Mind (Yellow Glass Perspections, 2004)

The Embrooks – Emilia Burrows (Yellow Glass Perspections, 2004)

The Embrooks – Show Me a Little Smile (Yellow Glass Perspections, 2004)

wagnerian