Archive for the 'R&B' Category

La casa feliz de Bobby Robinson

15 febrero 2011

Nada o casi nada. The Gay Poppers aparecen en los listados de discos publicados en distintas bases de datos y podemos escucharlos, luego sabemos que existieron. Al menos grabaron dos discos redondos, pero de los pequeños: I’ve Got It/I Want to Know en 1960 y You Got Me Uptight/Please, Mr. Cupid un año después, ambos para el sello Fire Records. Y basta. Toda la información disponible en internet sobre ellos se limita a dos referencias, las 1026 y 1039, en el catálogo de una casa discográfica de las muchas fundadas por Bobby Robinson (1917 – 2011).

Según la leyenda, este señor nació en Carolina del Sur y pagó su contribución sirviendo en el ejército estadounidense durante la segunda guerra mundial;  no sabemos pues en qué condiciones, ni lo uno ni lo otro, sí en qué circunstancias. Tras la experiencia, abrió una tienda de discos en Nueva York, primero con el nombre, acaso algo serio, de ‘Bobby’s Record Shop’ (‘La tienda de discos de Bobby’) y después con el divertido ‘Bobby’s Happy House’ (‘La casa feliz de Bobby’), todo ello en 1946. Este último dato no es baladí puesto que confiere a Robinson la particularidad de haber sido el primer propietario afroamericano de la calle 125 de Harlem; cuyo local estaba situado a mitad de camino entre el legendario teatro Apollo y el restaurante favorito de muchos de los músicos que en él actuaban. El negocio se mantuvo abierto hasta el 21 de junio de 2008, cuando tuvo que cerrar por encontrarse ocupando el local de un edificio cuyo propietario había pensado que, tirando este último abajo y construyendo uno nuevo, podría despistar la atención de su señora.

Lo cierto es que Mr. Robinson fue todo un emprendedor, fundador en solitario o con su hermano Danny de distintos sellos en cuestión de seis años: Whirlin’ Disc Records, Fury Records, Everlast Records, Fire Records, Enjoy Records… Esto hace que todo el asunto que empezamos con los Gay Poppers sea lo bastante extraordinario como para tomarnos a Bobby Robinson en serio (incluso antes del hip-hop). ¿Pero cómo? Diana Reid Haig, productora de la antología The Fire/Fury Records Story: “Sus distintos sellos discográficos tenían en común la rara habilidad de Robinson de sacar lo mejor de sus artistas. Mientras que la mayoría de productores de la época intentaban suavizar las aristas de los cantantes de rhythm & blues con la esperanza de que resultaran atractivos en el mercado de música pop, Robinson se deleitaba capturando el lado salvaje de artistas como Elmore James y Buster Brown tal cual era”.

Buster Brown – Fannie Mae (New King of the Blues, 1960)

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Nicholas Payton en Sevilla: El Padrino toca lo que le da la gana

15 mayo 2010

Muchos no quieren entender que acudir a un concierto de pago no conlleva la posibilidad de elegir el repertorio, que los músicos deben ofrecer sus propuestas musicales sin más imposiciones; las primeras quedan a nuestro juicio, nosotros decidimos si acudimos en otra ocasión a verles o no. Uno supone que aquellos que acudieron anoche al concierto de Nicholas Payton en el Teatro Alameda, dentro del festival de jazz organizado por la Universidad de Sevilla, y abandonaron el recinto antes de la conclusión de la actuación, se sintieron estafados. Hemos de suponer que habían acudido a escuchar jazz, y sólo jazz, y se toparon con Payton y sus secuaces interpretado jazz, sí, pero también R&B, ritmos contemporáneos y tiernas baladas que servían de vehículo para que Payton dejaran la trompeta bajo el brazo y entonase dulces melodías de alcoba, con una voz lo bastante efectiva como para que la mayoría de los asistentes quedásemos encantados. No era jazz, pero tan a gusto, oigan.

Payton acudió a la cita puntual, con un elegante conjunto de traje y sombrero, con chaleco pero sin corbata, y con actitud amable pero tajante: allí mandaba él. A su lado, el percusionista Daniel Sadownick, que ejerció de consiglieri, y tres jóvenes a seguir: Vicente Archer (contrabajo), Lawrence Fields (piano eléctrico y piano) y Marcus Gilmore (batería). La puesta en escena incluía los continuos paseos de Payton entre solo y solo, situándose a los márgenes del escenario; desde allí lo controlaba todo, mientras sus manos, cruzadas delante de él, sostenían la trompeta. Y cuando tocó jazz sonó como los ángeles, ya fuera a la manera tradicionalista de Wynton Marsalis, en una maravillosa oda a una ciudad que no ha muerto: I’m gonna stay in New Orleans, ya fuera sonando al Miles Davis eléctrico de los setenta, ya fuera tocando post-bob o jota manchega. En fin, a semejante trompetista uno quisiera verlo siempre en faena, tocando solos y más solos, escala arriba escala abajo, y no aburriendo con la empalagosa Blue, una balada que no funcionó sino para que los más entráramos en sopor y los menos enfilaran la salida. Pero el Padrino manda.

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Señor Soul: Miss Daisy on the groove

12 noviembre 2009

Señor Soul - What It Is Y'all The Best of Señor Soul

Señor Soul fue, para los músicos que componían la banda, una de las muchas etapas recorridas con la ilusión de que fuera un proyecto exitoso. Pues no. Por alguna razón, supongo que relacionada con la no aceptación de la muerte, el ser humano se empecina en evitar los cambios, transcurriendo su vida en un rutinario remanso de melancolía, minusvalorando la importancia de cada una de las etapas del transcurso vital. A bueno seguro, el saxofonista y flautista Charles Miller fantaseaba con el éxito musical al formar parte de Señor Soul, pero a día de hoy un servidor no hubiera sabido de esta banda de no ser porque Miller formó parte de otra banda: War, con quienes Eric Burdon, cantante de los más conocidos The Animals (The House of The Rising Sun), grabó varios discos a principios de los setenta. Llegado cierto momento, escuchar música es como desandar el camino de los que la interpretaron siguiendo sus huellas con mayor o menor deleite.

No fue Señor Soul sino otra de las muchas bandas de latin soul que pusieron banda sonora a las noches de discoteca de finales de los sesenta, sin mayor trascendencia que la de ir de la barra a la pista de baile y de la pista de baile a la barra al ritmo de versiones funk de los éxitos soul y rock contemporáneos. En el periodo que va de 1967 a 1970, Señor Soul se dedicaban a continuar un camino emprendido como Creators, ignota banda de R&B especializada en versiones, adaptando su estilo de raíz en el blues y el jazz a los ritmos latinos que los músicos negros escuchaban en los guetos no segregados de la ciudad de Los Angeles. Después se dieron a conocer como los Romeos, pero como tampoco se comieron ni una rosca y, mientras más y más músicos entraban y salían de la formación, pasaron a llamarse Señor Soul y después Nightshift, completando un recorrido iniciático que no trascendería sino con la siguiente encarnación ya citada, War.

 

 

“La primera vez que vi a algunos de los tíos que luego se convertirían en War, estaban tocando en un bar de topless en el valle de San Fernando, como grupo de apoyo de Deacon Jones (jugador de fútbol americano convertido en cantante) e inmediatamente me di cuenta cuan potentes eran”, recuerda el productor Jerry Goldstein (que también lo fuera de los éxitos de los sesenta My Boyfriend’s Back o Hang On Sloopy). “Yo era amigo de Eric (Burdon) y sabía que estaba a punto de dejar la música y volverse a Newcastle. Estaba cansado del rock y desesperado por encontrar un sonido fresco y auténtico. Lo llamé la mañana siguiente y le pedí que me acompañara por la noche nuevamente al bar. Eric quedó tan impresionado por lo que escuchó que se subió al escenario a improvisar con ellos. El grupo estaba tan metido en su propia onda que no habían escuchado hablar de Eric Burdon o de los Animals. En una semana los tuve en el estudio y el resto es historia”.

A pesar de que los discos grabados por Eric Burdon y War contienen momentos de cierta inspiración y excentricidad, como los trece minutos del celebérrimo Paint It Black de los Rolling Stones, no pasan de ser poco más que correctos. No superaron War en calidad musical a Señor Soul, pero sí en notable éxito.

La mejor forma de conocerlos es haciéndose con el muy nutritivo recopilatorio del que dejamos una muestra.

Dentro audio:

Señor Soul – Sunshine Superman [What It Is Y’all The Best of Señor Soul (1965-69), 2002]

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El yin y el yang de Sam Cooke

26 agosto 2009

sam cooke

Según la filosofía oriental, el ‘yin y yang’ es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. Son múltiples sus manifestaciones: luz/oscuridad, sonido/silencio o calor/frío.

Oigan, entonces también los dos discos en directo de de Sam Cooke Live at the Harlem Square Club, 1963/Sam Cooke at the Copa son una manifestación de dicha dualidad. Mientras que el grabado en el Harlem Square Club de Miami recoge momentos de comunión entre un público negro enfervorecido (las mujeres aúllan) y un cantante que más que cantar comulga con una música interpretada sin concesiones junto a la banda del saxofonista King Curtis, el grabado en el selecto club Copa de Nueva York muestra a un profesional de la canción ligera ante un público blanco proclive al Martini.

Sam Cooke era capaz de cautivar a dos audiencias opuestas, acaso complementarias. Quizá sea cierto que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, todo depende de a qué se le da mayor importancia.

Sam Cooke – Bring It on Home to Me (Live at the Harlem Square Club, 1963)

Sam Cooke – Try a Little Tenderness/(I Love You) For Sentimental Reasons/You Send Me (Sam Cooke at the Copa, 1964)

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James Booker, el genuino sonido Nueva Orleans

20 junio 2009

jb

No soy aficionado a comentar lo que no me gusta, cuando lo hago suelo acabar criticando el trabajo de los demás. Yo que probablemente me estaba rascando mientras ellos realizaban la obra y, luego, venga a darles caña con esto y con aquello. Pero qué quieren que les diga sino mi sincera opinión de vez en cuando. Y aclaro, antes de entrar en materia y explicar este galimatías, que soy un enamorado confeso del sonido Nueva Orleans.

Se ha publicado recientemente un disco a nombre de uno de los clásicos de R&B de Nueva Orleans: Allen Toussaint, uno de aquellos que tenían que pasar por estas páginas, como ya hicieran Snooks Eaglin, Eddie Bo y otro más que se avecina. Por cierto, el disco se llama The Bright Mississippi, y deducen lenguas autorizadas que proviene de una fina labor de producción, a cargo Joe Henry (Spinal Tap, 1992), y no tanto de la inspiración individual del músico. Resulta que son todo parabienes para este disco, pero a mí me recuerda al que Wynton Marsalis grabó el año pasado con Willie Nelson, con esa producción tan aseada que desvirtúa el sentido original de la música. Lo que ofrecen es un placebo, una versión profiláctica de música que tiene su origen en tabernas y lupanares.

Alguien dijo que el disco era la tumba del jazz, pero que los músicos tienen derecho a vivir. Este disco suena estupendamente, a los músicos que participan ya los conocemos y son excelentes, te lo puedes poner el domingo por la mañana mientras desayunas; precisamente por ello produce la sensación de que lo hayan grabado recién levantados, con una taza de café humeante y un plato de galletas al lado. Comparándolo con otras obras del género, me quedo por ejemplo con el Junco Partner de James Booker (el de la foto), claro que todos diremos que este disco no tiene tanta “clase”.

Si he realizado esta digresión es porque me vengo percatando, muchos otros antes que yo lo han hecho, desconozco si con acierto, que en la vida en general, y en la música en particular, las personas prefieren moverse en torno a una zona confortable que no les prepara para lo inesperado y claro, por mucho que intenten mirar para otro lado, lo inesperado existe. Y perdón por el rollete existencialista, pero no sé cómo explicarlo de otro modo. The Bright Mississippi es un disco de una factura impecable, pero como pasa con buena parte de la producción del anatematizado Marsalis, y de ahí la comparación, al escucharlo me da la sensación de poder anticipar todas las notas, ninguna sorprende. Esto da una apariencia de seguridad que hoy día puede resultar imprescindible para vender discos, pero que a mí personalmente me toca las narices.

Por otro lado, Junco Partner es un gran disco, el mejor que he oído jamás de James Booker, y también uno de los paradigmas del sonido de Nueva Orleans del que tanto hablo. No esperéis acompañamiento más allá del piano, del que el tío sacaba ecos hasta de música clásica, desconozco si estos eran reminiscencias de sus primeras clases de música. Booker fue de los que hicieron sus pinitos de la mano de sus progenitores en la iglesia, pero mezclar con Chopin con el  blues de forma natural tiene su aquel. Sobre este disco uno puede hablar de mestizaje, en eso Nueva Orleans se las traía. Y el tío dominaba como nadie el estilo de su ciudad, esa mezcla tan infecciosa de blues, jazz, R&B, boogie-woogie… Lo mejor de este tipo de música es su exuberancia y alegría porque, como dice un amigo, son cuatro días.

James Booker – Black Minute Waltz (1976, Junco Partner)

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