Archive for the 'Un comentario…' Category

Averías

12 junio 2010

Estaba galvanizando faradios, tranquilamente, cuando llegó una niña corriendo y se me quedó mirando. Me pareció percibir cierta emoción en la expresión de sus ojos. Sonreía. Luego llegó otra, igual pero más cansada. Fueron llegando así unas treinta niñas, todas iguales, la siguiente más cansada que la anterior. Quizá no debí galvanizar faradios tan tranquilamente siendo soltero y del Opus. Mientras tenía éste pensamiento, todas las niñas empezaron a reírse de la bruja Avería, y perdí el conocimiento. Cuando desperté de mi desmayo, había perdido el televisor y la confianza del capital ya no habitaba en mí.

Gloria Lasso – Noche no te vayas (Colección de oro, 2003)

wagnerian

Follow the leader

29 mayo 2010

El tiempo pasa y la memoria, como el metal, se oxida. A veces es recomendable echar mano del archivo, allí donde guardamos (en la memoria) ciertas noticias que ya son historia. Porque nos repetimos una y otra vez el concepto de lo cíclico, según el cual todo lo ocurrido vuelve a pasar, sin darnos cuenta de que nada vuelve, que siempre ha estado con nosotros. 2010, el nombre del año en curso, suena a futuro, a un futuro que ya está aquí, y el ser humano sigue recurriendo a patrones de conducta que viene reproduciendo, con múltiples variantes, adaptando el mismo comportamiento a los nuevos tiempos, desde el paleolítico. Un ejemplo de ello sería el gregarismo. No ha amanecido el día en el que cada individuo sea su propio héroe, se sigue buscando un líder, sin atender a que juntos somos más. Difuminado en la masa, mimetizando el comportamiento de sus semejantes, el ser humano casi siempre sigue los pasos de un líder. Y dicen que…

Había una vez una isla volcánica en el Lejano Este, con una población de cincuenta mil habitantes. Nadie se preocupaba por el volcán, que había permanecido inactivo durante cien años, pero un día empezaron las erupciones. Al principio eran pequeñas, pero su intensidad aumentó en cuestión de horas. Cundió el pánico, y la gente intentó apiñarse en los pocos botes disponibles para alcanzar el continente.

Pero se encontraba al frente de la isla un comandante que estaba decidido a mantener el orden a toda costa. Publicó proclamas asegurando que no existía peligro alguno y envió tropas a que ocupasen los barcos para que no hubiera pérdida de vidas en los intentos de abandonar la isla en embarcaciones sobrecargadas. Su personalidad era tan fuerte, y su valor tan ejemplar, que consiguió calmar a la multitud, y aquellos que intentaban escapar volvieron avergonzados a sus casas y se sentaron a esperar que se restableciera la normalidad. Cuando el volcán voló por los aires un par de horas más tarde, llevándose consigo la isla entera, no quedó ni un solo superviviente.

(Fragmento de Masa Crítica, relato incluido en Cuentos de la Taberna del Ciervo Blanco, Arthur C. Clarke)

Vineshoot

Yo No He Dicho Nada De Esto

21 mayo 2010

En la lucha por llevarse el botín, sea cual sea, cada artista utiliza sus armas de seducción de igual forma que cada uno de nosotros tenemos nuestros propios criterios para valorarles. En algunos casos, por ejemplo, no se acostumbra a etiquetar a nadie porque no se es un especialista. O no se analiza el arte desde la óptica de un psicólogo, un sociólogo o similar, sino que se pone en juego fundamentalmente el sentido común, estableciendo con frecuencia referencias de lo que alguien extrae de su propia vida y experiencia de forma que esa extrapolación le sea útil de forma bidireccional. O diría que, sobre todo, muchas veces el que narra se deja guiar por sus sentimientos y percepciones. Para esto último cuenta con la sensibilidad, los principios y también los valores, aunque estos hayan sido devaluados previamente por algunos espabilados que han repetido desde dentro de sus burbujas absurdas apelaciones a los ‘valores humanos’ para regatear preguntas, cuestiones, actos incómodos y/o certeros. ¿Acaso hay valores que no sean humanos? ¿de qué diablos hablan?

Digo todo lo anterior porque ayer una persona cercana y querida me hizo dos preguntas interesantes. En la primera me preguntaba si yo considero el rock una forma de rebeldía social, a lo cual le respondí que no me apetece revisitar un concepto que no sé si tendría que ser revisado o es tan injusto ahora como cuando surgió. Probablemente sea igual de válido, pero no me acostumbro a etiquetar los hechos más allá de los actos que realizan las personas que los protagonizan, como debería haber dicho previamente. Mi rechazo hacia algunos comportamientos en el rock son irreversibles y muy a mi pesar, ya que considero que esa presunta rebeldía es uno de los grandes acicates y seducciones de ésta pequeña música primitiva. Cuando en el rock se habla de sexo, se habla de algo muy distinto al sexo, para bien la mayoría de las veces, mal para el resto. Lo mismo que cuando se habla de drogas. Y hablo de la música en sí, no de las vidas de los que la rodean, aunque al final sean lo mismo. Pero ocuparnos de esto sería lastimoso, porque la mayor parte de lo que consideramos rock no está formado por pelagatos melenudos que no se paran a pensar en el porqué de lo que hacen, sobre todo a ciertas edades, cuando la pasión por la música equilibra los impulsos sexuales implícitos de todo comienzo.

He aquí que con esas simples palabras pongo en duda uno de los tópicos más odiosos del rock y continúo con el asunto que me traía entre manos: no puedo pasar por ciertas cosas de puntillas, ya que me han provocado una risotada frontal al chocar contra mi propia sensibilidad. Y, aun más importante, ciertos actos me parecen divertidos si me los cuenta sin pretensiones mi amigo mientras subimos en el ascensor, o me parecen dignos de un cretino, lo cual es igualmente definitivo, si se comentan en una rueda de prensa multitudinaria.

Como la risa es contagiosa, escucho a Mick Jagger decir en Cannes, en la charla correspondiente al documental Stones in Exile, que en aquellos días eramos guapos y jóvenes. Hoy somos unos estúpidos. Se refiere a los Rolling Stones del 1972, año de publicación de Exile on Main Street. En otro momento refiere que de aquella época le impresionó la visión de Apocalypse Now. Añade que a principios de los setenta la guerra de Vietnam seguía en marcha, Nixon estaba en la Casa Blanca y Merckx volvía a ganar el Tour de Francia. Pero nosotros no nos enteramos de nada. No quisiera puntualizar que ser guapo y joven no te vacuna contra la estupidez, ni ahora ni nunca. Tampoco que la película de Coppola data de 1979. Ni me gustaría comentar que fue aclamado por un público fervoroso. No le(s) culpo, así son las cosas a menudo. Lo que digas o dejes de decir tiene la importancia que le supongan los que te escuchan. Así que ya puestos, haremos como que no he dicho nada.

La segunda pregunta que respondía a mi amigo (cuando ya salíamos del ascensor) implicaba a un crítico de cine al que espero no tener que mencionar en los días que quedan antes de nuestra despedida. Se sorprendía mi amigo de que no hubiera hecho ningún comentario sobre el silencio del mundo de las artes acerca de los últimos debates de la temporada en el mundo occidental. Pues bien, me interesan tan poco ciertos personajes que no ha de extrañar mi silencio. Pero algunos de ellos vocean su lucrativa ineptitud a los cuatro vientos, y las escasas intervenciones que les leo me parecen tan lamentables que aunque se critican solas, me llevan a cometer el error de re-comentarlas omitiendo lo más importante para el que espera nuestro comentario y a ser posible una guerra.

Los hechos: Jean-Luc Godard envia una misiva a Cannes: Queridos Thierry Frémaux, Wild Bunch, Vega Films, Alain Sarde; debido a problemas de tipo griego, no podré ser su invitado en Cannes. Amistosamente, Jean-Luc Godard. El crítico, porque estamos hablando de un crítico, dice no entender la frase, y hace una burla cruel y sobre todo infundada de la acción del director, muy alejada de las intenciones originales. El simple hecho de que se juegue a la confusión con frases tan claras, basadas en hechos que todos conocemos y pretendiendo hacer de todos los demás unos mentirosos sin serlo, hace que éste plumilla desaparezca para mí en tres, dos, uno. Ya puede hacer un triple salto mortal con tirabuzón y palomilla mientras se da la vuelta a la camisa y cae al suelo sujetándose con el dedo meñique de la mano izquierda, que para mí como si no existiera. Si quiere forjarse una carrera adoptiva y seguir sin dar un palo al agua, me da igual si lo consigue (que es posible), porque ya es la nada. Por suerte, casi nadie aclama. Por desgracia, a veces consigue que caigamos en la trampa de leer sus artículos.

Sobre ésto último también preferiría que hiciéramos como que no he dicho nada, amigos, aunque sería un placer haberlo dicho.

Mea culpa.

wagnerian

La rebelión de los búfalos

2 diciembre 2009


47.804.935 reproducciones a día de hoy de aquel vídeo, colgado en YouTube el 3 de mayo de 2007, de nombre la Battle at Kruger (La Batalla de Kruger). Como me gusta la historia más que las noticias y las últimas novedades, acaso el paso del tiempo permite contemplar los hechos sin los velos de las pasiones, rescato este episodio filmado pues hace más de dos años.

La filmación corrió a cargo de un aficionado, que admitió no coger la cámara más de una vez al año, Dave Budzinski. Este vecino de Texas recogió las imágenes en el Parque Nacional de Kruger, en Sudáfrica, mientras disfrutaba de un safari. Así confesaba Budzinski sus trucos profesionales: “Esta cámara la uso una vez al año. Incluso hoy tengo que practicar con los botones. ¡He tenido mucha suerte!”.

Es interesante comprobar cómo los búfalos consiguen subvertir el orden establecido, todo ello sin salir de la naturaleza; de manera que tan natural es el orden que creemos como único y verdadero como el que lo subvierte. Por lo demás un más que curioso vídeo de naturaleza en homenaje de los documentales de La 2.

Vineshoot

El tío que dejó a Bill Gates por el baloncesto

29 noviembre 2009

Veo a Paul Allen sentado ufano siguiendo los partidos de la franquicia de la NBA de su propiedad, Portland Trail Blazers, y me sonrío. Recuerdo que todos empezamos a oír hablar de él como confundador de una exitosa compañía informática, junto a un hombrecillo conocido como Bill Gates. Pero en septiembre del año 2000 decidió abandonar la compañía y todos los cargos que en ella ocupaba, cuando ésta pasaba por su mejor momento. Aceptó una generosa oferta de su socio y desde entonces se dedica a vivir la vida según principios distintos de los que marcan la codicia, entre otras bajas pasiones.

No crean, ahora Allen disfruta de sus costosos pasatiempos y, como siempre fue aficionado al deporte pero practicarlo cansa, en 1998 pagó 70 millones de dólares por dicho equipo de la NBA. A Allen también le gusta la música, sobretodo el rock & roll, y la toca sentado, tiene un estudio de grabación profesional en su casa y ha financiado el museo dedicado a su paisano Jimi Hendrix en Seattle. Por si fuera poco, cabe añadir que el amigo Paul es además aficionado a la búsqueda de vida extraterrestre y está involucrado en el proyecto SETI, acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), entidad surgida bajo el patrocinio de la NASA que cuenta con numerosos proyectos encaminados a encontrar vida extraterrestre inteligente; hasta envían mensajes de distintas naturalezas al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.

Desconozco si es éste un ejemplo a seguir; quien pueda, claro. Gastar todo ese dinero en caprichos, vivir sin responsabilidades para siempre jamás, son consustanciales al deseo del ser humano más desumanizado. Más bien es sólo un ejemplo más de que los tiempos cambian, dudo que necesariamente para mejor.

Vineshoot