Archive for the 'Un comentario…' Category

Chelsea Hotel: Una Fantasía de Manhattan

26 noviembre 2009

Image Hosted by ImageShack.us

Cuando se viaja suele ser para constatar que lo que imaginamos merece existir. Para que no exista la lógica decepción al llegar a nuestros desconocidos destinos favoritos, preparamos durante cierto tiempo nuestra mítica de rutas y visitas, y ahí es donde el verdadero viaje empieza. Después sólo hay que tomar un vehículo locomotor cualquiera, y viajar para constatar qué pizca de verdad hay en todo aquello que hemos imaginado.

El Chelsea Hotel es esa mítica elevada al cubo. Mencionado en la obra de muchos artistas, y visitado después por artistas que querían conocer a esos otros artistas que lo cantaban, y sabían que el Chelsea a esas alturas no era un mal sitio para hacerlo.

Allí debieron estar también, pues, cientos de wannabes haciendo lo mejor y lo peor para estar en primera plana del mundo cool de la bohemia, o al menos del prometido desenfreno orgiástico, o al menos, lo mínimo, de los escándalos relacionados con la droga. Todo ello añadido a que la caja que contiene al Chelsea es la mismísima caja mítica de Manhattan, que además está dentro de la caja mítica de Nueva York. Y ahí tenemos al Chelsea metido en el imposible fregado de ofrecer correspondencia entre deseo y realidad al viajero.

La realidad, entonces, puede pasar por que el Chelsea sea un sitio agradable, que aprovecha bien su pasado para atraer a unos cuantos curiosos por ésta ruta poco frecuentada en los paseos turísticos que atraviesan la Gran Manzana. Medias frases con un simpático recepcionista, dar una vuelta por el legendario hall… se hace difícil imaginar que realmente ocurrió allí todo aquello que cuentan las crónicas. Principalmente porque lo que ocurrió (dicen) allí es lo mismo que está ocurriendo en cualquier lugar del mundo en éste mismo momento. Y eso debería ser todo.

¿Le quita ésto encanto a la visita? ni un ápice. Por eso éste artículo se escribe en ese mismo hotel, y pasa a formar parte de esa otra mítica, la que se pretende desmitificadora de cualquier lugar o hecho. Poner un pie en el hall del Chelsea da significado a la imposibilidad de desmitificar nuestros deseos, por muy estúpidos que sean. La razón es simple: los necesitamos, para que el Chelsea no sea un hotel más. O para que nuestra vida merezca desarrollarse en esa habitación en la que nuestros muebles encajan como una semilla en la tierra húmeda.

Nico – Chelsea Girls (Chelsea Girl, 1967)

wagnerian

Anuncios

Uri Geller, el doblador de cucharas demandado

2 noviembre 2009

Uri Geller

Hubo un tiempo en el que personajes como Uri Geller, el conocido doblador de cucharas, entusiasmaban a todo un país entonces gobernado por pragmáticos de escaso talento y peor imaginación. Un país que todavía no ha madurado lo suficiente como para querellarse contra tanto tiempo perdido y sigue derrotado en el sofá. En otras zonas del planeta hoy día pasan cosas distintas, pero pocas. Una fue la demanda que interpuso la Electronic Frontier Foundation (EFF), una organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión en internet y otros medios de expresión desarrollados dentro del contexto de la era digital actual, en los Estados Unidos contra Geller.

Todo empezó cuando el Sr. Geller interpuso su propia demanda contra YouTube, con la intención de retirar un vídeo en el que el lúcido ergo escéptico James Randi se dirigía a los crédulos para demostrar que los supuestos poderes mentales de Geller no son más que trucos. Geller alegaba que la publicación de dicho vídeo vulneraba sus derechos de autor. Pero una vez demostrado que de los catorce minutos de duración del vídeo, Geller sólo podía reclamar tres segundos de derechos de autor porque el resto del contenido está extraído de intervenciones televisivas, ha sido Geller el demandado por la EFF por abusar de la ley de derechos de autor de los Estados Unidos. Quizá este tipo de iniciativas no sean más que un brindis al sol, porque cuesta imaginar que otro mundo sea posible. Por el momento, a falta de resolución judicial y con el vídeo provisionalmente retirado, buenas son sonrisas.

Vineshoot

El sueño de la razón produce monstruos

31 marzo 2009

Springsteen entre fuegos de artificio

Bruce Springsteen está de gira y regresa a España; a finales de julio y principios de agosto actuará en Bilbao, Sevilla, Benidorm, Valladolid y Santiago. Parafraseando el título de su nuevo disco Working on a Dream, el músico sigue trabajando en un sueño; su actuación en el descanso de la Super Bowl, o su acuerdo con la cadena Wal-Mart para la edición en exclusiva de un disco con sus grandes éxitos, invitan a preguntarnos de qué sueño se trata.

No parece preocupada su feligresía por las presuntas incoherencias entre el mensaje del músico y el desarrollo de su carrera. El precio de las entradas de sus conciertos en España (sobre los 67 y 83 €) no parece beneficiar la economía familiar de los más damnificados por la crisis, supuestos destinatarios de las canciones de Springsteen. Cuentan las crónicas que el día que se ponían a la venta las entradas la sucursal sevillana de la cadena FNAC abrió sus puertas con más de 200 personas haciendo cola en la calle, agotándose las más caras en cuestión de horas. Sirva esto como síntoma de la actual falta de relación entre la imagen que Springsteen proyecta de sí mismo y su estatus como músico de masas (acomodadas); podemos también recordar su reciente disco tributo a la figura del reputado izquierdista Pete Seeger (We Shall Overcome: The Seeger Sessions, 2006), que también contó con gira de presentación.

En la biografía autorizada Glory Days, el crítico musical Dave Marsh escribió que en 1984 Springsteen se mostraba reticente a la publicación de Born in the USA, un disco de ventas multimillonarias que le llevaría a convertirse en ídolo de multitudes. Marsh afirmaba que el músico de Nueva Jersey prefería seguir la senda emprendida con Nebraska, su anterior lanzamiento, un disco de producción casera y solitario acompañamiento acústico cuyas canciones eran protagonizadas por anti-héroes que se deslizaban por el reverso oscuro del sueño americano. Al parecer fue su productor musical, Jon Landau, quien convenció a Springsteen para asumir la condición de superestrella, por ejemplo incitándole a componer una canción como Dancing in the Dark para redondear un disco para el que ya se barajaban decenas de canciones para su inclusión.  Pero no es menos cierto que el otrora presidente de los EE.UU Ronald Reagan utilizó en su campaña electoral la canción que daba título a aquel disco de 1984, Born in the USA, y que el rockero aprovecharía sus conciertos para reivindicar el carácter de protesta de la canción (que comienza con la frase “Nacido en el país del hombre muerto”) preguntándose si en realidad Reagan había leído la letra de la canción.

El caso es que hoy día Springsteen firma los contratos multimillonarios que Landau, en calidad ahora de productor ejecutivo, le tiende. Entre ellos uno con los almacenes minoristas Wal-Mart que ha hecho sonar las alarmas en las filas progresistas de entre sus seguidores. La multinacional Wal-Mart no sólo es la pesadilla del pequeño comerciante en general y de las pequeñas tiendas de discos en particular, también se ha ganado horrible reputación por su agresiva política laboral. Como ha denunciado Human Rights Watch, la compañía aprovecha la débil legislación laboral norteamericana para negar a sus trabajadores el derecho a sindicarse. Springsteen se excusaba el pasado mes de enero por permitir la edición de ese recopilatorio, que sólo se distribuirá en los almacenes de Wal-Mart, en una entrevista concedida al New York Times: “Siempre estamos metidos en muchas cosas distintas”, declaró alegando a su apretada agenda. “Dada la reputación laboral [de Wal-Mart], fue algo que, de haber meditado con más tiempo, habríamos hecho de forma distinta”. A lo que añadió: “Fue un error. Los fans nos criticarán, como deber ser”.

No tiene de qué preocuparse. Mientras siga cantando al sueño de la clase trabajadora, no le faltarán acólitos poco concienciados para rendir pleitesía e incrementar su cuenta corriente. Habrá quien considere que más vale hacerse rico cantando coplas que despierten las conciencias que, por ejemplo, vendiendo armas. Cierto, pero valoremos entonces al músico en su justa medida. Hoy día no es más que un mercader vendiendo su género.

Vineshoot