Archive for the 'Una canción…' Category

Jorge, Ilegal o Magnífico

24 diciembre 2010

“El personaje Jorge Martínez se comió al artista pero dejó rastros de su genialidad.” (Diego A. Manrique)

Jorge Martínez e Ilegales aparecieron en escena a principios de los ochenta ejerciendo de perfectos macarras. En su discurso y actitud el rock & roll se hizo carne. Si necesitas una explicación sobre esto último, es que no sabes qué significa el rock & roll y acaso no te interesen las siguientes líneas. Como ves, no pretendo descubrir la impostura a pesar de que nuestro enlace en Oviedo nos cuenta que no, que la imagen que Jorge proyecta es otra máscara. Cuenta que es ultratímido y reservadísimo, que tiene varios pisos en Oviedo, que no anda por ahí por las noches en los bares de mala fama que nuestro enlace sí frecuenta, que hace mucho deporte y se cuida, que es cultísimo… Desde luego, Jorge Martínez ha sabido construir un personaje interesante, lleno de claroscuros. Jorge, con mucha clase, parece que diga muchas cosas sin decir demasiado. Cita a Nietzsche y corre despavorido, aunque sea a hostias, de cualquier lazo emocional que pueda ahogarle. Un tipo inteligente y un sentimental, acaso por eso huya.

Vástago de una familia de rancio abolengo asturiana, no le hizo falta de nada y lo que no le dieron se lo supo procurar con ingenio; por ejemplo, pintando cuadros para comprar la guitarra que su padre le negaba. Nació en Avilés, el 1 de mayo de 1954, y cuenta que fue un niño leído, inquieto y solitario; que a sus amiguitos les reñían si jugaban con aquel niño tan travieso. Su carácter le llevó a un colegio especializado en niños conflictivos. También pasó por la facultad de derecho para abandonarla y dedicarse a la música, primero en orquestas de medio pelo y, después de cumplir el servicio militar, formando el grupo Madson a finales de los setenta. Pronto Madson mutó en Los Metálicos y estos por fin en Ilegales; que este año se suicidan para transformase en la orquesta Jorge Ilegal y los Magníficos.

Desde principios de los ochenta por Ilegales han pasado muchos músicos, sólo Jorge Martínez se ha mantenido siempre en una formación que, sin embargo, permanece estable desde hará unos quince años: Jorge (guitarra y voz), Alejandro Blanco (bajo) y Jaime Beláustegui (batería). Jorge es también el autor de las 126 canciones que conforman, sin contar versiones, el repertorio de Ilegales. Entre estas 126 se encuentran algunos de los mejores temas de rock en castellano de la historia (corta) de esta música, pero a día de hoy parece todavía necesario romper una lanza por un grupo que, salvo contadas excepciones, ha sido ninguneado por los canales mayoritarios de difusión de lo que llamamos cultura. Habrá quien piense que el carácter pendenciero de Jorge Martínez tiene la culpa de ello, yo creo que han sido sus letras.

De una conferencia sobre el surrealismo recogida en el libro Las peras del olmo de Octavio Paz: “Día a día se hace más patente que la casa construida por la civilización occidental se nos ha vuelto prisión, laberinto sangriento, matadero colectivo. No es extraño, por tanto, que pongamos en entredicho a la realidad y que busquemos una salida. El surrealismo no pretende otra cosa: es un poner en radical entredicho a lo que hasta ahora ha sido considerado inmutable por nuestra sociedad, tanto como una desesperada tentativa por encontrar la salida. No, ciertamente, en busca de la salvación, sino de la verdadera vida”. Nótese que el rock & roll comparte pretensiones con el surrealismo, la diferencia es que mientras el primero actúa por abajo el último operó por arriba.

El carácter subversivo de las canciones de Ilegales ataca las convenciones de lo que llamamos realidad, concepto instrumentalizado por las clases dominantes, adictas al status quo. Si éstas han subvertido el deseo humano, encauzándolo hacia el consumo, Ilegales han visto siempre el escenario completo. Y nos lo han gritado al oído desde su primer disco:

Tiempos nuevos, tiempos salvajes
Toma una arma, eso te salvará
Levántate y lucha
ésta es tu pelea,
levántate y lucha,
no voy a luchar por ti

Tiempos nuevos, tiempos salvajes
toma tu parte, nadie regala nada
No hay nada sin lucha,
ni aire que respirar
No eres un juguete,
levántate y lucha ya

Tiempos nuevos, tiempos salvajes
toma un arma, eso te ayudara
Levántate y lucha,
ésta es tu pelea
Levántate y lucha,
no voy a luchar por ti

Ilegales – Tiempos nuevos, tiempos salvajes (Ilegales, 1982)

In memoriam.

Vineshoot & The Música de Fondo Band

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Veneno: No pido mucho

12 agosto 2010

The Dude says, “adaptación de Kiko Veneno del poema No demano gran cosa, escrito por Miquel Martin i Pol“:

No pido mucho:
poder hablar sin cambiar la voz,
caminar sin muletas,
hacer el amor sin que haya que pedir permiso,
escribir en un papel sin rayas.

O bien si parece demasiado:
escribir sin tener que cambiar la voz,
caminar sin rayas,
hablar sin que haya que pedir permiso,
hacer el amor sin muletas.

O bien si parece demasiado:
hacer el amor sin que haya que cambiar la voz,
escribir sin muletas,
caminar sin que haya que pedir permiso,
hablar sin rayas.

O bien si parece demasiado…

Veneno – No pido mucho (Veneno, 1977)

Vineshoot

Luis Eduardo Aute: La Belleza

7 agosto 2010

Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra,
bajo el peso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón.

Y ahora que ya no hay trincheras,
el combate es la escalera
y el que trepe a lo más alto
pondrá a salvo su cabeza,
aunque se hunda en el asfalto
la belleza.

Míralos como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre
locos, porque nos deslumbre
su parásita ambición.

Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
más que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza.

Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales
tanto tienes, tanto vales,
¡viva la revolución!

Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo;
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza….

Luis Eduardo Aute – La Belleza (Segundos Fuera, 1989)

wagnerian

Martha Reeves & The Vandellas: (Love Is Like A) Heat Wave

28 julio 2010

Se hablaba en aquellos días de la nueva era anti-segregacionista que empezaba para Detroit con la música del sello Motown, aunque sólo fuera como símbolo, ya que el motivo real de la permisividad racial tenía más que ver con su auge industrial que con cambios sociales reales. Y que todo ésto revertiría en el bienestar social de los E.E.U.U., al completo y con paciencia.

En los buenos tiempos todo se permite, pero se guarda para los malos. También por eso fue un cebo, un mensaje publicitario en buena medida. En todo caso, tirando de ese hilo se podría decir que la nueva era comenzó, de algún modo, hacía ya varias generaciones, con tramas paralelas y encierros. La mentira era el leitmotiv de moda. Los negros aprendían los trucos sucios de los blancos para convertirse en lo mismo, y los negros que no aprendían acababan como los blancos que no aprendían. No estuvo mal, la música creó lazos, pero no cambió la sociedad, porque la sociedad la cambian sobre todo los que pueden, no sólo los que quieren. Lo que se buscaba era dinero, si nos empeñamos en no decir nada nuevo.

Hoy, que la música ya es menos dinero y más placer para el común de los mortales, y por eso parece devaluarse, podemos obviar temas monetarios y ponernos a cantar. Podemos igualmente decir que la música se ha hecho mayor otra vez, después de hacerse pequeña con la creación de los negocios discográficos controlados, y que el objetivo de los buscados hits de la Motown encajarían ya poco con el lema de Berry Gordy, tramposo capitoste de la Motown: crear, fabricar y vender.

Albricias. Se acabó, aunque sea con la boca pequeña. Ahora es cuando de verdad empieza la Motown. Damos las gracias con optimismo a todos aquellos músicos que tocaban por cuatro perras, y que siendo los mejores tenían que irse después a su trabajo de verdad para poder seguir alimentándose a sí mismos, y claro, a sus familias. Muchos llegaron a dormir en establos durante las giras, cobraban sueldos por debajo del salario mínimo, y aguantaban otra melodía menos inspirada, la del al menos pagamos.

Y llevamos a los negros al lugar que se merecen – decía también Gordy. Pero sólo a algunos, y demasiado.

Crearon las mejores músicas en malas condiciones, pero ya dije que no eran más que un símbolo. La vitalidad de las canciones, el genio, en cambio, no pudo ser más real. Así que consideremos estas cuatro torpes palabras como un pequeño tributo, y un gracias, para todos los inolvidables héroes de la puerta de al lado.

Martha Reeves & The Vandellas – Love Is Like A (Heat Wave) (Heat Wave, 1963)

wagnerian

Silvio Rodríguez: Causas y azares

30 junio 2010

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé, madre mía
si me espera la paz o el espanto;
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.

Silvio Rodríguez – Causas y azares (Silvio Rodríguez en Chile, 1990)

Vineshoot