Archive for the 'Una ciudad…' Category

Dominios Ilustres

26 julio 2010

Durante un plazo estipulado no se oirá al mercader. Treinta minutos sin que su voz nos haga recordar ninguno de nuestros rostros. La percepción de sus arquitecturas sonoras crea un enlace a las habituales campanas de la Catedral Vieja. Algunos creeremos nadar indiferentes entre los lugares de tránsito, otros pensarán que atraviesan los parasitarios pasillos de cristal de la Nueva Catedral.

El mercader toma con una mano la interfaz y crea una esfera de voz digitalizada. Los enormes espacios sólo están trazados con un efecto de eco y un reloj, quizá añadidos desde dentro de una pequeña habitación, o desde el mismo diálogo entre sus puertas, ventanas y paredes.

Todos saben que juegan con balances de números que no significan nada. Sus intervenciones han sido reunidas y archivadas bajo el nombre de Ciudad por el Consejo Estatal. Cada uno de sus movimientos se predice mediante tres variables que forman los posteriores niveles de su personalidad. Sin sus gestos, el mundo quizá estuviera igual de sujeto.

Junto a los que observan hay cables estirados, electrónica de juguete para vaciar económicamente la piel virtual y ampliar los mercados hacia el horizonte parpadeante de lo digital. Intervenciones a pequeña y gran escala proyectadas sobre una pantalla turbia les alegran y les aterrorizan.

Éste año están de moda los ascensores silenciosos, la tos de una muñeca y las fotografías de sombras que se unen.

Las lunas de regalo en gran formato alteran las mareas desde hace 25 años. Los edificios utilizan la luz para establecer un diálogo generado por ordenador con los inquilinos. La gente habla con los edificios sobre extraños fenómenos paranormales que se están dando en las casas deshabitadas de los muelles del extrarradio.

DJ Spooky – Ftp > Bundle/Conduit 23 (An Anthology of Noise and Electronic Music Vol.1, 2006)

LolloploploppoM

Lisboa: Fado Verde

7 abril 2010

Y sin embargo Lisboa es una ciudad más metafórica que otras. Uno no le halaga su alegría, le halaga las cuestas. Le halaga el esfuerzo al que obliga para ser visitada. Quien se enfada en Lisboa porque se encuentra con un callejón cerrado tras una larga cuesta no comprende que la ciudad le está poniendo a prueba y que está perdiendo. No verá Lisboa. En Lisboa uno se enfrenta a lo que no es en realidad.

Con el alma, con la de las ciudades y con la de las personas, sucede que guarda cosas que no tienen nada que ver con esa realidad que no somos, aunque esa alma y esa realidad sean una misma causa exigente.

Enfrentarse al fado es enfrentarse a la mentira del alma y a la posibilidad de una felicidad que tiene algunos gestos puestos en el placer de imaginar muertes propias, aunque su juego precise y se base sobre todo en seguir vivo, en aceptar que hay muchas causas que tenemos que empezar a aprender a perder y que, a pesar de nuestras miserias, hay entre los dones ciertas libertades que ya tenemos sin que nos molesten. También en los cálculos erróneos de los fadistas encontramos, a pesar de su melancolía ignorable, la ansiedad de la alegría que, contra todo pronóstico, se sujeta.

Lisboa es una balanza musical pequeña y noble, casi justa. Y en Sintra se materializan los sueños de los que caminan demasiado y sin quejarse por Lisboa, con una alegría violenta o una violenta tristeza, cantando y sin cantar, sin tener que guardar ningún orden. Y sin intención de entrometerse, aunque toda la música esté equivocada y la letra no.

Amália Rodrigues – Tudo Isto É Fado (Amália at the Paris Olympia, 1956)

wagnerian