Archive for the 'Una película…' Category

Empieza el espectáculo

20 septiembre 2014

All That Jazz

Si todavía quedan aficionadas al cine que no hayan visto All That Jazz (Empieza el espectáculo, 1979), sirvan estas pocas líneas para intentar desfacer el entuerto. El director y coreógrafo Bob Fosse (Chicago, 1927) es conocido por los musicales Cabaret (1972) y Chicago (estrenado en Broadway en 1975 y llevado al cine con gran éxito de público en 2002), el resto de su producción cinematográfica permanece ajena al gran público y es una pena porque Fosse ha creado obras tan soberbias como Lenny (en la que Dustin Hoffman interpreta al cómico Lenny Bruce) y la que nos ocupa.

El musical All That Jazz contiene momentos en que el cine es ventana al trasluz de la vida del artista o, al menos, eso parece insinuar Fosse. Las similitudes entre la vida del protagonista, interpretado por Roy Scheider, y la de Fosse son notables. Scheider, en conversaciones con la Muerte (Jessica Lange), nos muestra una vida consagrada al mundo del espectáculo, en la que ha desarrollado un baja tolerancia al aburrimiento desde la cual acaso acepte la vida en la máxima expresión que ésta permite, consumiéndola con celeridad.

Es opinión unánime considerar a Fosse un maestro coreógrafo y bailarín consumado. All That Jazz contiene secuencias de baile antológicas (como las que se muestran en los siguientes vídeos). La producción de una obra de Broadway es el escenario en el que se desarrolla el drama. La banda sonora, que contiene canciones de George Benson o Peter Allen así como la que compuso Ralph Burns para la película, nos acerca Broadway desde la pantalla. Al final de la película el círculo se cierra a ritmo de rock and roll en el que probablemente sea el número musical más destacado.

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The Road (John Hillcoat, 2009)

6 diciembre 2010

Ayer tarde vi llover, vi The Road y, como no estabas tú, te lo cuento. Aviso: la película es indiferente al mundo apocalíptico en el que se desarrolla, lo de menos son las causas de una hecatombe que, a diferencia de películas concebidas para sacar el sombrero en taquilla, aquí sirve de perfecto MacGuffin. Contemplamos un mundo poblado no por salvadores sino por supervivientes; los acontecimientos no son importantes, sí sus consecuencias.

Sé que el personal acudió a las salas esperando ver una película de acción para encontrarse otra cosa, con un alegato contra la deshumanización de la especie que nos ocupa. Pero el mérito es de la novela de Cormac McCarthy, no de la película de John Hillcoat. Un buen director con este material hubiera conseguido que los espectadores salieran arrastrándose de la sala, presos de la angustia. Una historia no va a cambiar el mundo, pero sí podemos pedirle unos instantes de sacudida que motiven para la reflexión, Hillcoat tiene que recurrir a la sangre para acercarse a algo parecido. Además, como tantas veces en el cine moderno, los flashbacks sobran; claro que entonces no podrían haber colado a Charlize Theron, hada de (otra vez) las taquillas.

Mérito también del autor de la novela que los personajes estén bien definidos. El hijo representa la esperanza de la humanidad, no como especie sino como animal civilizado (es el portador del “fuego interior”), por su parte, un notable Viggo Mortensen en el papel de padre simboliza el instinto de supervivencia, por tanto, la desconfianza que vivimos los unos respecto a los otros. McCarthy escenifica la tesis de Hobbes sobre el hombre como un lobo (feroz) para el hombre, permitiéndonos apreciar que se cumple en un medio en el que la existencia de los seres humanos no es segura. En un hipotético mundo en el que las necesidades básicas de las personas estuvieran garantizadas, Hobbes quedaría superado.

El final de la historia, que no revelaré, plantea una sencilla cuestión aritmética. Aunque nos pasemos la vida restando, a veces conocemos personas con la que sumar, gente que anda todo el tiempo tras nosotros (o por delante, quizá a la izquierda) y nosotros sin saberlo. Llegamos a la pescadilla, por fortuna el nudo gordiano es otra cosa.

Nick Cave & Warren Ellis – The Road (The Road, 2009)

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Lucio (2007)

10 noviembre 2010

Documental de los directores Aitor Arregi (co-director de los largometrajes de animación Glup y Cristóbal Molón) y José María Goenaga (director de cortos como Tercero B o Sintonía) con Lucio Urtubia como protagonista, una persona que ha vivido de acuerdo al ideal anarquista. Numerosos anarquistas han cometido atracos o cualquier otra actividad ilícita para conseguir financiación, pero pocos han discutido estrategias con Ernesto Che Guevara o colaborado con el líder de los Panteras Negras, Eldridge Cleaver. Según cuentan en el documental, Lucio delinquía para joder al sistema mientras trabajaba como albañil, todos los días.

¿Un spoiler en un documental? Allá va:

Resulta memorable la reunión que mantiene con un gran banco estadounidense que le cita para llegar a un acuerdo. Lucio les había metido en aprietos falsificando sus cheques de viaje, varios millones de dólares de nada. Finalmente le atrapó la policía francesa, pero el banco no quería mala publicidad; aunque los cheques falsos seguían apareciendo por todas partes del mundo y la entidad se estaba haciendo cargo del valor de todos ellos para no perder la confianza de su clientela. A la reunión Lucio se presenta como si tal cosa, saludando y tendiendo la mano a los presentes, que incrédulos le recuerdan que se le acusa de ser un ladrón, y ellos entienden que en sus manos. Lucio les responde ofendido que los ladrones son ellos, y parece demostrarlo: el banco accede a no llevarlo a juicio, además paga una bonita suma por la entrega de la placa con la que Lucio falsificaba los cheques.

Lucio hoy día vive en París.

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Woody Allen: Whatever Works

17 junio 2010

“Las enseñanzas básicas acerca de Jesús son maravillosas -que, por cierto, es la intención original de Karl Marx-. ¿Qué podría ir mal? Todos deberían compartir por igual. Desea lo mejor a los demás, democracia, gobierno conducido por el pueblo. Grandes ideas. Todas son grandes ideas, pero todas tienen un gran defecto: Todas están basadas en la noción falaz de que la gente es fundamentalmente decente. Dales la oportunidad de hacer lo correcto y lo harán. No son estúpidos, egoístas, codiciosos, cobardes o miopes. Lo que quiero decir es que la gente complica la vida más de lo que es y, créeme, es una pesadilla sin su ayuda. Pero en general, lamento decirlo, somos una especie fallida”.

(Whatever Works −Si la cosa funciona, 2009, Woody Allen)

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Aquellos días de cine

21 mayo 2010

“Aprovechen la pausa para revisar su agenda de amigos, encontrarán que han malgastado su preciado tiempo y paciencia en conocer a un montón de ineptos. No se corten, cojan un boli y táchenlos”. (Antonio Gasset presentando Días de cine)

Hay películas que uno se niega a ver por los malditos prejuicios, y aun así se pueden calificar gracias a la crítica cinematográfica; sin paradojas que valgan, por el momento. Los prejuicios pasan a ser la toma en consideración del juicio de alguien que uno cree lo suficientemente dotado para la crítica, en este caso sobre una película. Digo esto porque a Tom Cruise, en el programa de televisión Días de Cine, a propósito de El Último Samurai, le llamaron ‘el hijo tonto de Toshiro Mifune‘. Claro, esto condiciona al presunto espectador, yo todavía no he visto dicha película, ni ganas. La crítica, emitida por La 2 de Televisión Española el 8 de enero de 2004 (y a la que seis años después he podido acceder gracias a la magia del p2p) lamentaba cuán indigna heredera es la película de una tradición que conoció tiempos mejores de la mano de directores como Akira Kurosawa, Hiroshi Inagaki o Masaki Kobayashi.

Después de tan arrebatadora manifestación de desprecio, se entiende que parte del público minoritario que veía la televisión casi de madrugada comparta la opinión del programa sobre la película, su director Edward Zwick y Tom Cruise. El que fuera magnífico presentador del mismo, el categórico Antonio Gasset, llegó a comentar que lo único interesante de Cruise era su ex-mujer, Nicole Kidman. Y es evidente que sin haber visto alguno de los trabajos anteriores de los responsables de El Último Samurai, es difícil seguir la opinión del crítico, por estima que uno le tenga, pero no es mi caso. De manera que digo aquello de ‘así no se puede ver una película’, pero sí correr la voz, acaso demasiado tarde, con el ánimo de señalar al inductor de tan refractario mensajero.

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