Posts Tagged ‘B.B. King’

Otis Rush y la rumba de Chicago

4 agosto 2011

Otis Rush

Tras la Guerra Civil Estadounidense y la abolición de la esclavitud, las factorías del norte se beneficiaron de la mano de obra barata que desde los estados sureños afluía en abundancia al reclamo de las sirenas de las fábricas. Chicago, por ejemplo, pronto albergó una densa población de personas que estrenaban ciudadanía. Dentro de aquella masa de afroamericanos, cómo no, hubo quien trasladó el blues desde la cuenca del Mississippi a la gran urbe. Alrededor de aquella música rural, interpretada hasta el momento con instrumentos acústicos y baratos, empezaron a zumbar motores de explosión y los músicos enchufaron sus instrumentos para hacerse oír, acaso también para hacer acallar las sirenas. Con el beneplácito de la audiencia, individuos como Willie Dixon, Muddy Waters o Howlin’ Wolf (pero son muchos más) sentaron las bases de lo que hoy consideramos un estilo, dentro del género blues.

El zurdo Otis Rush nació en 1935 en la Philadelphia del Mississippi (Neshoba County), en una familia de granjeros. Más aficionado a la música que al campo, pronto aprendió a tocar la armónica y la guitarra, también a cantar en coros religiosos. En 1949 se trasladó a Chicago, donde según la leyenda confirmó su vocación escuchando en directo a Muddy Waters. Siete años después de su llegada a la ciudad, Rush consiguió meter el intenso I Can’t Quit You Baby entre las diez principales de la lista de éxitos de R&B, segregada entonces de otras listas de éxitos populares. Semejante pieza de expresionismo afroamericano estableció a Rush como uno de los principales arquitectos del estilo en cuestión, el blues de Chicago, tanto por su excitante forma de tocar la guitarra como su torturada (y en absoluto torturadora) expresión vocal.

Son muchos los especialistas insufribles que han intentado explicar por qué Rush no ha alcanzado el éxito de ventas de luminarias del género como B.B. King, colocándole desde sus inicios la etiqueta de “lo tiene todo para el éxito”. Unos asignan mayor o menor influencia a factores como la suerte, el destino, los hados, la inopia de la multinacional Capitol Records (1) o la propia idiosincrasia del sujeto (en concreto, cuando se habla de Rush se hace siempre referencia a la depresión). Otis Rush sigue a lo suyo, por ejemplo, tocando blues a ritmo de rumba.

Otis Rush – All Your Love (I Miss Loving) [Essential Collection: The Classic Cobra Recordings 1956-1958]

(1) En 1971 Otis Rush grabó para el sello el estupendo Right Place, Wrong Time. De forma inexplicable, el disco fue archivado durante cinco años, hasta que la discográfica independiente Bullfrog se hizo con los derechos para su publicación.

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Veneno de Pata Negra

27 enero 2010

Es curioso observar cómo el germen de Pata Negra, uno de los más claros exponentes en eso que hemos dado en llamar “rock andaluz” (algo por lo demás bastante heterogéneo), se encuentra en dos mundos distintos. Por un lado el de los hermanos Rafael y Raimundo Amador, que provienen de un ambiente marginal, el barrio sevillano conocido como las “tres mil viviendas” (solución urbanística aprobada en 1968 y ejecutada en 1977, con que la que se quiso concentrar varias agrupaciones de chabolas en una única zona situada, por supuesto, a las afueras de la ciudad). Quien no haya estado en las Tres Mil no se puede hacer una idea de lo qué es aquello; habrá sitios peores, pero sin duda es un sitio chungo. Los Amador a lo que se dedican allí mayormente es a tocar la guitarra, cantar y fumar porros.

En una de éstas conocen a Kiko Veneno, nacido en Cataluña pero criado en Sevilla, licenciado en Filosofía y Letras, a quien le va la bohemia y a ella se dedica, componiendo canciones y tocando la guitarra mientras viaja por Europa y Estados Unidos. Fue Kiko Veneno quien empezó a poner discos de rock a los Amador. Según tengo entendido llegaron a compartir los tres un piso donde se podía fumar costo sin parar, escuchando a unos gitanos y a un payo improvisar sobre discos de Pink Floyd, blues y flamenco. La familia Amador estaba indignadísima porque sus hijos se apartaban del flamenco que se suele considerar más puro.

Los tres empiezan a juntar un repertorio y a darse a conocer como Veneno y, en 1977, Ricardo Pachón, un tipo famoso en Sevilla por estar metido en eso de los artistas (ha producido a Camarón, Lole y Manuel, Silvio y demás), consigue hacerles grabar un disco en unas sesiones precipitadas, siempre después de despedir a toda la camarilla que acompaña al grupo y, según cuenta el propio Pachón, de repartir un tripi disuelto en un vaso de agua entre los músicos. El disco Veneno fue censurado por su portada, una fotografía de una postura de costo en la que se había grabado el nombre del grupo (la solución del problema fue envolver el material en papel de aluminio) y no vendió un carajo, que se dice por Sevilla. Sin embargo, con el tiempo, es citado por todos y señalado como uno de los discos más influyentes de la música popular española en revistas de reputación tan dudosa como Rolling Stone. Puedo dar fe de que, si bien algún tema está por pulir, es un buen disco. En todo caso, un buen ejemplo del potencial de esa mezcla entre flamenco y blues que los Amador tocan de esa forma tan natural. Talento en bruto y marginal, aderezado por las letras alucinadas de Kiko Veneno.

Después del fracaso discográfico, Veneno se separa y los Amador deciden montar su propia banda, Pata Negra. De los discos de Pata Negra que he escuchado con atención, yo me quedaría con tres: Pata Negra (Mercury, 1981), el más flamenco, Guitarras callejeras (Nuevos Medios, 1985), el que más me gusta, y Blues de la frontera (Nuevos Medios, 1987), el más comercial. Teniendo en cuenta que los Amador predican en lo musical algo ajeno a la sofisticación y que las letras están escritas justo después de fumarse un caliqueño, lo cierto es que, de nuevo, la manera en que mezclan blues y flamenco, que tanto llamó la atención de B.B. King, en temas como Rock del Cayetano (la versión del disco Guitarras callejeras) o el instrumental Blues de la frontera, es prodigiosa. Incluso, en algunos temas (Morao Mellizo, La pata negra) utilizan estructuras que pueden llegar a recordar al jazz, pero muy de refilón.

Pata Negra – Rock del Cayetano (Guitarras callejeras, 1985)

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