Posts Tagged ‘Ben Webster’

Johnny Hodges: Gone with the Wind

10 octubre 2011

Las tardes como vienen se van. Eso mismo deben pensar los discos de nosotras, las humanas. Ya sea el intérprete principal, el ingeniero de sonido o la novia del pianista, todas pasan de largo y los discos se quedan. Como quien guarda la discoteca del fallecido Johnny Hodges, pero podrían ser los de Duke Ellington, a poco que busquemos por la jota encontramos su disco de 1958 Blues-a-Plenty. Fantasía para saxo alto (Hodges), tenor (Ben Webster), trompeta (Roy Eldridge) y trombón (Vic Dickenson).

La tarde pasa, la música se queda.

Johnny HodgesGone with the Wind [Blues-a-Plenty, 1958]

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Un bostezo o un par de ellos

18 marzo 2010

Como representó Woody Allen en Zelig, la ropa que elegimos, los sitios y personas que frecuentamos, los discos que escuchamos, en fin, las mentiras que contamos proyectan la imagen que nos conviene; una máscara, tirana por biológica, detrás de la que se esconde la persona, a la que acaso se conozca por sus actos o por su apatía. Cuando nos referimos al “niño que todos llevamos dentro” nos referimos a nosotros mismos, al caprichoso, al que recela del otro porque parece limitar sus posibilidades; también al soñador, al utópico, al que le gustaría ser de una manera y es de otra, al que vive escondido tras la máscara de lo superficial.

Un amigo escribió que el cuerpo es la máscara que nos contiene. Y no dejará de sorprenderme la obra musical de tipos duros como el músico de jazz Ben Webster, capaz de soltar un puñetazo a la cara de cualquiera antes o después de acariciar los corazones con ese sonido rotundo pero suave de su saxo tenor. Cuentan que no había cosa peor que hacer despertar a Ben Webster. Cuando los músicos de la banda acudían a casa de su madre para recogerle camino de una actuación, sólo ella podía subir a llamar a su habitación. Y todo ello con sumo cuidado, porque lo que éste hacía nada más ser sacado de su sueño era intentar golpear a quien lo hacía. Luego, sobre el escenario, el equilibrio entre la vigilia y el sueño se hacía música.

Ben Webster – Time on My Hands (Soulville, 1957)

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