Posts Tagged ‘George W. Bush’

Wayne Shorter: En su punto medio

24 abril 2010

Selección de una entrevista con el saxofonista Wayne Shorter, realizada con motivo de la edición de su disco Beyond the Sound Barrier (2005), recogida aquí por contener parte de la filosofía del músico más allá de la música. Se publicó íntegra en elpais.com.

PREGUNTA. Su pianista, Danilo Pérez, me confesó que ustedes salen a escena sin saber lo que van a tocar, lo que resulta difícil de creer.

RESPUESTA. Pues es la pura verdad. Construimos la música cada noche encima del escenario, unas notas llevan a otras y así sucesivamente. Nunca ensayamos.

P. Utilizarán algún tipo de código en escena o cosa similar…

R. Nada en absoluto. La clave es que los cuatro somos conscientes de que lo único que poseemos, más allá de nuestra respectiva formación como músicos, es la confianza que nos tenemos. La confianza es un aspecto dominante de la condición humana, pero no se puede ensayar. Se pueden escribir libros sobre el tema, rodar películas, pero, al final, es algo que se experimenta, no hay otro modo.

P. Uno nunca está seguro de dónde empieza la composición y dónde la improvisación.

R. Tiene que ver con el modo como funcionamos en la vida real. A veces escribimos una carta y otras hablamos, lo que significa que a veces seguimos un guión y otras improvisamos.

P. Parece que el mundo del jazz va por su camino y usted va por el suyo propio.

R. Eso es así porque trato de seguir el verdadero espíritu del jazz. Para mí, la palabra jazz es sinónimo de creatividad. Pienso que el verdadero propósito del jazz es mantener el espíritu de la creatividad e ir un paso más allá de lo democrático, lo que significa que uno, siendo músico de jazz, no debe estar atado a ninguna corriente o filosofía codificada. De ahí el tema Adventures Aboard the Golden Mean (incluído en Beyond the Sound Barrier). Para algunos autores, el punto medio es el camino de en medio. Para mí, se trata de no estar atado a ninguna corriente, ni siquiera a la de en medio.

P. ¿Considera que el jazz mainstream contribuye a la alienación del individuo?

R. Lo que ocurre es que estamos condicionados por el futuro. Convivimos con lo desconocido, pero ¿cómo puedes ensayar lo inesperado? El mainstream, en música como en el cine, se mueve en torno a una zona confortable que no nos prepara para lo inesperado. Ocurrió el 11-S, ¿quién estaba preparado para algo así? Nos consolamos a base de desear productos que nos proporcionan una apariencia de seguridad, libros, revistas, discos, películas, incluso buscamos una pareja que nos la proporcione. Sin embargo, tenemos que llegar a una especie de acuerdo con lo inesperado y, para tratar con lo inesperado, debemos separarnos de la masa. De eso trata mi música. Debemos darnos de baja del club de lo predecible, llámese el club del jazz como del pop, el country, el rock & roll, el rhythm & blues, el folk, el bluegrass, el world beat… todas estas categorías nos impiden pensar como seres individuales. Lo único consistente en la vida es el cambio.

P. Su música es una búsqueda de lo inesperado…

R. … y es esa aventura de ir tras de lo inesperado lo que le da sentido. Para mí no existe un principio ni un final. Cuando alguien como el presidente Bush se refiere al principio de la vida, y se niega a poner su firma en un documento alegando que se está interrumpiendo el comienzo de la vida, no es consciente de que no existe ningún principio sino de que la vida es un proceso, y la muerte forma parte de ese proceso llamado vida.

P. Usted ha declarado hallarse en permanente búsqueda de un quinto elemento relacionado con la música.

R. En realidad, busco cualquier cosa, lo que sea, que pueda contribuir a llevar la música más allá de sus límites. Miles Davis me preguntó una vez: “Wayne, ¿tú nunca te hartas de tocar música que suena como música?”.

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Bernard Shakey, o alternar caminos

19 febrero 2010

La historia de la gestación del último disco de Neil Young, Fork in the Road, la tienen en estas mismas páginas (Eco-Rocker). Lo que nos falta es aportar una reseña sobre el artefacto sonoro en sí, cosa que dejo para otro momento o, casi mejor, otras manos. Lo que me propongo es hacerles contemplar cómo el viejo Neil promociona el disco con un vídeo en su página de Myspace (Neil Young – Fork in the Road), todo un alarde de dominio cinematográfico. Lo firma el álter ego de Young para estos avatares, Bernard Shakey (Bernardo el Tembloroso), protagonista del vídeo y poseedor del iPod más divertido que un servidor ha visto jamás.

Bajo este seudónimo, Neil Young ya ha dirigido varios largometrajes que capturan contados momentos de su rica trayectoria musical. Si unos gustan del café, copa y puro, en 1979 Young luchaba contra el óxido que atacaba a los viejos rockeros de los años sesenta editando disco, doble álbum en directo y película documental del concierto, Rust Never Sleeps (El óxido nunca duerme), en la que demostraba dotes de buen artesano filmando a su banda Crazy Horse sobre un escenario de enormes dimensiones, micrófono y amplificadores gigantescos incluidos, mientras unos hombrecillos encapuchados, que bien parecen haber sido sacados de La Guerra de las Galaxias, pululaban de aquí para allá.

No fue su primera ni última película. Ya en 1973, después del éxito en aumento de sus primeros discos en solitario y su culminación en 1972 con el disco Harvest, Young rodó el documental Journey Through the Past, retrato de sus años mozos como estrella de rock y miembro integrante de los descafeinados Buffalo Springfield hasta el entonces presente, que hoy día es pasado, año de 1972; incluyendo tomas con su otro grupo, los anacrónicos Crosby, Stills, Nash & Young. De ese mismo documental, publicó una banda sonora que, a diferencia de lo que acostumbra ser habitual, no incluye las tomas de estudio de las canciones, sino que éstas suenan tal cual lo hacen en la película, con ruido de fondo y diálogos, lo que supuso un suicidio discográfico que posteriormente Young explicaría en las notas del disco recopilatorio Decade, en concreto en las del sencillo de éxito Heart of Gold:

“Esta canción me puso en medio del camino. Viajar por allí pronto se hizo aburrido así que puse rumbo a la cuneta. El viaje por allí era más duro, pero conocí gente más interesante”.

1982 fue el año de Human Highway, disparatada película que no hizo perder dinero sino al propio Neil Young, que en 1991 revisaba aquello del óxido, para comprobar que en efecto nunca descansa, desentumeciendo los músculos, de nuevo junto a Crazy Horse, en Weld, disco y película sacados ambos de un par de conciertos de una misma gira. Notable el esfuerzo de Young en la película por hacer protagonista del concierto al público y no a la banda.

En 2003 apareció Greendale, adaptación del álbum del mismo nombre, que sigue las vidas de los miembros de una familia de pueblo, y en 2008 la que es hasta el momento su última obra, CSNY Déjà Vu. Déja Vu es el documental de la gira de reunión de Crosby, Stills, Nash & Young, formación liderada esta vez por Young, que utiliza el icono hippie para combatir la política del entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Young consigue retratar con maestría la ideología sectaria de buena parte de su propia audiencia, que no duda en renegar e insultar al músico mientras éste expresa su mensaje en directo, un mensaje que va más allá de los colores de tus ojos o de un mundo extraño de ilusión. En particular es destacable la secuencia de un concierto de la gira celebrado en Atlanta, ciudad sureña, que narra una de las interpretaciones de la polémica Let’s Impeach the President (Impugnemos al Presidente), tonada inspirada por la entonces reciente invasión de Iraq:

“Impugnemos al Presidente por mentiroso/Por meter a nuestro país en una guerra con mentiras/Abusando del poder que le dimos/Haciendo pasar todo nuestro dinero bajo cuerda“.

Parece como si siempre nos fuera a quedar el viejo Neil, y no sólo por sus discos.

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