Posts Tagged ‘Jimi Hendrix’

Smash: Hombres de las praderas I

27 octubre 2010

Sevilla era un sitio chungo a finales de los sesenta para los hombres de las praderas. Entonces llevar el pelo largo en la capital andaluza era andar de manifestación continua, así que eran conscientes de las consecuencias cuando adoptaron ese nombre en su Manifiesto de lo borde. En aquel texto los hombres de las praderas eran Dylan, Hendrix o Jagger, cabría añadir a sus autores: Gonzalo García-Pelayo y los Smash. En contraposición, los hombres de las cuevas, los funcionarios, y los de las cuevas suntuosas, presidentes de consejos de administración y grandes mercaderes. Completaban su “cosmogonía de la estética de lo borde” los hombres de las montañas: Charles Manson o Hitler (a Franco era mejor no mentarlo si uno quería conservar la cara bonita). En aquella Sevilla de olor a incienso y sonido de pandereta un hombre de las praderas se enorgullecía de vivir al margen, de tumbarse sobre el techo de la catedral de madrugada a ver las estrellas. “Los hombres de las praderas son los únicos que están en el rollo y que han salido del huevo. Sus carnets de identidad son sus caritas”. Se reconocieron enseguida.

Julio Matito (bajo, guitarra y voz), aunque sevillano, había pasado unos años en un seminario malagueño. De allí salió tocando la guitarra, después se dejó crecer el pelo y la barba. A Gualberto García (guitarra, bajo y sitar) y Antonio Rodríguez (batería y voz) les conoció de vuelta a Sevilla, en un local que ellos denominaron underground, regentado por el citado Gonzalo. Hay anécdotas como las que cuenta Javier, el hermano de Gonzalo y futuro representante de la banda, quien durante un viaje en autobús escuchó a una madre decirle a su hija que no se le ocurriera entrar en aquel antro de perdición del que había oído comentar que las muchachas salían embarazadas. Nada más lejos de la realidad, claro está, tan sólo algunos porros (que vendían liados) fumados a escondidas en los aledaños del local, las chicas no se dejaban. Dentro copas y, eso sí, la música de moda que había entrado en Andalucía a través de los militares norteamericanos destinados en las bases de Morón de la Frontera y Rota: el R&B y el Rock and roll que hacía furor allende los mares, a los que los sevillanos añadieron otras salsas. Lo demuestran en su primer sencillo, editado en noviembre de 1969.

Smash – Scouting (Todas sus grabaciones, 2001)

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El tío que dejó a Bill Gates por el baloncesto

29 noviembre 2009

Veo a Paul Allen sentado ufano siguiendo los partidos de la franquicia de la NBA de su propiedad, Portland Trail Blazers, y me sonrío. Recuerdo que todos empezamos a oír hablar de él como confundador de una exitosa compañía informática, junto a un hombrecillo conocido como Bill Gates. Pero en septiembre del año 2000 decidió abandonar la compañía y todos los cargos que en ella ocupaba, cuando ésta pasaba por su mejor momento. Aceptó una generosa oferta de su socio y desde entonces se dedica a vivir la vida según principios distintos de los que marcan la codicia, entre otras bajas pasiones.

No crean, ahora Allen disfruta de sus costosos pasatiempos y, como siempre fue aficionado al deporte pero practicarlo cansa, en 1998 pagó 70 millones de dólares por dicho equipo de la NBA. A Allen también le gusta la música, sobretodo el rock & roll, y la toca sentado, tiene un estudio de grabación profesional en su casa y ha financiado el museo dedicado a su paisano Jimi Hendrix en Seattle. Por si fuera poco, cabe añadir que el amigo Paul es además aficionado a la búsqueda de vida extraterrestre y está involucrado en el proyecto SETI, acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), entidad surgida bajo el patrocinio de la NASA que cuenta con numerosos proyectos encaminados a encontrar vida extraterrestre inteligente; hasta envían mensajes de distintas naturalezas al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.

Desconozco si es éste un ejemplo a seguir; quien pueda, claro. Gastar todo ese dinero en caprichos, vivir sin responsabilidades para siempre jamás, son consustanciales al deseo del ser humano más desumanizado. Más bien es sólo un ejemplo más de que los tiempos cambian, dudo que necesariamente para mejor.

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La casa roja

5 agosto 2009

Allá arriba, en la colina, estaba la casa roja. Cuentan que desde el pueblo se podían oír voces hasta bien tarde provenientes de aquella casa. Yo me asomaba a la ventana de mi habitación en verano, en cuanto mis padres se acostaban, intentando distinguir aquellas voces extrañas entre los sonidos de la noche. Y recuerdo la noche en que viniste a llamarme de madrugada.

comillas There’s a Red House over yonder
That’s where my baby stays
There’s a Red House over yonder, baby
That’s where my baby stays

Well, I ain’t been home to see my baby,
in ninety nine and one half days.
‘Bout time I see her,
Wait a minute something’s wrong here
The key won’t unlock the door.

Wait a minute something’s wrong baby,
Lord, have mercy, this key won’t unlock this door,
something’s goin’ on here.
I have a bad bad feeling
that my baby don’t live here no more.

That’s all right, I still got my guitar
Look out now . . .

I might as well go on back down
go back ‘cross yonder over the hill
I might as well go back over yonder
way back over yonder ‘cross the hill,
(That’s where I came from.)

‘Cause if my baby don’t love me no more,
I know her sister will!

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Mina Agossi, Voodoo Child

5 julio 2009

Cuentan malas leguas, pero autorizadas, que Mina Agossi sobre un escenario es puro sexo, al menos es lo que cuenta Chema García Martínez en su estupendo blog Jazz y otras hierbas. Y sin embargo fueron pocos los que acudieron a verla en directo el pasado mes de marzo en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid (el famoso Johnny, que finalmente no se cierra).

Este humilde escribiente no estuvo en la lista de asistentes, por razones de distancia, y mientras le llega la vez se contenta con vídeos como éste en el que se reconoce como Agossi se contonea mejor que Mick Jagger, algo fácil de apreciar si se distingue entre una persona entregada al ritmo de la música y un mono epiléptico.

Además sabe cantar jazz y lo que le pongan, Hendrix por ejemplo.

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