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La empanada mental de Roky Erickson

26 mayo 2009

Roky

De Roky Erickson se puede hablar largo y tendido, pero tampoco es cuestión de ponerse aquí en plan coñazo. Baste señalar que Roger Kynard Erickson, nacido el 15 de julio de 1947 (no olvidéis mandarle algo para su próximo cumpleaños) en Dallas, Texas, es el paradigma de rockero con problemas de estabilidad mental según la crítica especializada, pabellón que comparte con gente ilustre como Daniel Johnston, Syd Barrett y Brian Wilson. Pero Roky es tan bien para algunos un héroe con corazón de rock and roll. Pionero en los años sesenta de la reacción norteamericana al rock de las islas británicas; ya saben, esa reacción de ida y vuelta entre ambos continentes de tan buen resultado para el oyente aficionado. Empezaron los afroamericanos en los USA, Chuck Berry, Little Richards y demás, a los que siguieron Elvis y sus hordas; a estos últimos los escucharon los británicos y reaccionaron con los Beatles, Rolling Stones, Kinks y compañía; cuando los jóvenes norteamericanos escucharon los grupos de la llamada “invasión británica”, reaccionaron a su vez con guitarras baratas formando grupos como los Sonics, Standells y los 13th Floor Elevators de Roky Erickson.

13th Floor Elevators – You’re Gonna Miss Me (The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators, 1966)

13th Floor Elevators fueron una explosión de psicodelia garajera poco digerible para oyentes tiernos. Aun así consiguieron éxito comercial con canciones inolvidables como You’re Gonna Miss Me. La fama de los 13th Floor Elevators supuso el conocimiento general del consumo por parte de los miembros del grupo de sustancias ilegales como la marihuana y el LSD, sin duda imprescindibles para poder sonar como ellos y muchos otros que tocaron en dicha época. En fin, fueron víctimas de considerables arrestos de la policía. Tras tres años y medio recluido en un manicomio de la Administración, Erickson fue declarado oficialmente esquizofrénico y se le aplicó una extensiva terapia a base de electrochoque y psicoactivos como la thoracina. Nunca volvió a ser el mismo.

Roky Erickson & the Aliens

Y aun así, una vez dado de alta, Roky volvió  a grabar con una nueva banda, los Aliens. Roky Erickson & the Aliens grabaron decenas de canciones basadas en películas de serie b sobre extraterrestres y demonios, monstruos todos. Esta obra a ritmo de rock and roll clásico con sonido setentero le consiguió un público minoritario pero devoto, proclive a hacer oídos sordos a la Administración; la misma que llegó a prohibir comics como los de la E.C. en plena campaña censuradora del Maccarthismo.

Lo que sigue a continuación en la vida de Roky parece un cuento de hadas o un apaño, según se mire. En 1982 consiguió que, de nuevo, la misma Administración que le convirtió en ejemplo nocivo del abuso de drogas y en un conejillo de indias en la práctica de terapias psiquiátricas agresivas aceptase una declaración jurada según la cual en su cuerpo residía un marciano y, poco a poco, Erickson desapareció del mundo de la música.

Roky Erikson & The AliensTwo Headed Dog (Red Temple Prayer) (The Evil One, 1981)

Roky Erikson & The AliensCreature With the Atom Brain (The Evil One, 1981)

Vineshoot

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The Electric Prunes: I Had Too Much to Dream (Last Night)

5 abril 2009

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The Electric Prunes es una banda de sobra conocida entre los aficionados a la música psicodélica y al sonido sixties en general. Su mayor éxito comercial fue el artefacto sonoro llamado I Had Too Much to Dream (Last Night). Aparece en el primer larga duración de la banda, homónimo, facturado en 1967.

Curiosamente, ningún miembro de la banda intervino en su creación, que se llevó a cabo por dos mujeres, Annette Tucker y Nancy Mantz. Además, éstas compusieron en diferentes sitios e individualmente cada parte de la canción. La primera de ella, santa hembra, también empezó a conseguirles contactos en las discográficas. Pero el sonido y los arreglos ya fueron cosa de ellos. Si la afición ácida de los grupos hippies tuvo un descendiente musical cabal y masivo, fue ésta perla deforme, y por ende, éste sonido. Los Prunes marcarían el camino a seguir para todos aquellos a los que no había forma de quitarles el LSD de la mesita de noche. Guitarras fuzz y reverberaciones, flautas grabadas al revés, ambientes de ensoñación opiácea, letras desestabilizadoras. Escuchándola parece que todo se rompe y se vuelve a reconstruír.

No sólo es un hito para el grupo, también para la música de aquella época. Definir música psicodélica es pulsar el play y escuchar ésta canción. Ni Syd Barrett llegó a imaginar algo tan potente para el primer disco de Pink Floyd.

The Electric Prunes – I Had Too Much to Dream (Last Night) (1967)

wagnerian