Posts Tagged ‘The Velvet Underground’

Lou Reed: Metal y Rock ‘n’ Roll

6 septiembre 2012

El año que yo nací Lou Reed (1942) celebró su suicidio, su divorcio en público y de público mayoritario; y de prensa comercial y de compañía discográfica. Y lo hizo con una máquina de metal. Sueños que se congelaron en una mente poliédrica, abrasada en su adolescencia con un agresivo tratamiento de electroshock acordadado por la sanidad pública estadounidense y los progenitores del muchacho, angustiados por la notoria ambigüedad sexual del joven Lou, que no se ajustaba a los dogmas del patriarcado del pueblo judío. Puede que fuera entonces cuando convirtió su vida en un poema suicida, hiperrealista, endemoniado, desconsolado, en fin, después de años de periplo tratando de emular el éxito de sus artistas favoritos, primero escribiendo canciones a sueldo para una oscura compañía, luego, tras conocer a Sterling Morrison y John Cale, como celoso líder de The Velvet Underground (1965-1970).

Tuvo que llegarle el éxito de la mano de otros, y convengamos que esto debió ser difícil de digerir para aquel joven licenciado en literatura que intentaba conjugar expresión artística y reconocimiento comercial. De su asociación en 1972 con David Bowie y Mick Ronson se publicaría el disco Transformer, y de éste varios sencillos de éxito: Walk on the Wild SideSatellite of Love o Vicious; canciones que el artista arrastraba al directo como salvoconducto, en tratos con los promotores de conciertos que le toleraban el uso abusivo de sustancias a cambio de una buena pasta. Un año después, aprovechando el repentino éxito comercial de la etiqueta Lou Reed, la industria edita un disco en directo: Rock N Roll Animal, donde se  envuelven con vistoso andamiaje hard rockero viejas canciones de la Velvet y las ya inevitables en el repertorio de un artista que hace bueno aquello de drogas, rock and roll y vender muchos discos.

Sin embargo, entre la publicación de ambos elepés, Reed había grabado la que él consideraba su obra más personal hasta el momento, aquella en la que daba rienda suelta a sus desvaríos literarios: una colección de canciones depresivas con la ciudad de Berlin (1973) como escenario. El tema era lo bastante escabroso como para que pocas emisoras de radio quisieran oír hablar de ese disco, que acabó siendo un fiasco comercial. Claro, el artista adolescente quedó perplejo.

Y como si fuera necesario romper un hueso mal soldado para curar la fractura, o dar un paso adelante y decir: “aquí estoy y soy todo harapos”, en 1978 Lou Reed entregó a la compañía discográfica la que presentó a su junta como la revolución de la música pop. Mantuvo una reunión con sus perplejos miembros, que no acaban de creer que aquello fuera el futuro de nada, y en realidad contribuyó a que lo fuera de la electrónica. Una vez aprobado el lanzamiento, pudo alcanzar los lavabos donde no reprimió por más tiempo el ataque de hilaridad. El artefacto fue Metal Machine Music (1975).

Lejos de los sonidos de alto contenido eléctrico, pero también de sofisticados arreglos, el disco ofrecía 64 minutos de asalto sonoro equitativamente distribuidos por cara. Y de sonoro corte de mangas a quienes matan a sus hijos.

Lou Reed – Metal Machine Music, parte 1 [Metal Machine Music, 1975]

[audio http://dl.dropbox.com/u/17365018/Lou%20Reed%20-%20Metal%20Machine%20Music%20Part%201.mp3]

Vida de un drogadicto

11 diciembre 2009

Life of a drug addict (La vida de un drogadicto) son 57 fotografías secuenciales que muestran lo que su título anuncia. Lo cual es bastante crudo desde el momento en que el desconocimiento de la mayor parte del personal sobre el mundo de las drogas (cabría añadir que ilegales, porque alcohol o café sí se consume habitualmente) es más que notable y lo relacionado con ellas está a día de hoy envuelto en cierta mística aberrante. En este caso el protagonista es consumidor de una de las más adictivas, heroína, y el trabajo retrata la involución más que acelerada de su persona.

Hago notar que, antes de drogarse, y como se nos muestra en las primeras imágenes del reportaje, el protagonista de la historia acudía a misa con su familia y tenía un aspecto sano. Quiero decir que el autor toma opinión en el asunto, ocasión para olvidarse de prejuicios y entrar en el debate, lo contrario quizá no sería sino un acto reflejo ante una situación incómoda. Por cierto, que tras ciertas pesquisas infructuosas, el autor de la obra permanecerá por el momento en el anonimato.

En todo caso es un trabajo de fotografía más que interesante, algunas imágenes son lo bastante impactantes como para escribir después esto.

Y nos regalamos una canción en la que la plaga se convierte en dama blanca, como música de fondo a nuestras reflexiones.

The Velvet Underground – Heroin (Live MCMXCIII, 1993)

Vineshoot

The Telescopes, ‘Taste’: Interrogando Al Espejo

10 diciembre 2009

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Describir la rabia del adolescente tardío que empieza a enfrentarse a las responsabilidades exigidas para su supervivencia diaria, y reticente a aceptar que las reglas del juego que le enseñaron sólo existen en el inconsciente colectivo de la humanidad. Empezar a asumir que verdad y justicia no van a ir de la mano en ese mundo que unos pocos años antes parecía tan sencillo de comprender. Ahí llega: el engaño al que ha sido sometido desde la infancia empieza a aflorar en forma de hermoso monstruo multicéfalo.

The Telescopes, grupo creado en Burt-On-Trent, Inglaterra, en 1986, hicieron aflorar ese monstruo, imaginemos que sólo en parte, a través del vinilo: ejercicio de violencia musical sin parangón en su época y respiradero de los viejos Blue Cheer, Velvet Underground, Stooges o Suicide, tras publicar varios sencillos en el sello (atención a los nombres de las discográficas) Cheree, el grupo ficha por What Goes On, que les edita Taste en 1989.

Producción a cargo de Richard Formby (miembro del grupo Spectrum), y teniendo como ingenieros de sonido a Ken MacPherson y Chris Bell (ex-Big Star), Taste es, sin duda, uno de los discos más feroces de finales de los 80, un maelstrom de wah-wahs distorsionados y fuzz que sólo se detiene para permitir que recupere aire su vocalista y compositor, Stephen Lawrie.

20 años tenía cuando creó las canciones de Taste, y el grupo pronto fue famoso por la corta duración de sus conciertos. A la media hora Lawrie estaba totalmente afónico, y para completar la noche los músicos se enfrascaban en una jam de ruido puro que dejaba aturdido al público.

Entroncando en espíritu con el ‘no future‘ del punk, el posterior viraje del grupo hacia terrenos menos espinosos nos deja con la tranquilidad de que Lawrie lo superó (el único corte delicado del disco, y el primero, And Let me Drift Away…, anticipa la carrera posterior del grupo).

No sabremos nunca si la música es un vehículo expresivo suficiente para que la frustración juvenil se convierta en hecho constructivo. Y digo ésto porque The Telescopes me hacen pensar en suicidas ilustres (Jim Morrison, Kurt Cobain,…) para los que no pareció serlo. Está claro que desde el principio de los tiempos cantamos y bailamos para intentar quitarnos los miedos, para intentarlo al menos. The Telescopes lo hicieron aquí con el mismo o mayor desespero que casi todos los caídos, no por el rock, sino por la incapacidad de enfrentarse a la vida, pero también con el mismo de muchos supervivientes. Y con el hecho diferencial de querer, además, pisar la línea que les podía separar del mercadeo musical de la época.

Lo consiguieron. Taste una tuvo promoción aceptable, pero la eclosión de Madchester y el shoegazing acaparaban la atención de la crítica independiente durante esos años. Se les dedicaron líneas de elogio, pero Inglaterra no estaba entonces para esos trotes. Hoy puede ser disco de culto.

(El disco fue reeditado en CD por Rev-Ola en 2006, añadiendo pistas extras en directo. Antes, en 1990, Cheree ya lo había recuperado en vinilo, tras la quiebra de What Goes On. En el vinilo, la última pista, titulada Suicide, acababa con un surco cerrado, que impedía el salto de la aguja y repetía el último sonido hasta que se apartaba la aguja manualmente).

The Telescopes – And Let Me Drift Away… (Taste, 1989)

The Telescopes – Threadbare (Taste, 1989)

The Telescopes – Violence (Taste, 1989)

wagnerian