Posts Tagged ‘Tom Waits’

Marc Ribot: Componiendo su banda sonora

9 febrero 2011

Marc Ribot (Newark, Nueva Jersey, Estados Unidos, 1954) es un guitarrista y compositor y, como el buen sentido no es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, destaca entre sus semejantes. Sus aventuras musicales le han llevado por múltiples proyectos, lo que para muchos supone un problema para colocar sus discos en la estantería. Sin embargo, si las etiquetas sirven para ayudar a los dependientes de las tiendas de discos, también pueden romperse o, mejor aún, hacer como que no están, en definitiva, que no sirven. Así, no es de extrañar que el músico haya propinado a diestro y siniestro los más angustiosos guitarrazos rockeros (Yo! I Killed Your God, 1999), visitado Cuba con los muy recomendables Cubanos Postizos (en el homónimo, pero en inglés, The Prosthetic Cubans de 1998 y, dos años después, con Muy Divertido!), colaborado una y otra vez  con John Zorn (etiquetado sin rubor como ‘músico de vanguardia’) o acompañado a Tom Waits. Será que de un tipo que cita como influencia al controvertido saxofonista ‘sin normas’ Albert Ayler se puede esperar cualquier cosa.

Con su último disco, Silent Movies (Pi Recordings, 2010), Ribot se presenta en solitario musicando la banda sonora de películas mudas imaginadas; solipsismo que rondará lo introspectivo y distante para aquellos cuyas emociones sean ajenas a las del músico y, sin embargo, hará las delicias de aquellos que sepan escuchar ese ‘Sí’ que a veces revolotea dentro. Nada nuevo para los que conozcan bien su discografía. Los paréntesis siempre cuentan más de lo que parecen y, por tanto, Marc Ribot es un guitarrista estadounidense, uno que escucha música de aquí, de allá y de más adentro, pero sobretodo uno con la habilidad instrumental suficiente y la personalidad necesaria para que su música sea inconfundible.

Marc Ribot – Delancey Waltz (Silent Movies, 2010)

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Camino de Burma-Shave

25 febrero 2010

Me voy tan lejos como me lleve la carretera.
Supongo que voy camino de Burma-Shave.

Burma-Shave es una canción de Tom Waits que, desde hace cosa de un par de meses, tiene mi imaginario patas arriba. Todo desde que leí en un libro una nota a pie de página, irresistible como sólo las notas a pie de página pueden serlo. Ésta hacía la número 32 de un librito con la traducción de las canciones de los primeros discos de Waits. En su lectura conocí no sólo que la fuente de inspiración que condujo del músico a la canción fue la película They Live by Night de Nicholas Ray (como ejemplo de que la incompetencia también es inspiradora, alguien tradujo en España el título de esta película como Los amantes de la noche), sino también algo que despertó mi curiosidad.

Burma-Shave era el nombre de una marca de espuma de afeitar estadounidense que repartía sus anuncios con carteles colocados en las cunetas de las carreteras de los EE.UU. Cada anuncio daba a leer versos que, un cartel tras otro, iban completando un breve relato que siempre concluía en un sitio idílico, por ficticio, un lugar al final del camino llamado Burma-Shave.

G.K. Chesterton dijo una vez que los cuentos de hadas son más que reales. No porque digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que a los dragones se les puede vencer.

¿Salimos esta noche para Burma-Shave?

Tom Waits – Burma-Shave (Austin City Limits, 1978)

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Milestones y la puerta abierta al jazz

2 agosto 2009

Milestones (1958)

Interrogado en un foro [www.jazzitis.com] acerca de mi todavía incipiente afición al jazz, he soltado el siguiente rollete existencial. Espero me sepan perdonar.

Lo mío fue escuchar el disco Milestones de Miles Davis en un bar de la costa tarraconense, regentado por un matrimonio inglés que había decidido pasar los últimos años de su vida al sol de Calafell; y de paso abrirme las orejas con un disco que más tarde encontraría a precio de ganga, en un tienda en plena reconversión del disco de vinilo al CD. 95 pesetas me costó, hará cosa de catorce años, los hay que no respetan nada.

Con el tiempo fui descubriendo lo que contenía el álbum; que aquel saxofonista que tanto me desconcertaba era John Coltrane; que el otro, que describía al inicio de su solo en el tema Milestones algo que yo todavía percibo como el arco iris, era Cannonball Adderley; que aquel pianista sofisticado y chabacano a la vez no era sino Red Garland; y Paul Chambers y Joe Jones también por allí, formando una sección de ritmo brutal; y Miles, por supuesto, aunque cada día que lo escuchaba parecía perder peso entre tanto monstruo del jazz. Lo que me llevó a empezar a zambullirme en la discografía de todos estos tipos.

Y hasta aquí. Bueno, he de ser justo y reconocer al César lo que es suyo: El primer jazz que había escuchado de forma asidua fue el de Louis Armstrong y a mi adorada Billie Holiday (su My Man me volvía loco), en sendos discos compactos que pedí prestados a un amigo. Y la estupenda trompeta de Blue Mitchell en un par de John Mayall. La música de Miles me costaba más pero, por algún motivo, supongo que por melómano, insistí hasta rendirme a sus encantos.

Luego discos del sello Blue Note de los sesenta hasta hartarme: Blakey, Dexter, Hubbard, McLean, Mobley, Hill, etc. Hasta que llegué a Charles Mingus, Ornette Coleman, Sun Ra y el espacio exterior (sólo de vez en cuando, oigan). Sin contar que sigo escuchando rock and roll como el primer día; bueno, ya un poco menos que de adolescente, pero a mí no me quitan de mi Tom Waits o mi Johnny Thunders así como así.

Miles Davis – Milestones (Milestones, 1958)

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