Luther Allison, uno de los nuestros

16 diciembre 2013

luther

Nacido el 17 de agosto de 1939 en Widener, AR, Luther Allison fue el penúltimo de quince hermanos, concebidos todos en una granja de algodón. Sus padres decidieron mudarse a Chicago cuando él tenía diez años, buscando sin duda unas condiciones de trabajo más dignas. Por entonces ya conocía el blues gracias a la radio que su padre escuchaba cada noche: el Grand Ole Opry y a B.B. King en el King Biscuit Show en la emisora WDIA de Memphis. El joven Allison se aficionó a la música: tocaba el órgano de la iglesia de su Widener natal y también había aprendido a cantar gospel. Luego, en Chicago, comenzó a frecuentar los clubes de blues y jazz de la ciudad mientras de día cursaba estudios en el instituto. A los dieciocho años, uno de sus hermanos le enseñó los principales acordes de la guitarra, el talentoso Allison enseguida consiguió dominar la escala pentatónica. Vivía en el lugar adecuado para ello, su familia residía en el famoso “Lado Oeste” de Chicago (el West Side, cuna del mejor blues eléctrico con sonido urbano), allí pudo conocer al guitarrista Jimmy Dawkins, con quien tocó el bajo en la que fue su primera banda.

En 1969 Allison consigió grabar un disco a su nombre. De la mano de Bob Koester de Delmark Records, publicó Love Me Mama, disco de poco recorrido comercial pero con el que consigió hacerse un nombre en los circuitos especializados, llegando a participar en tres ediciones consecutivas del Ann Arbor Blues Festival. Estas actuaciones lograron que los aficionados de base empezaran a interesarse por él. En 1972 firmó un contrato con Motown Records, convirtiéndose así en el primer músico de blues del sello de Detroit (ilustre por el soul de salón de genios como Stevie Wonder o Marvin Gaye), donde graba dos discos imprescindibles: Bad News Is Coming y Luther’s Blues. Los aficionados al rock comienzaron a acudir a sus conciertos, su estilo les recordaba al de Jimi Hendrix, sin embargo sus discos no se vendían excesivamente bien. Allison decidió trasladarse a Europa, en concreto a París, donde pasó el resto de la década de los 70, y parte de los 80, grabando para sellos ignotos y retornando a los EE.UU. cuando era invitado a algún festival.

En 1994 grabó una serie de dos discos bien producidos y distribuidos por el sello Alligator, especializado en el blues de Chicago, del que Luther era ya un consumado especialista. Los discos Soul Fixin’ Man y Blue Streak vendieron como nunca. Eso provocó que comenzaran las reediciones de su catálogo, empezando en 1992 por Love Me Papa. En 1996, Motown decidió reeditar el material que había grabado con ellos entre 1972 y 1976, tres álbumes en total, en formato CD. Con cerca de sesenta años, Luther Allison continuó deleitando en clubes y festivales de todo el mundo con su impresionante forma de tocar al guitarra y la energía de su voz, hasta que en julio de 1997 le diagnosticaron un cáncer. Un mes después falleció en un hospital de Madison, Wisconsin. Ésta es la historia.

Luther Allison – Bad News Is Coming (Bad News Is Coming, 1973)


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Liberation Music Orchestra: Canciones protesta sin letra

9 diciembre 2013

Liberation Music Orchestra (Impulse!, 1969)

1969, la Guerra de Vietnam se encuentra en pleno apogeo, Charlie Haden, contrabajista del cuarteto de Ornette Coleman que reformó el jazz a finales de los cincuenta, funda la Liberation Music Orchestra y, con la colaboración primordial de la  pianista, arreglista y compositora Carla Bley, graba la banda sonora de la disidencia. ¿Acaso pretendía cambiar el mundo sin palabras, con el mero empleo de armonías? Pongamos en duda ante los escépticos el potencial comercial de mezclar viejos himnos republicanos de tiempos de la Guerra Civil española con el free jazz. ¿Cabe imaginarse una big band postmoderna avanzando orgullosa por las listas de éxito al compás de El Quinto Regimiento, Los Cuatro Generales o Viva la Quince Brigada? En septiembre de 2006, Haden contó a Democracy Now! cómo se gestó semejante proyecto: “Me preocupaba lo que estaba sucediendo en el mundo a causa de la administración Nixon y la guerra de Vietnam, pensaba que tenía que hacer algo al respecto. Tenía algo de música de la Guerra Civil española y empecé a pensar en que quizá podía hacer algo donde interpretar esas canciones de contenido político”.

No resultó fácil que un sello discográfico se hiciera cargo de la grabación. Más sencillo fue conseguir interesar a un conjunto de músicos con los que Haden había tocado en el pasado para que integraran la primera formación de la Liberation Music Orchestra. En cuarenta años por sus filas han pasado diferentes intérpretes dirigidos siempre en lo musical por Bley (Gato Barbieri, Sam T. Brown, Don Cherry, Earl Gardner, Joe Lovano y Branford Marsalis entre otros), reunidos para giras y grabaciones esporádicas, cuando los acontecimientos despertaban la ira de su líder. La política exterior de Ronald Reagan en Centroamérica inspiró el álbum The Ballad of the Fallen (ECM) en 1982, Dream Keeper (Blue Note) apareció en 1990 con Sudáfrica y Sudamérica como trasfondo y Not In Our Name (Verve) en 2005 como reacción a la invasión de Iraq.

En las notas de la cubierta de aquel primer disco de 1969, homónimo, para el sello Impulse! Haden escribió: “Después de que la plataforma minoritaria contra la guerra del Vietnam fuera derrotada en una votación en el Congreso [Congreso Demócrata de Chicago de 1968], las delegaciones de California y Nueva York empezaron a cantar de forma espontánea We Shall Overcome [Venceremos, himno del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, que se incluyó como última canción del disco] como protesta. Incapaz de mantener el orden en la sala, la tribuna ordenó a la orquesta de la convención que sofocara los cantos. Entonces pudieron escucharse las patrióticas You’re a Grand Old Flag y Happy Days Are Here Again en un intento de extinguir We Shall Overcome. Para mí ésta es la historia, en términos musicales, de lo que sucede en la política de nuestro país”.

Decía Phil Ochs que en tiempos tan desagradables la verdadera protesta es la belleza, sirvan estas líneas para dejar constancia de esta encarnación.

Liberation Music Orchestra – El Quinto Regimiento/Los Cuatro Generales/Viva la Quince Brigada (Liberation Music Orchestra, Impulse!, 1969)


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El tío Charlie de Marc Ansin

23 noviembre 2013

Marc Ansin es un fotógrafo de Brooklyn. Tiene esa clase de estilo que algunos llamarán “pasado de moda” pero que, parándose a pensar las cosas, es el estilo fotográfico que mayor cota de impacto consigue, el estilo que consigue que te acojones. Ese acojone cuya receta secreta conocen algunos fotógrafos y que consiste en no querer apartar la vista de unas imágenes desagradables. Que, por muy desagradables que sean, incita a mirarlas hipnóticamente y pensar. Pensar mucho. Conseguir todo eso a día de hoy, a día de la verdadera saturación de imágenes, es situarse por encima de la media.

Marc Ansin ha publicado un libro llamado Uncle Charlie. Durante 30 años ha seguido a su tío Charlie y ha documentado de forma sobrecogedora el descenso al infierno del tal Charlie. El proyecto empezó en 1981. Marc Ansin, buscaba un tipo duro, un simple tipo con tatuajes, un callejero que ejemplificara lo que al propio Marc le hubiera gustado ser. En ese punto de partida comenzó a retratar a su tío Charlie y a su familia.
30 años más tarde y un montón de fotografías por el medio, el círculo se cierra. El tío Charlie ya no es el tipo duro. El tío Charlie está en el infierno.
Así que ya os queda clara la moraleja: dejad de esnifar pegamento en el parque y poneos a estudiar de una puta vez, por favor. Haceos funcionarios, por ejemplo. O profesores de primaria, también vale profesor de primaria.
Dejo unas fotos. Relato de un batacazo.

ciruja


Van Morrison: Cuando el amor llega así, de esta manera

4 noviembre 2013

Van Morrison – Wild Night (Tupelo Honey, 1971)


No se dejen engañar, y menos por una canción que posiblemente no sea sino el necesario sencillo para las listas de éxitos. A pesar de este Wild Night que abre el álbum con aliento festivo, Tupelo Honey (1971) es un canto de amor con mayúsculas, y dulces aires sureños, del que Van Morrison se sirvió allá por 1971 para celebrar su matrimonio con Janet Planet y haberse instalado con ella al norte de California. Planet era cantante de jazz y fue musa particular del irlandés durante pocos años.

Te quiero/Realmente te quiero/Mi corazón es tuyo/Deseo sentirte/Y siempre que lo hago/Eres tú, tú eres mi sol/Yo la luz que te guía/Como un barco fuera, en la noche/Regresando gracias a la luz

Esto lo cantaba Morrison en You’re My Woman, pero hay mucho más. En la canción que da título a la obra, el enamorado compara a su enamorada nada más y nada menos que con la miel que se produce en áreas cercanas a los ríos  Choctawhatchee, Apalachicola y Ochlockonee. De ésta última canción, Tupelo Honey, dijo Bob Dylan que siempre había existido y que Morrison sólo había sido el vehículo terrenal para acercárnosla a nosotros los humanos; siguiendo la inspirada tesis según la cual las mejores canciones flotan en el aire y los artistas elevan sus antenas para recibirlas. Gilipolleces aparte (uno debería preguntarse por qué pescan las malas) no puede negarse que es una bonita canción:

Van Morrison – Tupelo Honey (Tupelo Honey, 1971)


Planet había nacido en Corpus Christi, Texas, y Morrison consumó en este disco su personal adaptación del folclore norteamericano, pero esta vez de raigambre blanca, por lo que se vio obligado a reemplazar a colaboradores habituales de orientación R&B como el pianista Jeff Labes y el guitarrista John Platania por el piano honky-tonk de Mark Jordan, los punteos country de Ronnie Montrose y la steel guitar de John McFree, consiguiendo en lo musical un resultado cercano a los discos de la misma época de The Band. Y lo que es más importante, lejos de producir un disco sensiblero e intimista, aunque sí pastoral, Morrison consiguió transformar sus cantos de enamorado en una universal celebración a la vida, al anhelo de empezar una nueva vida que da título e inspira una de las canciones más conseguidas, quizá por su sencillez, del disco:

Van MorrisonStarting a New Life (Tupelo Honey, 1971)


Vamos a movernos/En un futuro/Chica, hemos estado en el mismo sitio demasiado tiempo/Cuando oigo la canción de ese petirrojo/Sé que no ha de pasar mucho más/Hasta que encontremos el lugar al que pertenecemos/Y empecemos una nueva vida

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Eskortubo: La muerte les sienta tan bien

28 abril 2013

Eskorbuto pasa por ser la banda más emblemática del punk estatal, un trío bilbaíno que practicó un nihilismo visceral (1980-1992) que se saldó con una irregular e irreverente discografía y dos miembros muertos. Juanma (voz y guitarra) y Josu (voz y bajo) eran dos caraduras quinquilleros poseedores de un fino olfato para crear himnos cabrones, que pasearon el esqueleto con más pena que gloria y vivieron fieles a los principios de su filosofía anti-todo. De mano de la heroína llegó la enfermedad y la muerte prematura: Juanma tenía treinta años, Josu treinta y dos.

Los años buenos:

Santurtzi, principios de los 80. Cotidianidad a base de cacheo policial y detención preventiva. Agosto de 1983, llegan novedades: bajada a Madrid para grabar un primer single Mucha policía poca diversión. Novedades que no siempre son bienvenidas por todos: aplicación de la ley anti- terrorista, 36 horas en calabozos por un malentendido con las letras de la maqueta. Al no hallar eco ni apoyo en la izquierda abertzale, respuesta sin ambages: la canción A la mierda el País Vasco. Este tema les reporta grandes beneficios: ya no son malditos solamente en Madrid. Ahora también lo son en Euskadi. Da igual. Ellos a lo suyo. Ni vascos ni españoles. Eskorbuto y punto.

A partir de aquí… Josu anunciando su suicidio en un concierto. Pero se corta, se conforma con tirarse desde la torre de sonido. El Paraninfo de Deusto, un impresionante edificio de la universidad, Juanma saca la navaja y la lanza contra el inmenso cuadro del patrón de la universidad. El rector estaba allí, quién sabe si en su fuero interno disfrutaba con la escena. Llegan las grabaciones: junto a RIP graban Zona Especial Norte, en 1984, cuando el Norte era en verdad una zona especial. Eskizofrenia (1984). 1986, tres discos en el mismo año, que por algo somos de Bilbao: Antitodo, el disco punk por excelencia, la cassette Eskorbuto a las elecciones y el directo Impuesto Revolucionario. Antes de que la heroína lo arruinara todo editan el doble Los demenciales chicos acelerados.

La hermosa caída:

Con la adicción se incrementa la inestabilidad: desorganización, falta de instrumental fijo, no hay manager (ni falta que hace). Fueron de pocos amigos, ni llamaron a colaboradores en sus discos, ni tocaron temas ajenos. Tampoco hicieron migas especiales con sus coetáneos. salvo con Rip y Cicatriz, que eran de su cuerda. No había más grupos punk de verdad, de los que dijeran estamos aquí y os vamos a responder a nuestro modo. Algo más les unía que el simple hecho de ser los más punks: el enganche a la heroína. En Cicatriz morirían sus cuatro componentes, de Rip el tiempo ya se ha llevado a dos. De todas formas su gama de enemistades fue amplia y ganada a pulso. Una orquesta le dejó su guitarra a La Polla Records y Josu se la guindó. Le pidieron que la devolviese pero la guitarra no apareció. Desde entonces no hubo buena relación. Una Gibson numerada no es ninguna broma. Al final la Gibson pasó a las manos más impropias que podamos imaginar: la Guardia Civil se la incauta después de un concierto en Navarra en el 87, estaba denunciada.

La precipitación al vacío fue vertiginosa, fueron ofreciendo cada vez menos, perdiendo ganas y gancho. Aún hicieron dos renqueantes discos Las más macabras de las vidas y Demasiados enemigos cuyos temas nunca ensayaron para el directo: hacían el mismo repertorio desde 1986. Su actitud insumisa fue dando paso a un resquemor vital desvalido, pedigüeño y de poco fiar. Comenzaron las frecuentes hospitalizaciones. En sus últimos años Josu en Navidades hacía belenes municipales. Le decía: pero Josu ¿ y esto? y respondía: a mi me dan la pasta, así que me la suda llevar vírgenes o camellos.

Su último concierto fue el 27 de Marzo del 92 en la sala Sukursal de Madrid, las fuerzas estaban agotadas. A partir de ahí, mejor no contarlo. Mejor lo imaginamos.

Dedicado a la memoria de unos chavalotes HONESTOS.

ciruja


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