Johnny Hodges: Gone with the Wind

10 octubre 2011

Las tardes como vienen se van. Eso mismo deben pensar los discos de nosotras, las humanas. Ya sea el intérprete principal, el ingeniero de sonido o la novia del pianista, todas pasan de largo y los discos se quedan. Como quien guarda la discoteca del fallecido Johnny Hodges, pero podrían ser los de Duke Ellington, a poco que busquemos por la jota encontramos su disco de 1958 Blues-a-Plenty. Fantasía para saxo alto (Hodges), tenor (Ben Webster), trompeta (Roy Eldridge) y trombón (Vic Dickenson).

La tarde pasa, la música se queda.

Johnny HodgesGone with the Wind [Blues-a-Plenty, 1958]

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Henry Threadgill – X-75 Volume 1

9 octubre 2011

Disco fósil, sedimentado en colecciones de vinilo, el primero de Henry Threadgill en solitario naufragó en oídos sordos. Acaso en previsión de ello su creador se permitió la licencia de convocar para su grabación un noneto, formación inverosímil en la historia del jazz, compuesto por una vocalista, Amina Claudine Myers, cuatro instrumentos de viento y cuatro contrabajos. Estos últimos, a cargo del Brian Smith’s Bass Violin Choir, son los encargados de soportar la estructura rítmica de las cuatro composiciones de Threadgill, que conforman un trabajo colectivo en el que no destaca solista alguno, excepto en Fe Fi Fo Fum, en el que Threadgill teje como solista al saxo alto, único tema que un purista podría denominar jazz. Durante el disco, el músico se combina entre flautas y saxofones junto a Wallace McMillanJoseph Jarman y Douglas Ewart. Nueve músicos para que destaquen sobremanera los arreglos. Extravagante y muy cierto.

Henry Threadgill – Celebration [X-75 Volume 1, 1979]

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Otis Rush y la rumba de Chicago

4 agosto 2011

Tras la Guerra Civil Estadounidense y la abolición de la esclavitud, las factorías del norte se beneficiaron de la mano de obra barata que desde los estados sureños afluía en abundancia al reclamo de las sirenas de las fábricas. Chicago, por ejemplo, pronto albergó una densa población de personas que estrenaban ciudadanía. Dentro de aquella masa de afroamericanos, cómo no, hubo quien trasladó el blues desde la cuenca del Mississippi a la gran urbe. Alrededor de aquella música rural, interpretada hasta el momento con instrumentos acústicos y baratos, empezaron a zumbar motores de explosión y los músicos enchufaron sus instrumentos para hacerse oír, acaso también para hacer acallar las sirenas. Con el beneplácito de la audiencia, individuos como Willie Dixon, Muddy Waters o Howlin’ Wolf (pero son muchos más) sentaron las bases de lo que hoy consideramos un estilo, dentro del género blues.

El zurdo Otis Rush nació en 1935 en la Philadelphia del Mississippi (Neshoba County), en una familia de granjeros. Más aficionado a la música que al campo, pronto aprendió a tocar la armónica y la guitarra, también a cantar en coros religiosos. En 1949 se trasladó a Chicago, donde según la leyenda confirmó su vocación escuchando en directo a Muddy Waters. Siete años después de su llegada a la ciudad, Rush consiguió meter el intenso I Can’t Quit You Baby entre las diez principales de la lista de éxitos de R&B, segregada entonces de otras listas de éxitos populares. Semejante pieza de expresionismo afroamericano estableció a Rush como uno de los principales arquitectos del estilo en cuestión, el blues de Chicago, tanto por su excitante forma de tocar la guitarra como su torturada (y en absoluto torturadora) expresión vocal.

Son muchos los especialistas insufribles que han intentado explicar por qué Rush no ha alcanzado el éxito de ventas de luminarias del género como B.B. King, colocándole desde sus inicios la etiqueta de “lo tiene todo para el éxito”. Unos asignan mayor o menor influencia a factores como la suerte, el destino, los hados, la inopia de la multinacional Capitol Records (1) o la propia idiosincrasia del sujeto (en concreto, cuando se habla de Rush se hace siempre referencia a la depresión). Otis Rush sigue a lo suyo, por ejemplo, tocando blues a ritmo de rumba.

Otis Rush – All Your Love (I Miss Loving) [Essential Collection: The Classic Cobra Recordings 1956-1958]

(1) En 1971 Otis Rush grabó para el sello el estupendo Right Place, Wrong Time. De forma inexplicable, el disco fue archivado durante cinco años, hasta que la discográfica independiente Bullfrog se hizo con los derechos para su publicación.

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En compañía de Javier Krahe I

7 junio 2011

Acaso el cantautor Javier Krahe (Madrid, 30 de marzo de 1944) se haya convertido en autor de eslóganes sin proponérselo. Aunque  ha declarado, y cantado, en más de una ocasión que no le inspiran las gracias de la clase dirigente, la canción ¡Ay Democracia! de su disco Toser y cantar (18 Chulos, 2010) ha sido utilizada tanto para ilustrar la jornada electoral en el blog del periodista Ignacio Escolar, como para inspirar pancartas mostradas durante las manifestaciones del 15-M; que lo han visto estos ojitos.

Volvimos a charlar con él cuando se acercó a Sevilla a finales del pasado mes de enero para actuar en la sala Malandar; un día después actuaría en la Palo Palo de Marinaleda, donde también estuvimos. Si la primera entrevista que nos concedió nacía de la curiosidad que me despertaba un tipo de familia bien que cantaba sus canciones por garitos, esta segunda tenía que ver con algo que no acababa de concretarse en mi cabeza cuando ya podía ver a Javier encaminarse hacia mí, con una clave se sol en la solapa y unos clavos en la cadera, renqueante a causa de un accidente doméstico que lo había tenido en silla de ruedas durante la grabación del disco. Nos sentamos donde siempre para pedir cosas distintas.

Música de fondo: El primer verso de ¡Ay Democracia! (Me gustas Democracia porque estás como ausente/Con tu disfraz parlamentario) está inspirado en una conocida poesía.

Javier Krahe: Sí, de Pablo Neruda: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente” (del libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1959).

Mdf: En la portada, la palabra ‘democracia’ está escrita con mayúsculas.

JK: Ya, porque la trato como si fuera una mujer.

Mdf: ¿Y qué te ha llevado a escribir de nuevo sobre estas gracias? Habías dicho que no volverías a hacerlo sobre política. ¿Estás cabreado?

JK: Sí. Como tantos, me considero estafado. De todas formas, más que yo mismo, creo que en la canción estoy expresando un sentimiento común a bastante gente. En principio yo me propuse hacer una canción sobre la democracia en donde explorara qué tipo de democracia me gustaría que no estuviera ahí.

Mdf: ¿Cuándo empiezas a escribirla?

JK:  Bueno, el primer verso… (Risas) El primer verso de la canción hará seis años y no avanzaba. Hice lo que es la primera estrofa hará más de dos años (Me gustas, Democracia, porque estás como ausente/con tu disfraz parlamentario/con tus listas cerradas, tu Rey, tan prominente/por no decir extraordinario/tus escaños marcados a ocultas de la gente/a la luz del lingote y del rosario). Así que hará unos seis años tenía el primer verso y me propuse sacar una canción de ahí.

Mdf: ¿Este lento proceso se debe a la pereza?

JK: Me dejo llevar por mis estados de ánimo. No tenía mucho empeño en terminarla porque la consideraba fallida.

Mdf: ¿Por qué?

JK: Pues porque no iba a explorar lo que yo quería explorar. Me metí a ello, lo que pasa es que no me salía, se convertía en una canción complicadísima. Esta fue una escritura muy lenta, que avanzaba a trompicones. De pronto me venía algo, lo apuntaba y luego, cuando tenía ya bastante, pensé que valía la pena que la terminara porque era lo que está rondando en la cabeza de mucha gente. Y así tengo una canción más para el repertorio.

Mdf: Creo que buena parte de tus seguidores desearía un disco completo con este tipo de canciones.

JK: Pues no creo que se lo vaya a dar, no me pega nada.

Mdf: Sin embargo tú te lo puedes permitir mientras otros no pueden.

JK: Yo me puedo permitir lo que quiera, porque decidí hace mucho que iba a ser así.

Vaya, me temo que lo mismo me pasa a mí en cuanto a este blog. Continuará…

Javier Krahe – ¡Ay Democracia!  (Toser y cantar, 2010)

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15-M

23 mayo 2011

Los de ‘Música de fondo’ estamos contentos, a ratos emocionados, al mezclarnos con la gente en la calle desde el 15-M. Por supuesto, también hasta las narices de vivir en una falsa democracia, que blinda un sistema social en el que una parte ínfima de la población controla la mayoría de la riqueza del mundo (la crisis sólo es un ejemplo del capitalismo funcionando a pleno rendimiento).

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